ALBORADA - SAYRI ÑAN

7.14.2011

IMPERIO DE LOS INCAS - EL GOLPE FATAL PARA ENTERRAR SU HISTORIA


"El Sol brilla porque desprende energía, o radiación, en todas direcciones. Esta radiación toma la forma de luz y calor, al salir del Sol casi uniformemente en todas direcciones, demorando cerca de ocho minutos para que la luz del Sol haga su recorrido hacia la Tierra..." (explicación científica)


Cuando, finalmente, los "Mallqui", cuerpos embalsamados, o momias, de los soberanos Incas, Huayna Capac,Viracocha y Pachacútec  fueron "enterrados", al parecer en algún lugar del Hospital de San Andrés (Lima/ Peru), el Sol ya no brillava desde hacía mucho tiempo. Habían sido confiscados por Polo de Ondegardo en el Cuzco y pronto remitidos a Lima, para ser exhibidos en el Hospital Real de San Andrés, al que solo tenía acceso los europeos. En un documento de alrededor de 1638 Antonio de la Calancha (1), escribió lo siguiente: “Estos son los cuerpos que envió el Licenciado Polo a Lima, en tiempo del primer Marqués de Cañete, y están en un corral del Hospital de San Andrés”.
Se desconoce el lugar exacto, tampoco hay ningún testimonio ocular de los mismos, pero se cree que fueron enterrados en algún lugar dentro del hospital. Estos datos históricos permaneceron en un largo silencio...




El movimiento liderado por Túpac Amaru II, el cual luego de su derrota y ejecución, trajo como consecuencia la prohibición por parte de la Corona Española, entre otras cosas de la lectura de los Comentarios Reales, la cual fue considerada como una literatura subversiva; asimismo se prohibió cualquier remembranza de culto, adoración, vestimenta del pasado Inca.Como parte de la erradicación del simbolismo Inca, en 1782 las autoridades reales mandaron a confiscar todas las copias de los Comentarios Reales - fueron retiradas todas las copias que estaban en circulación de la Historia General, a partir de las cuales los indígenas aprendían "muchas nociones perniciosas". El peor, el Rey decretó que los descendientes de los Incas no tenían derecho a utilizar el título de Inca.

Hubo una ofensiva hispánica por apagar los últimos vestigios de la rebelión, al perceber un brillo de Sol y claridad en los Comentarios Reales, de Garcilaso de la Vega. A inicios de 1782, el pasado incaico fue juzgado por las autoridades coloniales como una amenaza, considerado como antiespañol y anticolonial y se trató de erradicar los vestigios del pasado de los Incas que trataban de subsistir.


- Por causa del rebelde [Túpac Amaru II], mándase que los naturales se deshagan o entreguen a sus corregidores cuantas vestiduras tuvieran, como igualmente las pinturas o retratos de sus incas los cuales se borraran indefectiblemente como que no merecen la dignidad de estar pintados en tales sitios…
- Por causa del rebelde, mándase a los naturales que sigan los trajes que se les señalan las leyes; vistan de nuestras costumbres españolas y hablen la lengua castellana bajo las penas más rigurosas y justas contra los desobedientes.
(del Decreto Real del 21 de abril de 1782)
 




Entre los años 2001 y 2005, excavaciones y estudios fueron llevados a cabo en el abandonado primer hospital español de América con el apoyo de la Universidad de Chicago. Lograron descubrirse, con ayuda de uno georadar (Radar Penetrante de Suelo) y un programa de muestreo arqueológico, los cuales se llevaron a cabo en los jardines del hospital, cinco lugares subterráneos con "aparentes" evidencias de entierros, pero los estudios han quedado inconclusos por falta de financiamiento y a la espera de apoyo para continuar. (2)
Las excavaciones mostraron la ubicación del primer cementerio del hospital, los restos de una fuente del siglo XIX, un vertedero de basura del periodo colonial temprano y, una estructura acorazada.
Aunque sin encontrar los "bultos" reales, la investigación histórica y el trabajo de campo arqueológico rindieron información nueva sobre la historia del recinto de San Andrés y la vida en Lima durante los tiempos coloniales tempranos.(6)  

Pero yo me pregunto, ¿deberían volver a la luz estos "mallquis" sagrados tras quinientos años de soledad, para descubrirse en un mundo de destrucción, para ser vistos dentro de la frialdad de los museos, o peor, para ser observados, estudiados y tocados por los científicos? ¿No es tiempo para estar en paz?


