ALBORADA - SAYRI ÑAN

7.31.2011

LA FORTALEZA DE RANGALLA - EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO



                                             (Puente Inca)


Según el Licenciado Juan de Matienzo (1), en su libro Gobierno del Peru, como él no hallase quien llevase una carta suya al Inca Tito Cusi Yupanqui, con la provisión (2) del gobernador (excepto la del perdón), se apresentó un tal Diego Rodriguez de Figueroa, que se "confeso y comulgo e hizo testamento" antes que fuese encontrar al Inca. Al parecer porque tenían todos mucho miedo o tal vez sólo les faltaba un poco de coraje para encontrar el Inca en aquel momento de la historia en el cual Tito Cusi estaba "alzado" en los Andes.

"Yo le di e compre para que diese al Inga algunos presentes, hasta cien pesos, y el -- de su propia hacienda, segun supe despues -- llevo al Inga munchas cosas, y estuvo esperando la respuesta del Inga mas de un mes en un despoblado, el cual se le inviaba a escusar diciendo que estava malo. Finalmente, dio una de las dos cartas que llevaba mias a los mensaxeros y criados suyos, para que la llevasen, y ciertas cosas que le invio, con lo cual parece que se ablando el Inga, e dio licencia para que entrase su embaxada, y que le esperaria en un pueblo suyo, que es mayor fortaleza que tiene, que se dice Rangalla."

"Partiose luego Diego Rodriguez, y paso el gran de Yucay por chuquichaca, que es la parte por do va mas encallado, y le pasaron en un cesto, con harto peligro, que si le dexaran caer, caia mas estados que esta hondo el rio, e va mas furioso que vi xamas"

En el medio del Valle Sagrado, en la margen derecha del río Urubamba, se encuentra la pequeña y atractiva ciudad de Yucay, cuyo pueblo es de origen incaica, y se destaca por los restos del palacio del inca Sayri Topa (Túpac), una iglesia colonial y un pequeño museo.

El distrito de Yucay pertenece a la provincia de Urubamba y se encuentra a setenta y ocho km al noreste de la ciudad de Cusco, donde se llega por carretera asfaltada en aproximadamente una hora y quinze minutos, y veintiocho kilómetros al norte de Calca.
En la plaza Manco II se puede apreciar el Palacio de la Ñusta, así como los restos de una construcción de piedra pulida y adobe con decoraciones de alto y bajo relieve, lo que corresponde al Palacio de Inca Sayri Topa. También hay numerosas ruinas a través del valle y obras de la ingeniería prodigiosa como los andenes agrícolas con muros de contención formados por enormes piedras.


Volviendo atras en el tiempo...

Según Matienzo, eran muchas las provincias que obedecían (y le daban tributo) al Inca Tito Cusi Yupanqui, hijo de Manco Inca, despues que se salió su hermano Don Diego Sayri Topa de la tierra de Vilcabamba y Viticos, junto a la Cordillera de Los Andes:
provincia de Viticos, Manari, Sicuane, Chacumanchay, Nigrias, Opatari y provincia de Paucarmayo - estas estan en la Cordillera que va a dar a la Mar del Norte y hacia los chunchos - la provincia de Pilcozuni, que es hacia la parte de Ruparupa, provincia de Guaranipu, Peati, Chiranaua y la provincia de Chiponaua.
 
La miseria era demasiada, en ese momento, Tito Cusi necesitaba alimentar a su pequeño ejército, su familia y todos los que estaban con él. No había siembra o cosecha.
Según la visión de los Incas, Tito Cusi se estaba sirviendo de lo que, aún, pertenecía a él. Él era el Inca y allí era su reino. Pero para los españoles, tratabase de robo, asalto, los insurrectos eran sólo bandidos.
 
"Este Inga ha hecho muchos saltos, en que ha tomado indios y llevadolos a su tierra y repartidolos entre sus capitanes ha tomado mucho ganado y otras cosas, pero nunca ha muerto espanol, aunque ha podido, ni quemado iglesia, antes tiene guardadaslas imaxines que de ellas ha tomado. Su padre hizo mas danos."

