ALBORADA - SAYRI ÑAN

7.31.2011

LA FORTALEZA DE RANGALLA - EN EL NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO



                                             (Puente Inca)


Según el Licenciado Juan de Matienzo (1), en su libro Gobierno del Peru, como él no hallase quien llevase una carta suya al Inca Tito Cusi Yupanqui, con la provisión (2) del gobernador (excepto la del perdón), se apresentó un tal Diego Rodriguez de Figueroa, que se "confeso y comulgo e hizo testamento" antes que fuese encontrar al Inca. Al parecer porque tenían todos mucho miedo o tal vez sólo les faltaba un poco de coraje para encontrar el Inca en aquel momento de la historia en el cual Tito Cusi estaba "alzado" en los Andes.

"Yo le di e compre para que diese al Inga algunos presentes, hasta cien pesos, y el -- de su propia hacienda, segun supe despues -- llevo al Inga munchas cosas, y estuvo esperando la respuesta del Inga mas de un mes en un despoblado, el cual se le inviaba a escusar diciendo que estava malo. Finalmente, dio una de las dos cartas que llevaba mias a los mensaxeros y criados suyos, para que la llevasen, y ciertas cosas que le invio, con lo cual parece que se ablando el Inga, e dio licencia para que entrase su embaxada, y que le esperaria en un pueblo suyo, que es mayor fortaleza que tiene, que se dice Rangalla."

"Partiose luego Diego Rodriguez, y paso el gran de Yucay por chuquichaca, que es la parte por do va mas encallado, y le pasaron en un cesto, con harto peligro, que si le dexaran caer, caia mas estados que esta hondo el rio, e va mas furioso que vi xamas"

En el medio del Valle Sagrado, en la margen derecha del río Urubamba, se encuentra la pequeña y atractiva ciudad de Yucay, cuyo pueblo es de origen incaica, y se destaca por los restos del palacio del inca Sayri Topa (Túpac), una iglesia colonial y un pequeño museo.

El distrito de Yucay pertenece a la provincia de Urubamba y se encuentra a setenta y ocho km al noreste de la ciudad de Cusco, donde se llega por carretera asfaltada en aproximadamente una hora y quinze minutos, y veintiocho kilómetros al norte de Calca.
En la plaza Manco II se puede apreciar el Palacio de la Ñusta, así como los restos de una construcción de piedra pulida y adobe con decoraciones de alto y bajo relieve, lo que corresponde al Palacio de Inca Sayri Topa. También hay numerosas ruinas a través del valle y obras de la ingeniería prodigiosa como los andenes agrícolas con muros de contención formados por enormes piedras.


Volviendo atras en el tiempo...

Según Matienzo, eran muchas las provincias que obedecían (y le daban tributo) al Inca Tito Cusi Yupanqui, hijo de Manco Inca, despues que se salió su hermano Don Diego Sayri Topa de la tierra de Vilcabamba y Viticos, junto a la Cordillera de Los Andes:
provincia de Viticos, Manari, Sicuane, Chacumanchay, Nigrias, Opatari y provincia de Paucarmayo - estas estan en la Cordillera que va a dar a la Mar del Norte y hacia los chunchos - la provincia de Pilcozuni, que es hacia la parte de Ruparupa, provincia de Guaranipu, Peati, Chiranaua y la provincia de Chiponaua.
 
La miseria era demasiada, en ese momento, Tito Cusi necesitaba alimentar a su pequeño ejército, su familia y todos los que estaban con él. No había siembra o cosecha.
Según la visión de los Incas, Tito Cusi se estaba sirviendo de lo que, aún, pertenecía a él. Él era el Inca y allí era su reino. Pero para los españoles, tratabase de robo, asalto, los insurrectos eran sólo bandidos.
 
"Este Inga ha hecho muchos saltos, en que ha tomado indios y llevadolos a su tierra y repartidolos entre sus capitanes ha tomado mucho ganado y otras cosas, pero nunca ha muerto espanol, aunque ha podido, ni quemado iglesia, antes tiene guardadaslas imaxines que de ellas ha tomado. Su padre hizo mas danos."

"El Inga es hombre de treinta e tres anos, muy bien tratado y entendido, un poco mayor que los otros indios. Dice que cuando nacio no le bautizaron, y luego le llevo su padre consigo, por manera que el no se acuerda de ello, mas de por oidas."

Un acontecimiento inesperado casi quitó la vida a Matienzo cuando se dirigía a este encuentro. La mula que lo cargaba cayó de la ladera que vertía sobre un río. Al menos esa fue la razón dada por él para no subir hasta Ragalla para encontrar el  Inca.

"...me parti luego, y llegue a la puente Lunes diez e ocho de Junio. En llegando, me invio el Inga a vesitar con Garcia de Melo, con el clerigo, con su gobernador Yamqui Mayta, con su maese de campo Rimachi Yupangui, deudos suyos y parientes, y con otros dos capitanes, rogandome que pasase la puente y subiese arriba a un fuerte,..."


"...me habia despenado yo y mi mula en una ladera que caia a un rio, y si no fuera por un arbol, a que me abrace y do quede colgado, cayera cien estados, como cayo mi mula y otros cinco caballos que tambien se despenaron, y tambien habia caido despues otra mula conmigo, de que estaba quebrantado y molido, que era impusible yo poder subir aquella tan agra cuesta no se pudiendo -- como no se podia subir a caballo; que me hiciese merced de pasar el la puente, con la gente que quisiese, quedando en rehenes los espanoles que tenia, que yo le aguardaria solo con una lengua o interpetre, alli junto a una puente, con mis guardas ordinarias, y toda mi gente estaria en parte bien arredrada, a do no le pudiesen ofender, y donde pudiesen ser por el vistos, para que entendiese que no habia celada nenguna, pues sabia que no traia mas gente que el, que sus mesmos indios que vinieron conmigo se lo habian dicho." 


Entonces el otro día que Diego Rodriguez llegó a Rangalla vino el Inca con mucho aparato, trescientos hombres de guerra, muchos criados, con mucha musica, asentado en una tiana en sus andas de oro, junto a la fortaleza. Él se aposentó dentro de ella, y el otro dia invió a llamar al Diego Rodriguez.


"...el cual, hecho su acatamiento, le dio los presentes que yo le invie, y repartio de lo que el traiacon los capitanes prencipales, y beso la carta y se la dio. Leyosela su secretario Martin Pando,..."

El día estaba hermoso, el sol brillaba fuerte, las altas montañas dejaban contrastar tonos de verde de todos los matices en sus laderas hasta el valle. Las flores silvestres a introducir un poco de color aquí y allá, besadas por el viento, estrujadas por las botas españolas.

"Abrazamonos en la puente, y pasados de esta otra parte llego a mi con gran humildad, no se queriendo sentar, aunque se lo rogue, porque dixo que venia a dar la obidiencia a Su Magestad, y a mi en su nombre, como su juez y ministro. Yo ansimesmo estuve en pie todo el tiempo que hablamos y tratamos sobre su salida, que fueron mas de tres horas a un gran sol, que no asaba,  que es tierra aquella muy calurosa."

Matienzo no tenía ni idea de lo que realmente significaba esa actitud, porque el Inca no podía nunca ser tocado. Ese fue un momento que trascendió la propia historia.

"Lo primero que hizo fue darme cuenta de su destierro, con lagrimas que me movieron a compasion, escusandose los saltos que habia el hecho, porque habian sido por los malos tratamientos que a el y a su padre habian hecho los espanoles, persiguiendoles y no dexandoles sino aquella pobre tierra, a do desheredados de todo el Peru, se habian recoxido, a do habia muy poca carne, y ansi les era forzado tomarla adonde la hallasen por fuerza de armas, y me dio dos memorias firmadas de su nombre: una de los agravios que el y su padre habian recebido, y las ocasiones que le habian dado para hacer los saltos que habia fecho, y otra de las mercedes que pedia para su salida, y par perpetuar paces."


El viento tocó sin piedad el paisaje, ablandando al poder del sol sobre la hierba, el follaje, las armas, la piel de los hombres...

Pero, ¿qué habría sucedido desde el momento en que Diego Rodríguez alcanzó Ragalla? "
Todo esto está descrito en la memoria (testimonio) que Tito Cusi Yupanqui entregó, en ese momento, al licenciado Matienzo en el puente Chuquichaca donde hubo el encuentro.

"...y despues, estando quietos y pacificos, el Tesorero Melo me vino a hablar a esta puente, donde nos prometio e dixo que queriendo tener paz, Su Magestad me daria bien de comer, y que llegado al Cuzco, me escribiria largo sobre todo, y le espere un mes, y pensando que lo hacia por enganarme y por hacer burla de mi, y que me querian hacer guerra debaxo de cautela, fui sobre los indios de Sotelo.

Despues aca nos escrebimos cartas, y me hizo inviar ciertos mensaxeros a Lima, y en este medio tiempo recebi las cartas de V. M., y vino Diego Rodriguez a hablarme, donde por haber visto una carta que el Presidente invio al Tesorero Melo, a el dirigida, y otra a mi, la cual carta que le escribio el Precidente me invio para que la viese, la cual decia que quedaba un caballero en Lima, inviado por la ciudad del Cuzco, pretendiendo hacerme guerra, y ansimesmo otra carta del mesmo Tesorero, en que me decia tenia empenada su palabra por horas, y tenia juntos setecientos andes, que comen carne humana, y mas de dos mil indios, con todas sus armas, para dar sobre Tambo y Limatambo y Saquisahuana y Curahuasi y Cochacaxa y Abancay, y hacer gran estrago, y Diego Rodriguez me aplaco, diciendo ser la voluntad de Su Magestad y de V. M.
hacerme mercedes y de no hacerme guerra, y que para esto inviase mis mensaxeros al Cuzco, porque serian alla muy bien tratados, y que si no fuese ansi, que yo le ahorcase, y ansi los invie, y porque se tardaron dos dias mas --de once q' les di de tasa para ir y volver-- y visto esto le quise mandar ahorcar y dar de comer a los andes (3), y teniendo consideracion a lo que me dio y repartio con mis indios, le di dos mas de plazo, y e neste medio tiempo vinieron los mensaxeros, y vi que todo lo que habia V. M. se cumplio, y le di mucho credito, y le doy."