De alguna manera estos "mallquís" han sobrevivido a muchos "peligros". Cuando Huayna Capac murió, en Tumibamba, por su voluntad, su corazón se quedó allí y su "mallqui" fue llevado al Cuzco.

Hubo la guerra entre Atahualpa y Huascar, y la llegada de los españoles. Desde Cuzco, el "mallqui" de Huayna Cápac fue llevado a Vilcabamba, por algunos de los sobrevivientes de la familia real, incluyendo Manco Inca, su hijo.

En Junio de 1537, Manco Inca se retiró a la región de Vilcabamba, llevando la momia de Huayna Cápac con la de los demás Incas a Vitcos, donde cayó en manos del Mariscal Orgóñez y fue la momia de Huayna Cápac devuelta a la ciudad del Cusco. Después fue entregado el "mallqui" a Paullu (3), otro hijo de Huayna Cápac y en ese momento (Zapa) Inca, quien lo enterró en lugar secreto. En 1559 el Licenciado Polo de Ondegardo lo halló escondido en una casa del Cusco y luego de un paseo fúnebre por la ciudad, lo envió a Lima con los demás "mallquis" de los Incas y fueron enterrados en lugar que no se ha llegado a conocer jamás.



Esto es lo que nos dice Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales, a respecto de los "Mallqui" de los soberanos Incas:
"Viracocha Inca... ...No se sabe de cierto qué años vivió ni cuántos reinó, mas de que comúnmente se tiene que fueron más de cincuenta los de su reinado; y así lo mostraba su cuerpo cuando yo lo ví en el Cozco, al principio del año de mil y quinientos y sesenta, que, habiendo de venirme a España, fui a la posada del licenciado Polo Ondegardo, natural de Salamanca, que era corregidor de aquella ciudad, a besarle las manos y despedirme de él para mi viaje. El cual, entre otros favores que me hizo, me dijo: "Pues que vais a España, entrad en ese aposento; veréis algunos de los vuestros que he sacado a luz, para que llevéis que contar por allá". En el aposento hallé cinco cuerpos de los Reyes Incas, tres de varón y dos de mujer. El uno de ellos decían los indios que era este Inca Viracocha; mostraba bien su larga edad; tenía la cabeza blanca como la nieve. El segundo, decían que era el gran Túpac Inca Yupanqui, que fue bisnieto de Viracocha Inca. El tercero era Huayna Cápac, hijo de Túpac Yupanqui y tataranieto del Inca Viracocha. Los dos últimos no mostraban haber vivido tanto, que, aunque tenían canas, eran menos que las del Viracocha. La una de las mujeres era la Reina Mama Runtu, mujer de este Inca Viracocha. La otra era la Coya Mama Ocllo, madre de Huayna Cápac, y es verosímil que los indios los tuviesen juntos después de muertos, marido y mujer, como vivieron en vida. Los cuerpos estaban tan enteros que no les faltaba cabello, ceja ni pestaña. Estaban con sus vestiduras, como andaban en vida: los llautos en las cabezas, sin más ornamento ni insignias de las reales. Estaban asentados, como suelen sentarse los indios y las indias: las manos tenían cruzadas sobre el pecho, la derecha sobre la izquierda; los ojos bajos, como que miraban al suelo.
 