"El Inga es hombre de treinta e tres anos, muy bien tratado y entendido, un poco mayor que los otros indios. Dice que cuando nacio no le bautizaron, y luego le llevo su padre consigo, por manera que el no se acuerda de ello, mas de por oidas."

Un acontecimiento inesperado casi quitó la vida a Matienzo cuando se dirigía a este encuentro. La mula que lo cargaba cayó de la ladera que vertía sobre un río. Al menos esa fue la razón dada por él para no subir hasta Ragalla para encontrar el  Inca.

"...me parti luego, y llegue a la puente Lunes diez e ocho de Junio. En llegando, me invio el Inga a vesitar con Garcia de Melo, con el clerigo, con su gobernador Yamqui Mayta, con su maese de campo Rimachi Yupangui, deudos suyos y parientes, y con otros dos capitanes, rogandome que pasase la puente y subiese arriba a un fuerte,..."


"...me habia despenado yo y mi mula en una ladera que caia a un rio, y si no fuera por un arbol, a que me abrace y do quede colgado, cayera cien estados, como cayo mi mula y otros cinco caballos que tambien se despenaron, y tambien habia caido despues otra mula conmigo, de que estaba quebrantado y molido, que era impusible yo poder subir aquella tan agra cuesta no se pudiendo -- como no se podia subir a caballo; que me hiciese merced de pasar el la puente, con la gente que quisiese, quedando en rehenes los espanoles que tenia, que yo le aguardaria solo con una lengua o interpetre, alli junto a una puente, con mis guardas ordinarias, y toda mi gente estaria en parte bien arredrada, a do no le pudiesen ofender, y donde pudiesen ser por el vistos, para que entendiese que no habia celada nenguna, pues sabia que no traia mas gente que el, que sus mesmos indios que vinieron conmigo se lo habian dicho." 


Entonces el otro día que Diego Rodriguez llegó a Rangalla vino el Inca con mucho aparato, trescientos hombres de guerra, muchos criados, con mucha musica, asentado en una tiana en sus andas de oro, junto a la fortaleza. Él se aposentó dentro de ella, y el otro dia invió a llamar al Diego Rodriguez.


"...el cual, hecho su acatamiento, le dio los presentes que yo le invie, y repartio de lo que el traiacon los capitanes prencipales, y beso la carta y se la dio. Leyosela su secretario Martin Pando,..."

El día estaba hermoso, el sol brillaba fuerte, las altas montañas dejaban contrastar tonos de verde de todos los matices en sus laderas hasta el valle. Las flores silvestres a introducir un poco de color aquí y allá, besadas por el viento, estrujadas por las botas españolas.

"Abrazamonos en la puente, y pasados de esta otra parte llego a mi con gran humildad, no se queriendo sentar, aunque se lo rogue, porque dixo que venia a dar la obidiencia a Su Magestad, y a mi en su nombre, como su juez y ministro. Yo ansimesmo estuve en pie todo el tiempo que hablamos y tratamos sobre su salida, que fueron mas de tres horas a un gran sol, que no asaba,  que es tierra aquella muy calurosa."

Matienzo no tenía ni idea de lo que realmente significaba esa actitud, porque el Inca no podía nunca ser tocado. Ese fue un momento que trascendió la propia historia.

"Lo primero que hizo fue darme cuenta de su destierro, con lagrimas que me movieron a compasion, escusandose los saltos que habia el hecho, porque habian sido por los malos tratamientos que a el y a su padre habian hecho los espanoles, persiguiendoles y no dexandoles sino aquella pobre tierra, a do desheredados de todo el Peru, se habian recoxido, a do habia muy poca carne, y ansi les era forzado tomarla adonde la hallasen por fuerza de armas, y me dio dos memorias firmadas de su nombre: una de los agravios que el y su padre habian recebido, y las ocasiones que le habian dado para hacer los saltos que habia fecho, y otra de las mercedes que pedia para su salida, y par perpetuar paces."


El viento tocó sin piedad el paisaje, ablandando al poder del sol sobre la hierba, el follaje, las armas, la piel de los hombres...