Allí, se puede observar que había demasiada traición en los acuerdos establecidos y actos de violación a la palabra empeñada, y, al contrario, la buena disposición por parte de los Incas con respecto a los españoles.

En este momento el sol casi ya no quemaba la piel, aplacado por el viento que azotaba en todas las direcciones. Sus ojos se encontraron a menudo como una manera de estudiar el uno al otro, a pesar de la confianza depositada. Confianza esta que se rompió a principios de esta relación entre dos culturas completamente diferentes. Los Incas no estaban acostumbrados a la traición y la violación de la palabra. Cuando Francisco Pizarro mandó matar Atahualpa, se rompió la confianza de los Incas, que la mantenían como un cristal. Peor, se rompió la inocencia de los que no creían que un ser humano pudiese mentir y engañar.

"Procure de recebir el santo Evangelio y ley de Nuestro Senor Jesucristo, y procure deshacer la liga y conjuracion que tenia hecha con todos los caciques del Reino, para que se alzasen al tiempo e cuando yo se lo mandase, y tenia determinado que naide entrase en mi tierra, ni yo de venir a esta puente mas a verme con el Tesorero; y entendiendo la calidad, bondad y ser de V. M., que tan bien me lo ha dado a entender Diego Rodriguez, yo he por bien de tener paz, y tomar a V. M. por senor y compadre demi hixo Quispe Tito; y la orden y manera de mi salida es esta que V. M. vera en esta memoria firmada de mi nombre, y por que es ansi todo lo susodicho, lo firme de mi nombre."


Era, entonces, el año de mil quinientos e sesenta y cinco , treinta y dos años después de la "llegada" de los españoles, y si una tormenta hubiera existido borrando el sol, en aquel momento, bajaría como lágrimas lavando la tristeza. El Dios Sol estaba muerto y necesitaría quinientos años para resucitar. Al terminar la lectura de su memoria, probablemente leída por Martín Pando, el secretario mestizo de Tito Cusi, una cruz cristiana selló la tumba del Rey Sol, enterrándolo para que no brillase más. En sus palabras...

"Finalmente, tardo mas de dos horas en hacer su razonamiento, concluyendo en efeto que el pedia lo que venia en aquellos papeles, y que no pedia mucho, pues era suyo y poseia todo cuanto pedia, que yo como padre y defensor suyo lo habia de acabar son Su Magestad y con su Gobernador, y que inviase las provisiones de ello selladas con el sello real, porque las demas firmas no conocia, ni se fiaba de ellas, y luego inviaria a su hixo, y compliria todo lo que daba firmado de su nombre. Yo respondi agradeciendole mucho lo que habia dicho, y le concedi -- en nombre de Su Magestad -- todo lo que pedia, que le haria inviar provisiones de ello queriendose venir, el o su hixo, conmigo, al Cuzco, y que luego le daria la posesion de los indios de que se le hacia merced, y que todo se compliria,..."

Una nota divertida en medio de tanto dolor. Con toda su "inteligencia", el español Matienzo no podía creer en la capacidad, en el ingenio y la inteligencia de los Incas, no pudo creer que todo se transmitía entre ellos, como una red de informaciones y que, incluso después de treinta y dos años de ocupación debía existir, aún. Él y los otros prefirieron creer que era el demonio que "hablaba".

"Despues de me haber dado las dos memorias, me dixo muchas cosas que de mi sabia, especialmente que bien sabia que yo habia sido causa y estorbado que no maltratasen a tormentos a los indios y caciques sobre si sabian del alzamiento que diz que querian hacer por su inducimiento, aunque los vecinos, no contentos con las crueldades que en tiempos pasados habian usado, querian agora beber su sangre. Que todo esto le era notorio, y que agora ultimamente yo habia entendido la guerra que le querian hacer, y tomado trabaxo de lo venir a ver, y pues tome a tanto peligro riesgo, asi de camino, como de meterme en sus manos, lo cual me peso de oir, porque temi no quisiese hacer alguna suerte en mi, la cual yo no consintiera hacer, sin que me hicieran piezas; y diome mucha admiracion que supiese cosas tan particulares y otras que no pudo saber si no se las hobiese dicho el demonio."

Para terminar, dejo la palavra aTito Cusi Yupanqui y me callo.


En carta del Inga al Licenciado Matienzo:

"llustre senor:
Por la carta que el senor Diego Rodriguez traxo, y por otra que antes habia recebido, he visto la gran voluntad que V. M. tiene de mi bien, debaxo de buena cristiandad; que cierto, sin yo haber servido a V. M., se entendera lo hace por Dios Nuestro Senor, y por quien V. M. es, y en lo demas que V. M. dice, no hay otra cosa mexor en el universo si no es la santa ley de Nuestro Senor Jesucristo. Yo muy bien conocido tengo eso, y ansi lo predico a todos mis capitanes e indios despues que el senor Diego Rodriguez ha entrado, y ansi se ha puesto una cruz y se queda haciendo una iglesia."

                                                    El Final


(1) el Licenciado Juan de Matienzo era oidor de la chancilleria de la ciudad de La Plata.
(2) provisión. (Del lat. provisĭo, -ōnis).(Real Academia Española -Diccionario de la Lengua Española) 
-- f. Acción y efecto de proveer.
-- f. Prevención de mantenimientos, caudales u otras cosas que se ponen en alguna parte para cuando hagan falta.
-- f. Despacho o mandamiento que en nombre del rey expedían algunos tribunales para que se ejecutase lo que por ellos se ordenaba.
Entre el siglo XIII y el siglo XVI en el Reino de Castilla existía la Provisión Real, una disposición jurídico-administrativa que regulaba los actos de gobernación de cierta importancia y que reglamentaba asuntos de interés publico

(3) (andes) antis - eran los salvajes de la región del Antisuyo, que comían carne humana.


BIBLIOGRAFIA

MATIENZO, Juan de Gobierno del Peru. Travaux de l'Institut Francais d'Etudes Andines, tome XI.
Cartas-Memoria del Inca Tito Cusi Yupanqui, in Matienzo.
 


7.28.2011

MANCO II - LIENZO DE AMOR Y MUERTE EN PUCARA

                                                     (Cosmos atrosanguineus)

Hubo unas flores, en los Andes, llamadas panti(1) que, resistentes, siembraban a si mismas, sus semillas germinando al caer sobre la tierra. Crecían bien hasta en los suelos pobres o cuando en las zonas más secas, florecendo a pleno sol, aunque tolerando sombras. Resistentes a la sequia, a los parásitos o plagas, sus flores atrayendo pajaritos y mariposas de todos los colores. Cubriendo los llanos y las alturas de un color de sangre. Dicen que está extinguida en estado silvestre, sin embargo espero que aún pueda renacer y por alguno milagro de la naturaleza, guiarnos por la destrucción de su hábitat, por entre las ruinas de un imperio que yo no sé más donde buscar.
La planta herbácea, perenne, alcanzaba hasta sesenta centímetros de alto, sus hojas, verdes, largas, compuestas por foliolos, marcaban las flores que se producían en un capítulo de color rojo oscuro. El anillo de flores exteriores, asimétricas, con aspecto de pétalos, formado por un círculo simple de, generalmente, ocho flores despiertaban una fragancia suave de vainillina, especialmente por la tarde y el verano caliente. La floración era abundante, desde junio a octubre, por los caminos, pendientes y laderas, pero, cuando se cortaron las flores marchitas, se las extinguió, como se extinguió la sangre Inca, cuando se vertió cubriendo los Andes.

Según el testimonio del Inca Titu Cusi Yupanqui, en el 8 de julio de 1567, cuando vinieron a la ciudad del Cuzco los primeros conquistadores, Juan Pizarro prendió a su padre, Manco Inca, so color que se quería alzar con todos los indios del reino, y por su rescate le pidió un bohío lleno de oro y plata; y siendo mentira, por redimir la vejación, Manco Inca le dio muchas cargas de oro y plata. Luego vino Gonzalo Pizarro por corregidor y le llevó a la cárcel so color que se quería levantar otra vez, y le pidió otro bohío lleno de oro y plata y le echó una cadena en el pescuezo; y así le trajo por la ciudad del Cuzco delante de sus vasallos, mujeres e hijos, haciendo muchos vituperios, y no teniendo Manco Inca qué dar para redimir la vejación, Hernando Pizarro vino a la ciudad del Cuzco por corregidor y le mandó soltar y después de suelto le pedía mucho oro y plata diciendo que era porque él le había soltado; y no teniendo con qué volver a cohechar Hernando Pizarro y temiéndose que le volviera a la cárcel y le molestase, hizo llamamiento a todos los capitanes y jefes del reino y se levantó contra el dominio español en la fortaleza del Cuzco, y cada uno de los jefes en sus tierras. Y así mataron muchos cristianos.Y en Pucará, en un alcance que le dieron, le tomaron a una hermana y mujer llamada Coya Cura Ocllo, la cual llevaron a Tambo y allí la asaetearon. Manco Inca, entonces, por esto, peleó con los españoles y mató muchos de ellos.


Pucara (2), que significa la "Fortaleza Roja", ahora tratase sólo de una ruina Inca, cerca de la carretera que va desde Cuzco al Antisuyo.
Pucara, que está muy cerca de Tambomachay, otra ruina en el área, fue un puesto de control militar - el complejo cuenta con almacenes, casas, fuentes, acueductos.
El "Fuerte Rojo", con sus muros de color rojizo, tomó este nombre debido al color de las piedras, sobre todo al atardecer, cuando en las luces, la roca se ve muy roja.