El Padre Maestro Acosta, hablando de uno de estos cuerpos, que también los alcanzó Su Paternidad, dice, Libro sexto, capítulo veintiuno: "Estaba el cuerpo tan entero y bien aderezado con cierto betún, que parecía vivo. Los ojos tenía hechos de una telilla de oro; tan bien puestos, que no le hacían falta los naturales", etc. Yo confieso mi descuido, que no los miré tanto, y fue porque no pensaba escribir de ellos; que si lo pensara, mirara más por entero cómo estaban y supiera cómo y con qué los embalsamaban, que a mí, por ser hijo natural, no me lo negaran, como lo han negado a los españoles, que, por diligencias que han hecho, no ha sido posible sacarlo de los indios: debe de ser porque les falta ya la tradición de esto, como de otras cosas que hemos dicho y diremos. Tampoco eché de ver el betún, porque estaban tan enteros que parecían estar vivos, como Su Paternidad dice. Y es de creer que lo tenían, porque cuerpos muertos de tantos años y estar tan enteros y llenos de sus carnes como lo parecían, no es posible sino que les ponían algo; pero era tan disimulado que no se descubría."
 
Pero todo el oro del Tahuantinsuyo...

¿Qué representó, todo el oro, para los Incas?
Al menos, tal vez, la "mitad Inca" de Atahualpa, pueda responder por mí, mejor de lo que yo haría, cuando en el acto de cambiar su vida por el oro, en un fallido rescate que los españoles tuvieron abortado. Al menos eso, él lo sabía... El oro era (o es) sólo oro... aún con todo lo que representa... El hijo del Sol, valía mucho más...
 
Para entrar en el fondo de nuestra pregunta, que es hablar de cuanto era importante, para los Incas, los cuerpos embalsamados de sus antepasados, ya que representaban su vínculo con el Sol en la persona de su principal Inca, Manco Capac. Ese vínculo era más importante que todo el oro del Tahuantinsuyo, era sagrado: esos antepasados ​​tenían el poder de decisión en las cuestiones más difíciles, como cuando Huascar pedió la mano de su hermana en matrimonio al cuerpo embalsamado de su abuelo porque su madre, sin ninguna razón, se negaba a aceptarlo (como se sabe, para convertirse en Inca, el príncipe necesitaba casarse con su hermana legítima de la misma madre y padre).
 
Garcilaso nos habla de una experiencia única suya, antes de volver a España, cuando tuvo la oportunidad  de estar en presencia de algunos de estos antepasados ​​...


"Acuérdome que llegué a tocar un dedo de la mano de Huayna Cápac; parecía que era de una estatua de palo, según estaba duro y fuerte. Los cuerpos pesaban tan poco que cualquiera indio los llevaba en brazos o en los hombros, de casa en casa de los caballeros que los pedían para verlos. Llevábanlos cubiertos con sábanas blancas; por las calles y plazas se arrodillaban los indios, haciéndoles reverencia, con lágrimas y gemidos; y muchos españoles les quitaban la gorra, porque eran cuerpos de Reyes, de lo cual quedaban los indios tan agradecidos que no sabían cómo decirlo. Esto es lo que se pudo haber de las hazañas del Inca Viracocha; las demás cosas más menudas de hechos y dichos de este famoso Rey no se saben en particular, por lo cual es lástima que, por falta de letras, muriesen y se enterrasen con ellos mismos las hazañas de hombres tan valerosos."
 
En el Libro quinto, capítulo sexto, el mismo Garcilaso aún dijo lo que sigue: "Primeramente los cuerpos de los Reyes y señores procuraban conservarlos, y permanecerían enteros, sin oler mal ni corromperse, más de doscientos años. De esta manera estaban los Reyes Incas en el Cozco, cada uno en su capilla y adoratorio, de los cuales el visorrey Marqués de Cañete (por extirpar la idolatría) hizo sacar y traer a la Ciudad de los Reyes (4) tres o cuatro de ellos, que causó admiración ver cuerpos humanos de tantos años, con tan linda tez y tan enteros", etc. Hasta aquí es del Padre Maestro (5), y es de advertir que la Ciudad de Los Reyes (donde había casi veinte años que los cuerpos estaban cuando Su Paternidad los vio) es tierra muy caliente y húmeda, y por ende muy corrosiva, particularmente de carnes, que no se pueden guardar de un día para otro; que con todo eso, dice que causaba admiración ver cuerpos muertos de tantos años con tan linda tez y tan enteros. Pues cuánto mejor estarían veinte años antes y en el Cozco, donde, por ser tierra fría y seca, se conserva la carne sin corromperse hasta secarse como un palo."
 