Pero, ¿qué habría sucedido desde el momento en que Diego Rodríguez alcanzó Ragalla? "
Todo esto está descrito en la memoria (testimonio) que Tito Cusi Yupanqui entregó, en ese momento, al licenciado Matienzo en el puente Chuquichaca donde hubo el encuentro.

"...y despues, estando quietos y pacificos, el Tesorero Melo me vino a hablar a esta puente, donde nos prometio e dixo que queriendo tener paz, Su Magestad me daria bien de comer, y que llegado al Cuzco, me escribiria largo sobre todo, y le espere un mes, y pensando que lo hacia por enganarme y por hacer burla de mi, y que me querian hacer guerra debaxo de cautela, fui sobre los indios de Sotelo.

Despues aca nos escrebimos cartas, y me hizo inviar ciertos mensaxeros a Lima, y en este medio tiempo recebi las cartas de V. M., y vino Diego Rodriguez a hablarme, donde por haber visto una carta que el Presidente invio al Tesorero Melo, a el dirigida, y otra a mi, la cual carta que le escribio el Precidente me invio para que la viese, la cual decia que quedaba un caballero en Lima, inviado por la ciudad del Cuzco, pretendiendo hacerme guerra, y ansimesmo otra carta del mesmo Tesorero, en que me decia tenia empenada su palabra por horas, y tenia juntos setecientos andes, que comen carne humana, y mas de dos mil indios, con todas sus armas, para dar sobre Tambo y Limatambo y Saquisahuana y Curahuasi y Cochacaxa y Abancay, y hacer gran estrago, y Diego Rodriguez me aplaco, diciendo ser la voluntad de Su Magestad y de V. M.
hacerme mercedes y de no hacerme guerra, y que para esto inviase mis mensaxeros al Cuzco, porque serian alla muy bien tratados, y que si no fuese ansi, que yo le ahorcase, y ansi los invie, y porque se tardaron dos dias mas --de once q' les di de tasa para ir y volver-- y visto esto le quise mandar ahorcar y dar de comer a los andes (3), y teniendo consideracion a lo que me dio y repartio con mis indios, le di dos mas de plazo, y e neste medio tiempo vinieron los mensaxeros, y vi que todo lo que habia V. M. se cumplio, y le di mucho credito, y le doy."

Allí, se puede observar que había demasiada traición en los acuerdos establecidos y actos de violación a la palabra empeñada, y, al contrario, la buena disposición por parte de los Incas con respecto a los españoles.

En este momento el sol casi ya no quemaba la piel, aplacado por el viento que azotaba en todas las direcciones. Sus ojos se encontraron a menudo como una manera de estudiar el uno al otro, a pesar de la confianza depositada. Confianza esta que se rompió a principios de esta relación entre dos culturas completamente diferentes. Los Incas no estaban acostumbrados a la traición y la violación de la palabra. Cuando Francisco Pizarro mandó matar Atahualpa, se rompió la confianza de los Incas, que la mantenían como un cristal. Peor, se rompió la inocencia de los que no creían que un ser humano pudiese mentir y engañar.

"Procure de recebir el santo Evangelio y ley de Nuestro Senor Jesucristo, y procure deshacer la liga y conjuracion que tenia hecha con todos los caciques del Reino, para que se alzasen al tiempo e cuando yo se lo mandase, y tenia determinado que naide entrase en mi tierra, ni yo de venir a esta puente mas a verme con el Tesorero; y entendiendo la calidad, bondad y ser de V. M., que tan bien me lo ha dado a entender Diego Rodriguez, yo he por bien de tener paz, y tomar a V. M. por senor y compadre demi hixo Quispe Tito; y la orden y manera de mi salida es esta que V. M. vera en esta memoria firmada de mi nombre, y por que es ansi todo lo susodicho, lo firme de mi nombre."


Era, entonces, el año de mil quinientos e sesenta y cinco , treinta y dos años después de la "llegada" de los españoles, y si una tormenta hubiera existido borrando el sol, en aquel momento, bajaría como lágrimas lavando la tristeza. El Dios Sol estaba muerto y necesitaría quinientos años para resucitar. Al terminar la lectura de su memoria, probablemente leída por Martín Pando, el secretario mestizo de Tito Cusi, una cruz cristiana selló la tumba del Rey Sol, enterrándolo para que no brillase más. En sus palabras...