Hoy las ruinas tienen restos de lo que fueron torres de vigilancia y altos muros, características de un sitio militar con plazas, escalinatas y acueductos. La cercanía de Tambomachay es también importante porque al parecer, en epocas más antiguas aún, el gobernante Inca solía visitar a los baños de Tambomachay periódicamente, cuando su ejército y los funcionarios se quedaban en Pucara.


Nueve kilómetros de la ciudad de Cuzco, fácilmente accesible en coche, el trayecto, que dura quinze a veinte minutos en promedio, también puede ser hecho a pie, alrededor de dos horas. Hoy día no es considerado un sitio muy importante, en muchos mapas de la región no se muestra aún, razón por la cual muy pocas personas llegan a visitarlo.


Volviendo un poco atrás en el tiempo...


Al igual que en un óleo sobre lienzo, las ruinas parecen todavía brillar al sol de un pasado lejano, cuando Manco Inca anhelaba por la libertad, tratando desesperadamente de retomar la senda de la historia hasta las tardes tranquilas de su infancia. Me imagino sus ojos llenos de lágrimas represadas, como tormenta que amenaza sin caer, pensando en su esposa muerta, tratando de mirar hacia los llanos rojos de "Panti Pampa".

                                                (Cosmos atrosanguineus)


Consideremos lo que sucedió en esa epoca, en las palabras de Murúa. Antes y después de la batalla de las Salinas dicha, los indios que había en el Cuzco y su comarca, que no acudían adonde estaba Manco Inca, iban a reconocer a Paulo Topa como a hijo de Huaina Capac. "Los españoles vecinos y encomenderos dellos, queriendo evitar inconvenientes que si se acostumbraban a ello podrían suceder, y porque Paulo Topa no se ensoberbeciese, mandaron que ninguno fuese a su casa, sino eran sus criados, y así, de allí adelante, no iban los indios a su casa ni le reverenciaban, que, en fin, entendieron los españoles que desta manera se quitaría la ocasión de rebelarse como su hermano."


Esta era la situación en el Cuzco mientras en las montañas...


"Manco Ynga en este tiempo no descansaba, antes andaba haciendo muchos males y robos, destruyendo todo lo que podía, y como las nuevas llegasen a los españoles, queriendo de una vez concluir con el que traía inquieta la tierra, salieron adonde estaba y pelearon bravamente, matándole muchos indios, y le desbarataron e hirieron hasta la provincia de Vitcos, que es en Vilcabamba, y allá fueron tras él."


"Paulo Topa los siguió,


y un día le tuvieron tan apretado que le tomaron las andas en que andaba y la tiana -que es el asiento donde se sentaba-, y él se escapó en las montañas, donde se escondió con muchos indios, y otros que no le pudieron seguir no tuvieron voluntad dello para andar ya cansados, se vinieron al Cuzco, y de allí cada cual se fue a sus tierras, y los españoles, como vieron que Manco Ynga se les había ido de las manos, se volvieron al Cuzco, y Manco Ynga se fue a su Guamanga con la gente que le había quedado, y allí hacía todos los males que podía."


Jimenez de la Espada describe la "Guamanga de Manco Inca" en su libro, Relaciones Geograficas de Indias, como "tierra doblada y cavernosa: lo alto es tierra fria, pelada, seca y esteril; lo bajo, donde hay rios e quebradas de agua, es tierra templada y fertil; dase alla cualquier cosa,..."


Según el autor, los rios e quebradas descendían de las sierras nevadas y despoblados y iban profundos y recios, haciendo los valles angostos.


Él la describe cuando el Inca no vivía más. Entonces, todos estaban poblados entre lo alto y lo bajo, en tierra mas fria que caliente. En sitios altos y laderas, por causa de las lluvias, aprovechaban de los dos extremos, de la tierra fria, para apacentar los ganados domesticos, los que los tenían, y cazar, y de lo caliente, para sementeras, al tiempo. En tiempos españoles, "todas las casas eran pequeñas y humildes y, por la mayor parte, redondas, supliendo con el arte la pobreza y necesidad de ropa".


Tres oficios usaban aún: olleros, carpinteros, y plateros. Sin embargo, como no hallaban en que ganar de comer con su trabajo, sino en las ciudades, donde lo ganaban entre españoles, solo algunos quedaron, los que tenían alguno ganado de la epoca de los Incas, estos eran los mas remediados y la principal vivienda de los serranos era de labor del campo.


"El camino real que llaman de Guainacaba (3), que es partiendo de Quito por la sierra para ir al Cuzco y Charcas, divide las poblaciones desta provincia, el cual entra por medio de la plaza desta ciudad. Los indios que viven a la mano izquierda del, que es hacia los Andes, alcanzan buenas tierras. Tienen chacaras de coca, de algodon y de aji, de que pagan el tributo, y dello tienen sus rescates y granjerias. Los que viven hacia la mano derecha, entre el camino real y la cordillera que esta sobre Los Llanos, no tienen tales tierras; pero tienen despoblados y algunos ganados y aprovechanse de cazar lo bravo, de que se mantienen y visten y hacen cecina, que llaman charque, y con ellos tienen sus rescates y contrataciones con los otros. Las chacaras de coca que agora tienen los indios, eran todas del Inga y ningun cacique ni indio particular las tenia; y de la que agora cogen trescientos y cuatrocientos cestos, en aquel tiempo no cogian diez, por donde claramente se conoce que en tiempo de los espanoles se ha multiplicado y hecho tan comun a los indios." (*)


Pues bien, cuanto a Manco Inca...
"Viendo que no cesaba, trataron de enviar otra vez a prenderle, y entró Gonzalo Pizarro, y Villacastín, y el capitán Orgono, y el capitán Oñate y Joan Balsa, y murieron trece españoles y mataron seis caballos, aunque le mataron muchos deudos de Manco Ynga y gente principal de la que estaba con él. Fue Villacastín, un capitán, con mucho número de soldados españoles, también llevó consigo gran cantidad de indios, cuyos capitanes eran Inquill y Huaipar. Manco Ynga, juntando la gente que pudo, dio de repente sobre los indios y matólos a todos, prendió a Huaipar, que lo hubo a las manos Inquill, yendo huyendo, que se había escapado, se despeñó."


Así empieza a dibujarse nuestra tragedia de amor y dolor, que el destino tramó en medio de la guerra, adicionando color, cuando la tierra ya estaba cubierta de sangre, encarnada, roja, como las flores de "panti" que se derramaban por las laderas.


"...y hobo batalla con los españoles en Xauxa, donde murieron muchos, y asimismo en la batalla de Yucay, donde murieron más de cuatrocientos españoles, después en Pucará, donde hobo la batalla con Gonzalo Pizarro, donde murieron Guaypar e Inguill, hijos de Guayna Capa, y no quedó otro hijo sino Paullo,..." (Titu Cusi Yupanqui, carta)


Manco Inca necesitaba en ese momento demostrar su fuerza delante de sus hombres. Y así lo hizo.


"Por hacer que los demás le temiesen, a Huaipar le mandó matar delante de su hermana, que era mujer de Manco Ynga,...


...dándose después batalla, Villacastín desbarató a Manco Ynga con los españoles y prendió a la mujer de Manco Ynga.Tuviéronla en las manos porque se quedó en la retirada,


enojada, y no quiso seguir a su marido, porque había muerto delante della a su hermano Huaipar."


"Como hemos dicho, Villacastín y Gonzalo Pizarro la trajeron a Tambo, adonde el Marqués Pizarro, que había tornado a subir desde Lima, y estaba allí, con una extraña crueldad no digna de usarse con una mujer que de aquellas revueltas y rebelión de su marido no tenía culpa, la mandó asaetar a ella y a otros capitanes de Manco Ynga.


La muerte de su mujer, tan triste y desesperada, lloró e hizo grandísimo sentimiento por ella, porque la quería mucho, y fuese con esto retirando hacia el asiento de Vilcabamba."


Fray Martín de Murúa me permitió encontrar lo campo de cosmos que tanto busqué para ilustrar esa historia de amor. Cuando yo había perdido la esperanza.


Entonces, el tiempo había avanzado un poco, algunos pocos años, en la epoca del último Inca, Tupac Amaru, pero como podemos ver, el sufrimiento y el dolor parecía no tener fin.


"Otro día siguiente se levantó el campo y en buen orden marchó dos leguas hacia Huaina Pucara, donde los enemigos estaban fortalecidos, e hicieron reseña en un lugar dicho Panti Pampa, y allí el campo español hizo alto, para tratar cómo se había de embestir al fuerte, y prevenir las cosas necesarias para el asalto, que se esperaba sería muy difícil y peligroso. ...y se asentó el campo como mejor se pudo. Los enemigos estaban a la vista y aun casi en el campo, según se acercaban."


"El capitán Puma Ynga, en nombre de los Ingas Tupa Amaro y Quispi Tito, dio la obediencia al general Martín Hurtado de Arbieto, diciendo que los Yngas pedían paz...


...y que ellos no habían tenido culpa ninguna en la muerte de Atilano de Anaya, ni habían tal mandado, porque estaban metidos allá dentro, sino que el Curi Pauca, y los otros capitanes orejones de su autoridad, lo habían hecho, porque no se supiese la muerte de Cusi Tito Yupanqui, su hermano y padre."


"Este Puma Ynga dio noticia cómo habían los capitanes hecho un fuerte y lo tenían muy aderezado y fortificado, que se llamaba Huayna Pucara, y dio la traza y modo cómo se podría ganar, sin que peligrasen los españoles e indios en la expugnación dél. En este tiempo andaban los enemigos a la vista del campo, y a los ojos de los españoles, con mucha desenvoltura, mostrándose por momentos como en menosprecio de los nuestros."