 
 
En el extracto de la
CARTA

DE DON FRANCISCO DE TOLEDO AL CONSEJO
DE INDIAS, FECHA EN EL CUZCO A I .° DE MARZO
DE 1572, SOBRE UNA HISTORIA QUE REMITE
CON LA AVERIGUACIÓN
QUE ACERCA DE ELLA SE HIZO
M. A. Y M. P. S.

Por haberse hecho la verificación desta Historia con tanta examinacion del hecho de la verdad della y haber habido, ansí en estos reinos como en esos y fuera de ellos, oposiciones tan falsas y con tan poca examinacion y fundamento, donde han resultado tantos daños, y parece que seria reparo del saneamiento dello y de la justificación mayor del título que S. M. tiene á estas provincias, que la verdad de esta Historia anduviese impresa, como lo han andado otros libros de mentiras y falsas relaciones en partes que han hecho el daño que vemos, para con fu tallos y desengañar, no solamente á nuestra nación, sino á las otras , V. A. lo mandará ver y proveerlo que más convenga á V. R. servicio en lo que se pretende.
LA FE Y TESTIMONIO QUE VA PUESTA EN LOS

CUATRO PAÑOS, DE LA VERIFICACIÓN QUE SE
HIZO CON LOS INDIOS, DE LA PINTURA É HISTORIA DELLOS.
Y el dicho licenciado Polo, demás de lo susodicho, dijo que él muchos años há trata de la genealogía destos indios y la tiene escripta por averiguación de todos los más viejos, para diferentes efectos, así para lo que toca á la religión, compara el gobierno, y pasa según y cómo está pintado en los dichos cuatro paños, por los dichos y dipusiciones de todos los subcesores; y entendido la gran veneración en que tuvieron los cuerpos de todos los contenidos en esta dicha pintura, y los muchos sacrificios que hacían para su conservación, así de criaturas como de otras cosas, que era notable inconveniente y estorbo para su conversión, estando á cargo deste testigo el gobierno destas provincias, doce ó trece años há, procuró con mucha diligencia y por diferentes medios descubrir los dichos cuerpos, para atajar el daño, y en efecto halló la mayor parte, así del ayllo de Hanan Cuzco como de Urin Cuzco, y algunos dellos embalsamados y tan frescos como cuando murieron; y cuatro dellos, que fueron el de Guayna Capac y Amaro Topa Inga y Pachacuti Inga [y] Yupangui Inga, y á la madre de Guayna Capac, que se llamó Mama Ocllo, y los demás, halló enjaulados en unas jaulas de cobre, los cuales hizo enterrar secretamente; y con ellos descubri las cenizas del cuerpo de Topa Inga Yupangui, conservadas en una tinajuela envuelta en ropa rica y con sus insignias; porque este cuerpo habia quemado Joan Pizarro, según oyó, por cierto tesoro que decian que estaba con él; el cual asi mesmo enterró, con lo que cesaron grandísimos daños, muertes, idolatrías y supersticiones que con los dichos cuerpos se hacian; allende de hallar con los dichos cuerpos las guacas é ídolos principales de las provincias que cada uno habia conquistado, las cuales eran asi mesmo notable estorbo lo que no se les leyó, ques lo dicho y dellos pueden decir es, que lo que siempre han oido decir á indios antiguos del linaje de los Ingas y á otros es, que desde el primero de los Ingas hasta Guascar, que fué el postrero, fueron doce, y que los fechos particulares de cada uno y la corónica dellos y si la pintura conforma con ellos, podrán decir los indios, que podrán tener más particular noticia;... ...y que Guayna Capac, su hijo, continuó su señorío y conquistó algunas tierras, mas que por muerte deste subcedió Guascar, su hijo legítimo; y que estando en guerras el reino entre Guascar y Atagualpa, su hermano bastardo, vino á estos reinos por orden de S. M. el marqués don Francisco Pizarro y con él los dichos Alonso de Mesa, y Mando Serra, y Pedro