"Finalmente, tardo mas de dos horas en hacer su razonamiento, concluyendo en efeto que el pedia lo que venia en aquellos papeles, y que no pedia mucho, pues era suyo y poseia todo cuanto pedia, que yo como padre y defensor suyo lo habia de acabar son Su Magestad y con su Gobernador, y que inviase las provisiones de ello selladas con el sello real, porque las demas firmas no conocia, ni se fiaba de ellas, y luego inviaria a su hixo, y compliria todo lo que daba firmado de su nombre. Yo respondi agradeciendole mucho lo que habia dicho, y le concedi -- en nombre de Su Magestad -- todo lo que pedia, que le haria inviar provisiones de ello queriendose venir, el o su hixo, conmigo, al Cuzco, y que luego le daria la posesion de los indios de que se le hacia merced, y que todo se compliria,..."

Una nota divertida en medio de tanto dolor. Con toda su "inteligencia", el español Matienzo no podía creer en la capacidad, en el ingenio y la inteligencia de los Incas, no pudo creer que todo se transmitía entre ellos, como una red de informaciones y que, incluso después de treinta y dos años de ocupación debía existir, aún. Él y los otros prefirieron creer que era el demonio que "hablaba".

"Despues de me haber dado las dos memorias, me dixo muchas cosas que de mi sabia, especialmente que bien sabia que yo habia sido causa y estorbado que no maltratasen a tormentos a los indios y caciques sobre si sabian del alzamiento que diz que querian hacer por su inducimiento, aunque los vecinos, no contentos con las crueldades que en tiempos pasados habian usado, querian agora beber su sangre. Que todo esto le era notorio, y que agora ultimamente yo habia entendido la guerra que le querian hacer, y tomado trabaxo de lo venir a ver, y pues tome a tanto peligro riesgo, asi de camino, como de meterme en sus manos, lo cual me peso de oir, porque temi no quisiese hacer alguna suerte en mi, la cual yo no consintiera hacer, sin que me hicieran piezas; y diome mucha admiracion que supiese cosas tan particulares y otras que no pudo saber si no se las hobiese dicho el demonio."

Para terminar, dejo la palavra aTito Cusi Yupanqui y me callo.


En carta del Inga al Licenciado Matienzo:

"llustre senor:
Por la carta que el senor Diego Rodriguez traxo, y por otra que antes habia recebido, he visto la gran voluntad que V. M. tiene de mi bien, debaxo de buena cristiandad; que cierto, sin yo haber servido a V. M., se entendera lo hace por Dios Nuestro Senor, y por quien V. M. es, y en lo demas que V. M. dice, no hay otra cosa mexor en el universo si no es la santa ley de Nuestro Senor Jesucristo. Yo muy bien conocido tengo eso, y ansi lo predico a todos mis capitanes e indios despues que el senor Diego Rodriguez ha entrado, y ansi se ha puesto una cruz y se queda haciendo una iglesia."

                                                    El Final


(1) el Licenciado Juan de Matienzo era oidor de la chancilleria de la ciudad de La Plata.
(2) provisión. (Del lat. provisĭo, -ōnis).(Real Academia Española -Diccionario de la Lengua Española) 
-- f. Acción y efecto de proveer.
-- f. Prevención de mantenimientos, caudales u otras cosas que se ponen en alguna parte para cuando hagan falta.
-- f. Despacho o mandamiento que en nombre del rey expedían algunos tribunales para que se ejecutase lo que por ellos se ordenaba.
Entre el siglo XIII y el siglo XVI en el Reino de Castilla existía la Provisión Real, una disposición jurídico-administrativa que regulaba los actos de gobernación de cierta importancia y que reglamentaba asuntos de interés publico

(3) (andes) antis - eran los salvajes de la región del Antisuyo, que comían carne humana.


BIBLIOGRAFIA

MATIENZO, Juan de Gobierno del Peru. Travaux de l'Institut Francais d'Etudes Andines, tome XI.
Cartas-Memoria del Inca Tito Cusi Yupanqui, in Matienzo.