"Así, mediante sus avisos claramente se conoce haberse habido la victoria y torna del fuerte, porque dijo que era un sitio muy largo de legua y media, casi que llegaba a dos, y de distancia como de media luna el camino por dónde se había de marchar, muy angosto, de gran pedregal y montaña y un río ancho y caudaloso, que corre a la vereda del camino, que todo era de más peligro y temeridad, yendo pasando y peleando con los enemigos que estarían en los altos en esta distancia de legua media, en los altos que hace media cuchilla fragosa, que no se puede caminar ni pasar yendo dos compañeros juntos a la par. Tenían los indios hecho un fuerte de piedra y lodo, muy ancho, donde estaba la fortaleza con muchísimos montones de piedra para tirar a mano y con hondas, y encima del fuerte, por toda la cuchilla estaban montones de pedregonazos y, encima o detrás de los montones, piedras muy grandes con sus palancas,..."



                                                (Pucara)


En medio de las flores y las piedras, se llegaba al Qhapac Ñan, la Ruta Real, que llevaba a todas partes. Sobre los ríos, las puentes colgantes que se han roto como lazos quebrados de la memoria. Como ya ha dicho Murúa, en ese lugar había tanta cantidad de piedras que "parece verdaderamente ser alguna ciudad o castillo muy torreado, por donde se juzga que los indios le pusieron buen nombre. Entre estos riscos o peñas está una peña junto a un pequeño río tan grande cuanto admirable de ver, contemplando su grosor y grandor, la más fuerte que se le puede pensar. Yo la vi, y dormí una noche en ella, y me parece que terná de altura más de doscientos codos, y en contorno más de doscientos pasos en lo más alto de ella. Si estuviera en alguna frontera peligrosa, fácilmente se pudiera hacer tal fortaleza que fuera tenida por inexpugnable. Y tiene otra cosa que notar esta gran peña, que por su contorno tantas concavidades, que pueden estar debajo de ella más de cien hombres y algunos caballos."

Pucará, la fortaleza roja, como trazos fuertes de tinta tallada en un lienzo en blanco que, perdiendo el color original, tornase en sangre, como las flores de cosmos, en Panti Pampa, tal vez extintas, tal vez esperando un renacimiento.




                      (detalle de la fachada de la catedral de Puno, con sus flores de panti)






En la Catedral de la Ciudad de Puno, construida en el siglo XVIII, en el antiguo Supay Cancha (cerco del diablo), cuyo frontis fue esculpido por el alarife peruano Simón de Asto, en el cual podemos ver una muestra del barroco español, incluyendo elementos andinos que confieren al monumento su carácter mestizo, como en la fachada las flores nativas de panti (4). La obra fue concluída en el 25 de mayo de 1757.




(*) Addendum: se puede ver el momento exacto en que la coca empezó a convertirse en una "necesidad".


(1) Cosmos es un género, con el mismo nombre común de Cosmos, de alrededor de 20-26 especies de plantas anuales y perennes en la familia Asteraceae.


Cosmos atrosanguineus - Esa especie del género Cosmos, en Mexico está extinguida en estado silvestre por la destrucción de su hábitat a principios del siglo XX. En 1902 se recolectó un ejemplar que es el que ha dado origen a todos los clones existentes por medio de propagación vegetativa. No sé exactamente cual es la situación en Peru.


(2) Puca Pucara.


(3) Huayna Capac.


(4) En el libro El Mundo Vegetal de los antiguos Peruanos de Eugenio Yacovleff y Fortunato L. Herrera tenemos:


86. PANTI; ID. Holguín Cosmos peucedanifolius var tiraquensis (Kunth) Scharff (Fam. Compositae) PANTI Planta herbácea, anual, de hojas muy divididas, flores de color encarnado. Crece en la quebrada de Apurimac. Cultivable como planta de adorno; sus flores se emplean como diaforético. En las fiestas de carnaval, que han sustituido a las que celebraban entre los Incas para fomentar la procreación de las llamas, los indios emplean las flores de panti en forma de mixtura para atraerse la prosperidad. El pueblo de Pantipata quiere decir: “unos andenes y en ellos flores encarnadas” (R. G. I. 207, II).
“Panti-flor colorada, emblema de ternura” (Holguín)


--Otros estudios hechos con Panti: Especímenes examinados: Sra. A. F. Bandelier 18, alt. 12,500 feet, Titicaca, Lago Titicaca, Bolivia, 1905 (N. Y.; nomen incolarum; aymaranarum, Panti-Panti); CL Gay, Departmento de Cuzco, Peru, October, 1839-February, 1840 (Par. tipo de Cosmos subpubescens Wedd.) F. L. Herrera, alt. 3,000-3,600 metros, Cuzco, Peru, July, 1923 (U. S.); idem 1025, alt. 3,700 metros, Hacienda Churu, Provincia de Paucartambo, Departmento de Cuzco, Peru, enero (e pittacio lectoris ipsius), 1926 (Field; Gray, 2 sheets; Mo.; N. Y.; U. S.; nom. vulgare, Panti) en lugares sin cultivar, matorrales, etc, cerca de Sorata, en los matorrales por todas partes, cerca de Sorata, enero-marzo de 1859 (Del.; Gray; N. Y.) A. Mathews, Provincia de Chachapoyas, al norte del Peru (Gray, 2 hojas; material tipo de C. marginatus Klatt); A. Weberbauer 6S81, Peru, 1909-1914 (Field); idem 7597, alt. 3,600 metros, en la estepa de gramíneas con arbustos de dispersión,Valle de Yanahuajra, Provincia de Huanta, Departmeno de Ayacucho, Peru,18 de marzo de 1926 (Field).
Weddell’s C. subpubescens se basó en una planta de Gay fde la Província de Cuzco, Peru.






BIBLIOGRAFIA




(En el testimonio del Inca Titu Cusi Yupanqui, hijo de Manco Inca, 8 de julio de 1567, in Matienzo).
(Carta-Memoria del Inca Titu Cusi Yupanqui al Lic. Matienzo, junio de 1565, in Matienzo).


--Juan de Matienzo, Gobierno del Peru.


--Fray Martín de Murúa, Historia General del Peru.--Juan de Matienzo, Gobierno del Peru.
--Jimenez de la Espada, Relaciones Geograficas de Indias.





LEIA MAIS SOBRE PUKA PUKARA ( A FORTALEZA VERMELHA) EM: http://cusconoticias.pe/06-09-2014/la-legendaria-fortaleza-roja-en-cusco

La legendaria “fortaleza roja” en el Cusco

7.25.2011

MANCO INCA - JUEGO DE MUERTE EN VILCABAMBA




"Este fin tuvo Manco Inga Yupanqui, hijo de Huaina Capac, señor universal deste reino,
habiendo desde que salió del Cuzco, por las vejaciones y tiranías de Hernando Pizarro y los suyos, pasado infinitos trabajos y desventuras, de una parte a otra, seguido y perseguido de los españoles, de los cuales, ya vencido y ya venciendo, se escapó en millones de ocasiones, todo por conservar su
libertad, y lo que tantas veces el marqués Pizarro y sus hermanos, y otros capitanes, no pudieron
hacer con tantos soldados e indios amigos, acabó y concluyó Diego Méndez, mestizo a quien, y
sus compañeros, el Manco Inga había recogido y amparado y hecho bien en su casa, porque se
vea hasta dónde llega una traición."(Murúa)

He recorrido al Fray Martín de Murúa para entrar en un tiempo en la historia donde las grandes revoluciones dilaceraban los Andes en todas las direciones.

En esa epoca, muchas luchas se pasaban como resultado de la muerte de don Diego de Almagro. Determinados a vengar su muerte, el capitán Joan de Herrada y otros amigos suyos, se conjuraron en Ciudad de los Reyes (1), teniendo consigo al hijo de Almagro, que tenía el mismo nombre de su padre.
Entonces se conjuraron y fueron a la casa donde vivía el marqués don Francisco Pizarro, donde le mataron y también al capitán Francisco de Chaves, sacando el cuerpo del Marqués y arrastrando por la plaza. Resultó juntárseles mucha gente, toda la que había seguido a don Diego de Almagro, tomando por líder a su hijo. Venido Vaca de Castro, de la parte del Rey de España,, haciendo junta de los que eran leales al servicio de su Rey, se vio con don Diego de Almagro, el mozo, en Chupas, dos leguas de Guamanga. Diose la batalla y fue desbaratado don Diego de Almagro, y huyó al Cuzco, donde fue preso, y Vaca de Castro le hizo cortar la cabeza.
De la batalla de Chupas salieron huyendo, cuándo fue desbaratado don Diego de Almagro, el mozo, Diego Méndez, mestizo, y Barba Briceño y Escalante y otros soldados, que en total fueron trece compañeros. Se entraron huyendo por las montañas, hasta Vilcabamba, donde estaba Manco Inca, el cual los recibió muy bien. Dijéronle que se entrarían allá a servirle muchos españoles, y que con ellos tornaría a recobrar su tierra y vencería y echaría a los españoles que en ella estaban. Dijeron eso a Manco Inca, temerosos que los mandase matar y por adularle y tenerle grato. Cuanto a Manco, él les hacía muy buen tratamiento en todo, sin intención de hacerles daño, con lo cual ellos perdieron el temor.

 
"Pasados algunos días, supo Manco Ynga por las espías que tenía por el Cuzco y otras partes, cómo un curaca llamado Sitiel, mofando del Manco Ynga en presencia de muchos cristianos,
dijo a Caruarayco, cacique de Cotomarca: le vamos a prender a Manco Ynga a Vilcabamba y
Caruarayco será Ynga y Señor, y todos le obedeceremos, y Manco Ynga le servirá y traerá la
tiana, que es el asiento donde los curacas y principales se asientan." (Murúa)
 
Cuando lo supo, Manco sintió mucho y trazó cómo se vengaría de aquella insolencia que Sitiel había hecho, teniendo por gran afrenta que un su vasallo se hubiese atrevido a decir tal y dijo a Diego Méndez y a los demás que irian a prender a aquella gente y ellos dijeron que sí, y se lo ofrecieron con mucha voluntad. Según Murúa Manco Inca mudó de parecer, porque pensó que ellos estaban muy cansados de todo que les pasó y decidió mandar su gente más valiente, envió todos los capitanes que con él estaban y todos los de su gente, quedando con él sino sólo quinientos para su guarda. Les encargó que con toda la prisa posible fuesen antes que los sintiesen, y que procurasen traer vivos a Sitiel y Caruarayco. Con esto se fueron a cumplir su mandato con toda diligencia.
 