Alonso Carrasco, y Joan de Pancorbo; y que habiendo fecho cierta población, fueron á la provincia de Caxamarca, donde estaba el dicho Atagualpa con su gente de guerra, y le prendieron, y que teniéndole preso, entendieron que el dicho Atagualpa, por sus capitanes Chalco Chima y Quizquiz, hizo prender y matar al dicho Guascar con toda su generación y decendencia; de manera que ningún subcesor le quedó y se acabó en él la decendencia legítima de los Ingas; y después, el dicho marqués Pizarro, por causas que le movieron, hizo matar al dicho Atagualpa; y que conforme á esto les parece que la pintura estaba buena y verdadera y conforme á los fechos que han entendido y oído de lo antiguo y vieron después que entraron en esta tierra.
Recordaré aquí para más noticia en este asunto de la historia de los cuatro paños ó lienzos, lo que don Francisco de Toledo escribia á S. M. desde el Cuzco confecha de i.' de marzo de 1572: 5. C. R. M.=En el despacho primero de Lima escribí á V. M. que entre las pesadumbres de negocios desta tierra, inviaria la entretenencia de muestras de particulares della que hobiese; y en el que escribí después desde el valle de Yucay, invié la muestra de la traza de la descendencia y genealogía donde vinieron y procedieron los Ingas, tiranos que fueron de estos reinos, con una probanza de la averiguación deste negocio que iba haciendo, [y] prometí de inviar esta probanza más extendida con la Historia también autenticada, juntamente con los paños de la pintura autorizados, que agora se llevan; y por concurrir en esto curiosidad de que V. M. gustará de ver y entender importancia tan grande de la verificación deste hecho, he querido en la mejor forma que acá, conforme á las oficiales de la tierra se podia poder, enviarMá V. M. esos cuatro paños, de que, siendo V. M. servido, se podrían mandar más en forma en Flándes en alguna tapicería, que con más perpetuidad quedase la verdad que en ellos va Memoria sumada del inteligencia dellos lleva el portador [Jerónimo Pacheco, su criado], con el libro de la Historia y probanza; y es cierto que aunque los indios pintores no tienen la curiosidad de los de allá, que por la flema y poca pesadumbre de su naturaleza, creo que gustaría V. M. de tener algunos en las casas de Aranjuez y el Bosque y el Pardo, no los he osado inviar sin licencia, que no es gente con quien es menester hacer más asiento que dalles la comida y la manta con que se cubren.»



Finalmente, que la genealogía é historia le parece á este testigo verdadera, según lo que tiene averiguado, en todo lo cual no se acuerda haber oido cosa en contrario. Y esto es lo que sabe.—El doctor Loarte.—El licenciado Polo.—Alonso de Mesa.—Mancio Serra.—Pero Alonso Carrasco.—Joan de Pancorbo.—Ante mí, Alvaro Ruiz de Navamuel.= Yo, el dicho Alvaro Ruiz de Navamuel, secretario de Su Excelencia y de la gobernación y visita general destos reinos y escribano de S. M., hice sacar este treslado del original, con el cual se corrigió y concertó por mandado de Su Excelencia; y fice aquí mi signo



en testimonio de verdad.—Alvaro Ruiz de Navamuel.
(Archivo de Indias.)
 
Nos acercamos a este tema de la riqueza, una vez más, no para ser repetitivos (digo nosotros porque yo escribo sobre todo eso, anclada en las palabras de los cronistas que me transportan, en el tiempo, a una epoca velada de secretos, que sería imposible para mí narrar sin la voz de sus palabras), pero el enfoque es para entrar, por una puerta que aún no fue abierta por mí, de las penas que siguieron al gran desastre de la caída, de la muerte y sepultura del Imperio del Tahuantinsuyo.