"Nadie hay que niegue cuán feo y abominable vicio sea el de la ingratitud, porque hacer bien al

que me hizo mal es obra de cristiano..."(Murúa)
 
Diego Méndez Barba y sus compañeros sólo escaparon con la vida porque fueran cogidos y amparados por Manco Inca que, en lugar de tratarlos como enemigos, de quien tantos daños había recibido, los recogió y dio de comer y beber, y los tenía en su compañía, haciéndoles todo el bien posible.

Manco Inca, después de haber despachado sus capitanes y gente, se quedó con los españoles. Con muy buen tratamiento y cortesía, en su presencia les hacía poner la mesa y allí les daba de comer y beber abundantemente, haciéndoles mucho regalo, como se estuviesen en sus casas.

"Ya los españoles parece que estaban enfadados de tanto regalo y hartos de estar allí, y quisieran volverse al Cuzco y acá fuera, y no sabían cómo hacerlo con seguridad, que no les prendiese Vaca de Castro, y trataron entre sí una grandísima traición." (Murúa)
 
Tramaron matar a Manco Inca y matándolo se saliesen huyendo, porque pensaron que por este servicio tan señalado les perdonaría Vaca de Castro y les haría mercedes, pues desta suerte quedaría pacífica la tierra. Diego Méndez decidió matarlo en habiendo ocasión, antes que la gente que había ido a prender a Sitiel y Caruarayco volviese, porque tras eso sería más dificultoso, por ser mucha la gente que estaba con Manco. Así buscaron la ocasión para ejecutar su desgraciada intención.

A Murúa (2) la tarea de decir cómo todo se pasó...

"Un día jugaron a los bolos (3) Manco Ynga y Diego Méndez, y en el juego ganó cierta plata
Diego Méndez a Manco Ynga, y luego se la pagó, y habiendo jugado un rato dijo que no quería jugar más, que estaba cansado, y mandó traer de merendar, y trajéronselo, y Manco Inga dijo a Diego Méndez y a los demás: merendemos, y ellos le dijeron que sí, y se sentaron con mucho contento, y comieron lo que habían traído allí con el Ynga, el cual andaba ya receloso de los españoles, porque les veía andar con cuidado y traer armas secretas puestas. Así le dio mala
espina no le quisiesen hacer alguna traición, pues estaba con poca compañía, y des que acabaron de merendar les dijo que se fuesen a reposar, que él quería holgarse con sus indios un rato, y ellos le dijeron que luego se irían, y entre sí los españoles empezaron a burlarse unos con otros de palabra y jugando por hacer reír a Manco Ynga, que gustaba cuando ellos se holgaban. Con esto se fueron entreteniendo un rato, hasta que Manco Ynga, habiendo bebido, se levantó a dar de beber al de su guarda porque es uso entre ellos hacer esta honra a quien quieren mucho y diole
de beber. Estando parado, que le había dado un vaso en que bebiese, volvió a tomar otro vaso,
que lo llevaba una india suya detrás dél, para beberlo Manco Ynga. En esto, Diego Méndez, que
estaba alerta para gozar del tiempo si se le ofreciese, como le vio vueltas las espaldas a ellos,
arremetió con él a gran furia y con una daga le dio una puñalada por detrás, y Manco Ynga
cayó en el suelo, y luego Diego Méndez le dio otras dos, y los indios que allí estaban todos sin armaturbados de tan no pensado caso, arremetieron a favorecer a Manco Ynga y defenderle,
no le hiriese más, y los otros españoles metieron mano a sus espadas y arremetieron también a librar a Diego Méndez, y a gran prisa se fueron corriendo a sus ranchos y ensillaron sus caballos,
y tomaron su servicio que allí consigo tenían, y su hato lo cargaron como la prisa les dio lugar, y
tomaron el camino del Cuzco, sin parar en parte alguna, y toda aquella noche caminaron sin
dormir sueño, y como era montaña, no acertaron bien el camino y anduvieron desatinando de
una parte a otra, perdidos y así se detuvieron."
 
Según Murúa, luego despacharon a los capitanes y gente de Manco Inca que habían ido a prender a Sitiel y Caruarayco, diciéndoles que Diego Méndez y los demás españoles habían dado de puñaladas al Inca y se habían ido huyendo hacia el Cuzco, y que lo dejasen todo y se volviesen a coger a los españoles antes que se escapasen. Los que fueron a decir esto se los toparon en el camino, que ya se volvían, y traían preso a Caruarayco, y Sitiel. Los capitanes y demás gente, de ciento en ciento, los más valientes y ligeros se adelantaron a gran paso y llegaron adonde estaba Manco Inca mortalmente herido, que aún no había muerto, y como vieron así a su señor, con deseo de vengarlo, dieron la vuelta por donde supieran habían ido los españoles, y otro día los alcanzaron. Se habían metido en un galpón grande que había en el camino y estaban reposando, pensando que estaban seguros y en salvo. Los españoles estaban recogidos y tenían consigo sus caballos dentro, y los hombres de Manco por no querer acometerlos luego porque con el día no se escapase ninguno, escondiéronse en el monte hasta que la noche cerró. Juntando mucha cantidad de leña fueron al galpón y lo cercaron y pusieron la leña en las puertas para que no se pudiesen salir fuera, y con paja les pegaron fuego. Al ruido se levantaron los españoles y algunos quisieron salir rompiendo por el fuego, pero lfueron alanceados, y allí, con sus caballos, fueron quemados. Entonces los hombres de Manco se volvieron a Vitcos. Murúa cuenta que cuando supo que ya quedaban todos los españoles muertos, el Inca se holgó mucho, y les dijo que no llorasen por él, porque la gente de la tierra
no se alborotase y se alzasen, y nombró por heredero a un hijo suyo, el mayor, aunque pequeño,
llamado Sayre Topa.
Y que mientras no fuese de edad para regir los gobernase Ato Supa, un capitán orejón del Cuzco que estaba allí y que era hombre de valor, de gran prudencia y animoso para la guerra. Les dijo que lo obedeciesen y que no desamparasen Vilcabamba, porque aquella tierra la había hallado y fundado con tanto trabajo y sudor, que en conquistarla habían muerto tantos dellos, defendendola con valor.
Así murió el Inca Manco Inca Yupanqui, hijo de Huaina Capac y embalsamaron su cuerpo a su usanza, sin llorar ni dar muestras de tristeza, por lo que él les había mandado, lo llevaron a Vilcabamba.
 


En las palabras de Titu Cusi Yupanqui, hijo de Manco Inca, que casi también fue muerto en ese fatidico día de traición y muerte...


"Después de haber dejado de hacerle guerra, estando quieto con la miseria que pasaba en Viticos, se vinieron a retraer siete hombres de los que se hallaron con Gonzalo Pizarro contra el servicio del Rey, y él los trató muy bien, y les hacía mucho regalo, y por codicia de esta miseria que al presente tengo, se amotinaron e hicieron conjuración, y le mataron a traición, y a mí me dieron una lanzada, y si no me echara de unos riscos abajo, también me mataran; y después tovimos paz por algunos días, donde los indios de Tambo y de Amaybamba y de Guarocondo llevaron de Viticos muchos indios, y por respeto de esto nosotros tovimos guerra con ellos."(carta-memoria del Inca Titu Cusi Yupanqui, in Matienzo)

En el testimonio del Inca Titu Cusi Yupanqui, hijo de Manco Inca, 8 de julio de 1567. (5)

"Y dijo que por los malos tratamientos que le hicieron los cristianos a su padre al tiempo que vinieron a la ciudad del Cuzco los primeros conquistadores como fueron Juan Pizarro, que prendió a su padre —que estaba entonces obedecido por señor temporal en toda la tierra— so color que se quería alzar con todos los indios del reino, y por su rescate le pidió un bohío* lleno de oro y plata; y siendo mentira, por redimir la vejación le dio muchas cargas de oro y plata, y con esto redimió la vejación. Y que luego vino Gonzalo Pizarro por corregidor y le llevó a la cárcel so color que se quería levantar otra vez, y le pidió otro bohío lleno de oro y plata y le echó una cadena en el pescuezo; y así le trajo por la ciudad del Cuzco delante de sus vasallos, mujeres e hijos, haciendo muchos vituperios, y no teniendo [Mango Inga] qué dar para redimir la vejación, Hernando Pizarro vino a la ciudad del Cuzco por corregidor y mandó soltar al dicho su padre, y después de suelto le pedía mucho oro y plata diciendo que por él había soltado; y no teniendo con qué volver a cohechar el [al] dicho Hernando Pizarro y temiéndose no le volviera a la cárcel y le molestase, hizo llamamiento a todos los capitanes y caciques del reino, y depués de haber tenido habla con ello se levantó contra el servicio de Su Majestad en la fortaleza del Cuzco, y cada uno de los caciques en sus tierras. Y así mataron muchos cristianos." (Titu Cusi Yupanqui)(6)


La narración de Titu Cusi Yupanqui acerca de todo lo que le sucedió a su padre, Manco Inca, y a él mismo, en aquellos fatídicos días en los cuales los españoles "comían oro", es la nota triste, perpetuada por las flautas, que tienden a narrar, con los sonidos de las montañas, la tragedia de los Incas - aquellos que, de tan olvidadizos, comienzan a ser considerados una leyenda. Sus palabras nos acercan a la verdad de todo que pasó, y me duele como las puñaladas en el cuerpo del Inca. No fue suficiente la destrucción, era necesario que el Sol fuese borrado.


"Y en Pucará, en un alcance que le dieron, le tomaron a una hermana y mujer de su padre la cual se llamaba Coya* Cura Ocllo, la cual la llevaron a Tambo y allí la asaetearon viva. Y por esto peleó con los españoles y mató muchos de ellos. Después se retrajo a la provincia de Vilcabamba donde al presente tiene su principal asiento el dicho Inga Titu Cusi Yupangui. Y que después, estando allí su padre retraído, vinieron seis españoles huyendo del Perú por haberse levantado con don Diego de Almagro contra el servicio de Su Majestad, y habiéndoles hecho muy buen tratamiento procuraron de le matar a traición, y así le dieron diez y ocho estocadas con espadas y tijeras y machetes y cuchillos; y al dicho Inga Titu Cusi Yupangui, siendo muchacho, le dieron una lanzada en las costillas, y si no se echara por unos riscos, también le matara. Así murió su padre de las heridas que ellos le dieron, y los capitanes mataron a los españoles por lo susodicho, y que por estos agravios se rebeló su padre contra la obediencia y dominio real de Su Majestad." (Titu Cusi Yupanqui) 

 
"Al tiempo que los cristianos entraron en esta tierra fue preso mi padre Mango Inga, so color y achaque que se quería alzar con el reino, después de la muerte de Atagualipa, sólo afin que les diese un bohío lleno de oro y plata. En la prisión le hicieron muchos malos tratamientos, así de obra como de palabra, echándole una collera al pescuezo, como a perro, y cargándole de hierro los pies, y trayéndole de la collera de una parte a otra entre sus vasallos, poniéndole a quistión cada hora, teniéndole en la prisión más de un mes, de donde por los malos tratamientos que a él, a sus hijos y gente y mujeres hacían, soltóse de la prisión y vino a Tambo, donde hizo confederación con todos los caciques y prencipales de su tierra." (7)



"...fue preso mi padre Mango Inga...
 ...echándole una collera al pescuezo, como a perro, y cargándole de hierro los pies, y trayéndole de la collera de una parte a otra entre sus vasallos, ..."



(1) Lima.
(2) Fernando Montesinos, en Anales del Peru, cuenta una otra versión de la historia...

"...en el año de 1542 cómo de la batalla de Chupas salieron huiendo ocho personas, y se entraron en los Andes. Uno dellos era Diego Méndez, ermano del Maestre de Campo Rodrigo Orgófies. Estos estubieron en compañía del Inga Mango en su retiro hasta este tiempo. Avíales mandado hager unos herrones para que jugaisen, y entreteníanse en esto y enseñar al Inga á correr un caballo y tirar un arcabuz. Como supieron que Gonzalo Pigarro iba contra el Virrey, escribieron á Antonio de Toro que alcanzase del les perdonase para salir de allí, y que á él le aiudarían en lo que se le ofreciese. Respondióles á Diego Méndez y á Gómez Pérez que matasen al Inga, y no sólo les perdonaría, pero que le volbería á Diego Méndez el repartimiento de Asángaro que antes tenía. Pedía esto el Antonio de Toro porque en los Andes tenía una chacra de coca que le daba cada mita mil pesos; eran tres las mitas y valían más de diez mil pesos al año, y con la inquietud de Mango estaba todo suspenso y no se hagía nada; y parecióle que con la muerte del Inga volbería á su ser. Tratan el caso los ocho soldados; paróleles bien el prometimiento; leyeron la carta delante de una negra de Diego Méndez; ésta avisó á un orejón con quien trataba, éste al Inga por tres veges, y no le dio crédito, pareciéndole que la ingratitud no avía de venjer al buen respecto y fiel amistad. Los castellanos, viendo que en tanto tiempo no avía esperanza de que el Inga se convirtiese, y que la ocasión de salir de aquella soledad era buena, se determinaron á matar al Inga. Armaron un juego de herrones (4) en ocasión que avía imbiado su gente á campear y sólo avían quedado con él docientos indios flecheros de los Andes...Finxieron una diferencia de quál herrón estaba más gerca; el Inga, como solía otras veces, se llegó al juego y bajó á medir los herrones; al bajarse, sacaron las dagas de los borceguíes y le dieron al gentil muchas puñaladas. Fueron luego á los caballos del muerto Inga para irse, y se escaparan, si uno dellos, llamado Barba, no se fuera á unos cantarillos de oro que tenía una india amiga del Inga; dio ésta voces viendo el trágico suceso; acudieron los indios Andes y flecharon y mataron á los ocho soldados; quitáronles las caberas; pusiéronlas junto al Inga, que aún no avia expirado; y en tres días que vivió, nombró por su eredero en el Ingazgo al hijo que pariese su mujer y ermana, Inio CoUo, y que si fuese hembra lo que pariese, nombraba por Inga á Saire Topa, su hijo." (Framentó Instórico. Capitulo 141,)


(3) Bolos hace referencia a un juego que consiste en derribar por parte de cada jugador el mayor número posible de bolos lanzando una bola o pieza, generalmente de madera.



(4) herrón - Antiguo juego que consistía en meter en un clavo hincado en el suelo unos discos de hierro con un agujero en el centro.


(5) El Inca, Titu Cusi Yupanqui, hijo de Manco Inca,  firmó en el 26 de agosto de 1566 la "capitulación de Acobamba", tratado de paz que estipuló el "vasallaje" de Titu Cusi y la instalación de un corregidor en Vilcabamba: Diego Rodríguez de Figueroa. Para aquilatar ante el Rey de España los derechos de sucesión de Titu Cusi Yupanqui y sus descendientes, Diego Rodríguez procedió, en el 8 de julio de 1567, a reunir "información" con los testimonios del Inca y de algunos de sus dignatarios y allegados.
 
(6) (CAPA INGA TITO CUXI YUPANGUI DOC. 52)

(7) (Carta-Memoria del Inca Titu Cusi Yupanqui al Lic. Matienzo, junio de 1565).

BIBLIOGRAFIA



Fray Martín de Murúa, Historia General del Peru.
Fernando Montesinos, Anales del Peru.
Juan de Matienzo, Gobierno del Peru.
Juegos infantiles tradicionales en el Perú. Emilia Romero. Folklore Americano, Lima; Perú.


7.21.2011

TITU CUSI YUPANQUI - MEMORIA DE LA CAPITULACIÓN



"Y luego el dicho Inga (1) se levantó en pie cara hacia donde el Sol entonces estaba; abiertas las manos y tendidos los brazos dijo que juraba por el Sol, a quien veía de cara y estaba presente a su juramento, a quien tenía por Dios y adoraba como a criador que dijo que era de todas las cosas; y por la tierra a quien tenía por madre, la adoraba y la tenía en el segundo lugar del Sol por producidor de sí todos los mantenimientos para sustentación de todas las gentes y por el mundo de decir la verdad a lo que le fuere preguntando. Luego el dicho Inga puso la mano en la tierra y la besó."

Al parecer, la laceración del Tahuantinsuyo, comenzada entre los dos hermanos, Atahualpa y Huascar y agravada por la entrada de los españoles, con sus guerras civiles, prosperó cuando, algunos años más tarde, Paullu (2) y Manco, dos otros hijos de Huayna Capac, protagonizaron el antagonismo de la aceptación del dominio español y su busca por la "paz", defendida por Paullu Inca y el espíritu rebelde que no aceptaba la derrota y lucharía hasta la muerte, representado por Manco Inca, que emprendió resistencia en Vilcabamba.


En el día 8 de julio de 1567, Diego Rodríguez de Figueroa, futuro corregidor de Vilcabamba, dijo al Inca Titu Cusi Yupangui que era necesario que jurase "en la forma y modo que entre ellos se suele hacer, de decir la verdad" para que tuviera éxito la "capitulación" de Acobamba.
Y así lo hizo.

El cronista Sarmiento de Gamboa trata de justificar la situación de los hermanos, destacando "los beneficios" que el Rey de España había concedido a todos los Incas, sobre todo sus principes, incluyendo la posibilidad de una muerte "cristiana".

"Porque solos dos hijos que de Guayna Capac se escaparon de la crueldad de Atagualpa, que fueron Paullo Topa, despues llamado don Cristobal Paullo, y Mango Inga, eran bastardos, que es lo que entre estos es publico. Y estos, si alguna honra y hacienda han tenido ellos o sus descendientes, Vuestra Majestad se la ha dado harto mas que ellos tuvieron si sus hermanos permanecieran en el estado y con fuerza; porque habian de ser sus tributarios y mozos de servicio. Y estos fueran los menores de todos porque lo eran en linaje de partes de la madre, que es lo que estos estiman, y en nacimiento."
 
"Y al Mango Inga, con haber sido traidor contra Vuestra Majestad y estar alzada en los Andes, adonde murio, o lo mataron, saco Vuestra Majestad de paz a su hijo don Diego Sayre Topa de aquellas montanas de salvajes y le hizo cristiano y dio pulicia y principalisimamente de comer para el y sus hijos y descendientes. El cual murio como cristiano, y el que agora esta en los Andes, que se llama Tito Cusi Yupangui, alzado, no es hijo legitimo de Mango Inga, sino bastardo y apostata. Antes tienen por legitimo a otro, que esta con el mesmo Tito, llamado Amaro Topa, que es incapaz, a que los indios llaman uti. Mas ni el uno ni el otro son herederos de la tierra, por que el padre no lo fue."
 
"A don Cristobal Paullo le honro Vuestra Majestad con titulo y le dio un muy buen repartimiento de indios, con que vivio muy principalmente. Y agora lo posee su hijo don Carlos. De Paullo quedaron dos hijos legitimos que son agora vivos, llamados el uno el dicho don Carlos y don Felipe; y sin estos le quedaron otros muchos hijos bastardos y naturales, de manera que los nietos conocidos de Guayna Capac, que agora son vivos y tenidos por tales y principales, son los dichos, y demas de estos don AlonsoTito Atauche, hijo de Tito Atauche, y otro bastardo, que ni los unos ni los otros tienen auccion a ser llamados senores naturales de esta tierra."