En la memo­ria dirigida al Rey por el príncipe D. Francisco de Borja, en 8 de abril de 1619, podemos hallar que solamente en los años que median del 1615, en que empezó á gobernar el Perú, hasta el de la fecha referida, se les habian quitado á los indios DIEZ MILL QUATROCIENTOS VEINTE Y DOS YDOLOS, entre ellos mil trescientos sesenta y cinco momias de sus antepasados, y algunas de cabezas de sus linajes primitivos y fundadores de sus pueblos.
Los objetos de verdadero valor (¿oro?) y curiosidad, en cualquier sentido que fuera, eran mandados por el virey y el arzobispo que se remitiesen a Lima, y que antes de quemar o destruir, se hiciese de todos descripcion y inventario minucioso. El objeto desaparecia, pero quedaba su historia, co­mo quedaban tambien las declaraciones de los curacas y sacerdotes en documentos, escritos para el caso. (7)



Según Garcilaso, en el Coricancha, templo del Sol, en la ciudad de Cuzco, "a un lado y a otro de la imagen del Sol estaban los cuerpos de los Reyes muertos, puestos por su antigüedad, como hijos de ese Sol, embalsamados, que (no se sabe cómo) parecían estar vivos. Estaban asentados en sus sillas de oro, puestas sobre los tablones de oro en que solían asentarse. Tenían los rostros hacia el pueblo; sólo Huayna Cápac se aventajaba de los demás, que estaba puesto delante de la figura del Sol, vuelto el rostro hacia él, como hijo más querido y amado, por haberse aventajado de los demás, pues mereció que en vida le adorasen por Dios por las virtudes y ornamentos reales que mostró desde muy mozo. Estos cuerpos escondieron los indios con el demás tesoro, que los más de ellos no han parecido hasta hoy. El año de 1559 el Licenciado Polo descubrió cinco de ellos, tres de Reyes y dos de Reinas.


"La puerta principal del templo miraba al norte como hoy está, sin la cual había otras menores para servicio del templo. Todas éstas estaban aforradas con planchas de oro en forma de portada. Por de fuera del templo, por lo alto de las paredes del templo, corría una azanefa de oro de un tablón de más de una vara de ancho, en forma de corona, que abrazaba todo el templo." (Garcilaso)

"No se hace esto duro de creer a los que después acá han visto traer de mi tierra tanto oro y plata como se ha traído, pues sólo en el año de mil y quinientos y noventa y cinco, en espacio de ocho meses, en tres partidas entraron por la barra de San Lúcar treinta y cinco millones de plata y oro."(Garcilaso)

Pero esta es una historia que ya terminó desde hace mucho tiempo... ¿No?








BIBLIOGRAFIA
 
GARCILASO DE LA VEGA, COMENTARIOS REALES.
FERNANDO DE SANTILLAN, RELACION DEL ORIGEN, DESCENDENCIA, POLÍTICA Y GOBIERNO DE LOS INCAS.



(1) Antonio de la Calancha (Chuquisaca, 1548; Lima, 1654) eclesiástico y cronista del Alto Perú.

(2) Hoy lo que fue el hospital real de San Andrés ha sido arrendado por la Beneficencia de Lima Metropolitana a una persona que al parecer busca montar una galería comercial informal en el.

 
(3) El Inca que llama Paulo se decía Paullu, de quien hacen mención todos los historiadores españoles: fue uno de los muchos hijos de Huayna Cápac; salió valeroso, sirvió al Rey de España en las guerras de los españoles; llamóse en el bautismo Don Cristóbal Paullu; fue su padrino de pila Garcilaso de la Vega, mi señor, y de un hermano suyo, de los legítimos en sangre, llamado Titu Auqui, el cual tomó por nombre en el bautismo Don Felipe, a devoción de Don Felipe Segundo, que era entonces Príncipe de España. Yo los conocí ambos; murieron poco después. También conocí a la madre de Paullu: llamábase Añas.(Garcilaso de la Vega)

(4) Lima/Peru.
(5) Padre José Acosta.
(6) Field Museum of Natural History.

(7) Fernando de Santillan (bibliografia)