Manco Inca, coronado emperador en 1534 por Francisco Pizarro, había intentado llegar a un acuerdo con los conquistadores españoles. Sin embargo, su cooperación fue puesta a prueba por los malos tratos a manos de los hermanos de Francisco, Gonzalo, Juan y Hernando, a quien Francisco había dejado, temporalmente, a cargo en el Cusco.
Durante la guerra civil entre Francisco Pizarro y Diego de Almagro, Manco luchó junto a este último. Asedió Cuzco por diez meses, pero no pudo tomar la ciudad. Después de la derrota de Almagro, Manco se retiró a Vilcabamba.

En las palabras de Guaman Poma de Ayala, Manco Inca había fundado el "nuevo Cuzco", núcleo para la reconstrucción del Tahuantinsuyo. El estado neoinca de Vilcabamba, apesar de los ataques intermitentes de los españoles, se mantuvo como centro rebelde durante más de 30 años, hasta el año de 1572. Manco había dado protección a algunos almagristas que lo habían traicionado y asesinado hacia 1544, delante de Sayri Topa (3) y otros hijos suyos.  

A Manco le sucede, sin duda, su hijo Sayri Topa. Al parecer, otro hijo suyo, Titu Cusi Yupanqui (*), dirigía realmente la política del estado, porque Sayri era sólo un niño.


Sayri Topa tenía cinco años y se convirtió en el Inca de Vilcabamba, reinando durante diez años con la ayuda de su hermano como regente. Esta fue una época de paz con los españoles. El virrey Pedro de la Gasca ofreció a Sayri Topa tierras y casas en el Cusco si saldría de la aislada Vilcabamba. Sayri Topa aceptó, pero durante los preparativos, su tio Paullu Inca murió repentinamente. Esto fue tomado como un mal augurio (o un signo de traición española), y Sayri Tupac permaneció en Vilcabamba.
 
En 1556 un nuevo virrey español, Andrés Hurtado de Mendoza, llegó a la colonia, creyendo que sería más seguro para los españoles si Sayri Topa viviese en la zona de asentamiento de los españoles, donde los conquistadores podían controlarlo.

Sayri Topa estuvo de acuerdo en salir de Vilcabamba, viajando en unas ricas andas con 300 personas y en el 5 de enero de 1560 fue recibido por el virrey Hurtado, en Lima.
Sayri Topa renunció a su reclamo para el Imperio Inca, aceptando el bautismo como Diego. A cambio él recibió un perdón completo, el título de Príncipe de Yucay, un sitio en el noreste, de un día de viaje de Cusco, donde se convirtió en residente, y grandes propiedades.
De manera significativa, dejó atrás la mascapaycha, el real franja roja, símbolo de su autoridad.

Sayri se casó con su hermana Cusi Huarcay después de recibir una dispensa especial del Papa Julio III. Tuvieron una hija. Sayri Topa nunca volvió a Vilcabamba.
Murió repentinamente en 1561. Su hermano Titu Cusi Yupanqui tomó el control de Vilcabamba y la resistencia inca a los españoles. Titu Cusi "sospechaba" que Sayre Topa había sido envenenado por los españoles.

Al final del cañón del valle, a cuarenta y cinco kilómetros de Machu Pichu, el Vilcanota recibe, por la derecha las aguas del Lucumayo (desde los glaciares de La Verónica), y por la izquierda, un kilómetro más abajo, las del Vilcabamba. A unos metros de la desembocadura de este río un enorme peñasco, varado en el centro del cauce del Vilcanota, permitió a los incas instalar allí el puente colgante de Chuquichaca (Puente de las Lanzas) que mucho protagonizó en la época en que los últimos incas se refugiaron en Vilcabamba.


A mediados del año 1565, el entonces oidor Juan de Matienzo, se encuentró personalmente con el Inca Titu Cusi Yupanqui en el puente de Chuquichaca. El oidor de Su Majestad traía una proposta de reanudación de unas negociaciones interrumpidas desde hacía años. En esta oportunidad, el Inca entregó al oidor una memoria (4) "de los agravios que él y su padre habían recibido". Según Matienzo, el Inca "luego dijo a su secretario (5) que escribiese una carta, que él mismo notó en su lengua, porque entiende poco de español".

Estas negociaciones llevaron a que el Inca firmase, en el 26 de agosto de 1566, la llamada "capitulación de Acobamba", tratado de paz que estipulaba el "vasallaje" de Titu Cusi Yupanqui y la instalación de Diego Rodríguez de Figueroa como corregidor en Vilcabamba.Diego Rodríguez de Figueroa dijo al Inca Titu Cusi Yupangui que para la "capitulación", era necesario que ante todas las cosas jurase, en la forma que se solía hacer entre los Incas de decir la verdad. Despues del juramento del Inca, Figueroa, en presencia del padre Antonio de Vera, Martín de Pando, Diego de Olivares y Rimachi Yupangui, capitán general del Inga, y Yamque Mayta, su gobernador, y los demás capitanes y gente, hizo las preguntas que juzgó necesarias para el "testimonio".

Diego Rodríguez procedió, en el 8 de julio de 1567, a reunir datos con los testimonios del Inca y de algunos de sus dignatarios y allegados, a fin de aquilatar ante el Rey los derechos de sucessión de Titu Cusi Yupanqui y sus descendientes.


Me imagino que, tratandose del mes de julio, el cielo debía ser claro, azul, que el sol debió brillar el día todo y que la cordillera de Vilcabamba, una pequeña cordillera de los Andes que se extiende unos doscientos sesenta kilómetros al noroeste de la ciudad de Cusco, fuese, en ese día, contrastada de verdes de todos los matices. La cadena, mostrando claramente la erosión de los ríos, que se caracteriza por cañones profundos y alturas de más de seis mil metros, ocultaba la espinal Pumasillo, o Garra del Puma, como ocultaba los secretos de las almas de los Incas en aquel instante (7).

Los cronistas del siglo XVI, se han referido a estos nevados al mencionar el escenario de la resistencia iniciada por Manco Inca. En aquel día, la vertiente oriental de los Andes y el pajonal de puna en su parte más elevada, ofrecieron sus bosques característicos con colores de profunda tristeza a las ráfagas de viento que las empujó por las pendientes hasta los ríos estrechos, tallados en las profundas grietas y cañones.


                                        (Vilcabamba)


(*)Según Fray Martín de Murúa, "...nombró por heredero a un hijo suyo, el mayor, aunque pequeño, llamado Saire Topa, y que mientras no fuese de edad para regir y tomar en sí el señorío, los gobernase Ato Supa, un capitán orejón del Cuzco que estaba allí con ellos, que era hombre de valor y de gran prudencia y animoso para la guerra, y les dijo que lo obedeciesen y que no desamparasen la tierra de Vilcabamba,...
(1) Titu Cusi Yupanqui.
(2) Paullu Tupac (Topa), hermano de Manco Inca, había echado su suerte con los españoles, siendo bautizado con el nombre de Cristóbal en 1543. Recibió una conceción del palacio Colcampata, con vistas a Cuzco. Se casó con Catalina Maria Usica, su prima, y tuvo dos hijos, Carlos y Felipe. Paullo murió en mayo de 1549.
(3) Sayri Tupac(1535 - 1561)
(4) El texto Matienzo reproduce, en el año de 1557, en su obra Gobierno del Perú.

(5) el mestizo Martín Pando, "escribano de comisión e intérprete".  
(6) Monte Salcantay.
(7) Con su amplia gama superior el Pumasillo no puede ser visto desde los pueblos de los alrededores. Aunque su existencia fuese conocida, el Pumasillo, sobre mapas, apareció en el año 1956.



BIBLIOGRAFIA
 
Pedro Sarmiento de Gamboa, Historia de los Incas.
Juan de Matienzo, Gobierno del Peru.

7.19.2011

TAHUANTINSUYO - BANDERA EN JIRONES



El mayor símbolo de un pueblo, lo que hay de mejor para representarlo, es el propio pueblo, las gentes que lo construyen como sociedad. Así, los Incas tuvieron sus vidas rotas, casi pasando a la Historia como una leyenda, como una bandera desgarrada en pedazos, las colores del arco iris en jirones...

Dejo la tarea de narrar a Garcilaso, con la propiedad que él tiene, lo que quedó del linaje Inca, de modo que no haya dudas.

"La católica majestad que tenía larga y general relación y noticias de todo lo sucedido en aquel Imperio, y en particular de la muerte que dieron al príncipe Túpac Amaru, y del destierro en que condenaron a sus parientes más cercanos, donde perecieron todos." (Garcilaso)

"A los indios de la sangre real, que fueron treinta y seis varones, los más notorios y propincuos del linaje de los Reyes de aquella tierra, desterraron a la Ciudad de los Reyes (1), mandándoles que no saliesen de ella sin licencia de los superiores. Con ellos enviaron los dos niños hijos del pobre príncipe, y la hija, todos tres tan de poca edad, que el mayor de ellos no pasaba de los diez años. Llegados los Incas a Rímac, el arzobispo de ella don Gerónimo de Loayza apiadándose de ellos llevó la niña a su casa para criarla. Los demás desterrados viéndose fuera de su ciudad, de sus casas y naturaleza, se afligieron de tal manera, que un poco más de dos años murieron treinta y cinco y entre ellos los dos niños. Demás de la aflicción, les ayudó a perecer tan presto la región de aquella ciudad, que está en tierra caliente y costa de mar que llaman los llanos, que es temple muy diferente de lo que llaman sierra. Y los naturales de la sierra como lo dijimos en la primera parte de esta historia, enferman muy presto enentrando en los llanos, como si entrasen en tierra apestada, y así acabaron brevemente aquellos pobres Incas."

Garcilaso de la Vega, en Historia General del Peru, narra como el linaje Inca se extinguió, de manera melancolica, como rayos de sol en la tormenta, en un convento en Alcalá de Henares, España. Al principio del año de mil seiscientos y cuatro salió la consulta en su negocio, de que se le hacía merced de siete mil y quinientos ducados de renta perpetuos, situados en la caja de Su Majestad en la Ciudad de los Reyes (1), y que se le daría ayuda de costa para traer su mujer y casa a España, y un hábito de Santiago y esperanzas de plaza de asiento en la casa real, y que los indios que en el Cozco tenía, heredados de su padre y abuelo, se pusiesen en la Corona Real, "y que él no pudiese pasar a Indias".Por lo tanto, no hay otra forma de narrar acerca de los Incas, sino despedazando la Historia. Con mucho dolor, porque la destrucción es peor que la muerte, ya que no deja ningún trazo a que agarrarse. El futuro ha heredado la dilaceración de su gente y yo escribo esto, ahora, para que mi futuro no borre, dentro y fuera de mí, completamente, la memoria de las ruinas que hemos heredado. Al parecer se trató de una tormenta tan fuerte, capaz de romper, para siempre, la alianza del arco iris, borrando el Sol...

"A los tres que quedaron, que uno de ellos fué don Carlos (2), mi condiscípulo, hijo de don Cristóbal Paullu, de quien muchas veces hemos hecho mención, mandó la cancillería (de lástima que les tuvo) que se volviesen a sus casas; más ellos iban tan gastados de su mala ventura, que dentro de año y medio se murieron todos tres. Pero no por esto quedó entonces consumida la sangre real de aquella tierra, porque quedó un hijo de don Carlos susodicho, de quien dimos cuenta en el último capítulo de la primera parte de estos Comentarios que vino a España a recibir grandes mercedes como en el Perú se las prometieron. El cual falleció al fin del año de mil y seiscientos y diez en Alcalá de Henares, de cierta pesadumbre que tuvo de verse recluso en un convento, por cierta pasión que tuvo con otro de su mismo hábito de Santiago. Falleció en muy breve tiempo de melancolía, de que habiendo estado ocho meses recluso por la misma causa en otro convento, lo encarcelaran ahora de nuevo. Dejó un hijo, niño de tres o cuatro meses, legitimado para que heredarala merced que Su Majestad le había hecho en la Contratación de Sevilla; el cual murió dentro del año, y así se perdió toda la renta con la muerte del niño para que en todo se cumpliesen los pronósticos que el gran Huayna Cápac echó sobrelos de su sangre real, y sobre su Imperio." (Garcilaso)



"...conocí otros pocos que escaparon de aquella miseria. Conocí dos Auquis, que quiere decir infantes; eran hijos de Huayna Cápac; el uno llamado Paullu, que era ya hombre en aquella calamidad, de quien las historias de los españoles hacen mención; el otro se llamaba Titu; era de los legítimos en sangre; era muchacho entonces; del bautismo de ellos y de sus nombres cristianos dijimos en otra parte. De Paullu quedó sucesión mezclada con sangre española, que su hijo Don Carlos Inca, mi condiscípulo de escuela y gramática, casó con una mujer noble nacida allá, hija de padres españoles, de la cual hubo a Don Melchior Carlos Inca, que el año pasado de seiscientos y dos vino a España, asía ver la corte de ella como a recibir las mercedes que allá le propusieron se le harían acá por los servicios que su abuelo hizo en la conquista y pacificación del Perú y después contra los tiranos, como se verá en las historias de aquel Imperio; mas principalmente se le deben por ser bisnieto de Huayna Cápac por confirmar lo que arriba dije con el mismo nombre, y no son más de diez y ocho."

Entonces Don Melchior Carlos Inca, nieto de Paullu Inca y bisnieto de Huayna Cápac, que fue a España en el año de mil seiscientos y dos a recibir mercedes, y, al principio del año de mil seiscientos y cuatro salió la consulta en su negocio, de que se le hacía merced de siete mil y quinientos ducados de renta perpetuos, situados en la caja de Su Majestad en la Ciudad de los Reyes, y que se le daría ayuda de costa para traer su mujer y casa a España, y un hábito de Santiago y esperanzas de plaza de asiento en la casa real, y que los indios que en el Cozco tenía, heredados de su padre y abuelo, se pusiesen en la Corona Real, y que él no pudiese pasar a Indias.

En Sarmiento de Gamboa...
" Porque solos dos hijos que de Guayna Capac se escaparon de la crueldad de Atagualpa, que fueron Paullo Topa, despues llamado don Cristobal Paullo, y Mango Inga, eran bastardos, que es lo que entre estos es publico. Y estos, si alguna honra y hacienda han tenido ellos o sus descendientes, Vuestra Majestad se la ha dado harto mas que ellos tuvieron si sus hermanos permanecieran en el estado y con fuerza; porque habian de ser sus tributarios.y mozos de servicio. Y estos fueran los menores de todos porque lo eran en linaje de partes de la madre, que es lo que estos estiman, y en nacimiento.Y al Mango Inga, con haber sido traidor contra Vuestra Majestad y estar alzada en los Andes, adonde murio, o lo mataron, saco Vuestra Majestad de paz a su hijo don Diego Sayre Topa de aquellas montanas de salvajes y le hizo cristiano y dio pulicia y principalisimamente de comer para el y sus hijos y descendientes. El cual murio como cristiano, y el que agora esta en los Andes, que se llama Tito Cusi Yupangui, alzado, no es hijo legitimo de Mango Inga, sino bastardo y apostata. Antes tienen por legitimo a otro, que esta con el mesmo Tito, llamado Amaro Topa, que es incapaz, a que los indios llaman uti. Mas ni el uno ni el otro son herederos de la tierra, por que el padre no lo fue. A don Cristobal Paullo le honro Vuestra Majestad con titulo y le dio un muy buen repartimiento de indios, con que vivio muy principalmente. Y agora lo posee su hijo don Carlos. De Paullo quedaron dos hijos legitimos que son agora vivos, llamados el uno el dicho don Carlos y don Felipe; y sin estos le quedaron otros muchos hijos bastardos y naturales, de manera que los nietos conocidos de Guayna Capac, que agora son vivos y tenidos por tales y principales, son los dichos, y demas de estos don Alonso Tito Atauche, hijo de Tito Atauche, y otro bastardo, que ni los unos ni los otros tienen auccion a ser llamados senores naturales de esta tierra. Por las razones dichas, el derecho sera a decir de aquellos a cuyo cargo fuere determinar una claridad tan evidente como es el justisimo y legitimo titulo que Vuestra Majestad y sus sucesores tienen a estas partes de Indias, sabido el hecho real que es el que aqui va escrito y probado, y mayormente a estos reinos del Peru sin punta de cargo en lo tocante al dicho titulo que la corona de Castilla tiene a ellas. De lo cual ha sido lumbre y curiosisimo inquisidor don Francisco de Toledo, vuestro virrey en estos reinos,..."

"Asi que con la muerte de Guascar se acabaron todos los ingas de este reino del Peru totalmente y toda su linea y descendencia por la linea que ellos tenian por legitima, sin quedar hombre ni mujer que pudiese tener derecho ni auccion a esta tierra, aunque ellos hubieran sido naturales y ligitimos senores de ella, ni aun conforme a sus costumbres y leyes tiranicas." (Sarmiento de Gamboa)

No sé hasta qué punto algunas de las fuentes son fiables, hasta qué punto estos autores escribieron de "oídas", porque la destrucción estaba por todas partes y la verdad, bueno, la verdad es siempre difícil de establecer, incluso en el momento de los hechos, en fin ... cuanto a Paullu Inca, Sarmiento de Gamboa dice:

"Y entre estos hijos de Guayna Capac estaba preso un hijo de Guayna Capac llamado Paulo Topa (3), el cual, queriendole matar, alego diciendo que no habia razon para a el le matasen, porque antes el estaba preso por Guascar, por ser amigo y parcial de Atagualpa, su hermano, y que de la carcel de Guascar lo habia sacado Chalco Chima. El cual dijo a Cuxi Yupangui que decia verdad, que lo habia sacado de la prision de Guascar, y por esto le soltaron y escapo la vida. Mas el porque Guascar lo tenia preso era porque se habia hallado con una su mujer, y no le consentia dar de comer sino poca cosa, determinado que muriese en la prision, dandole por tasa la comida."

Según el cronista, eso ocurrió en la epoca que, a instancias de Atahualpa, "Cuxi Yupangui hizo hincar muchos palos de una parte y de otra del camino, que no tomaban mas de un cuarto de legua en el camino de Xaquixaguana. Y luego sacaron de la prision todas las mujeres de Guascar,...Y las mando ahorcar de aquellos palos... Y luego sacaron a los hijos de Guayna Capac que alli se hallaron, y asimismo los colgaron de los mismos palos."

De todos modos, en ese momento, Paullu supo muy bien liberarse a sí mismo del riesgo de muerte que corría. Por primera vez, pero no última, fue colocado entre dos fuerzas opuestas que querían destruirlo. Y supo cómo escapar en seguridad ...

"De los pocos Incas de la sangre real que sobraron de las crueldades y tiranías de Atahuallpa y de otras que después acá ha habido, hay sucesión, más de la que yo pensaba, porque al fin del año de seiscientos y tres escribieron todos ellos a Don Melchior Carlos Inca y a Don Alonso de Mesa, hijo de Alonso de Mesa, vecino que fue del Cozco, y a mí también, pidiéndonos que en nombre de todos ellos suplicásemos a Su Majestad se sirviese de mandarlos exentar de los tributos que pagan y
otras vejaciones que como los demás indios comunes padecen. Enviaron poder in solidum para todos tres, y probanza de su descendencia, quiénes y cuántos (nombrados por sus nombres) descendían de tal Rey, y cuántos de tal, hasta el último de los Reyes; y para mayor verificación y demostración enviaron pintado en vara y media de tafetán blanco de la China el árbol real, descendiendo desde Manco Cápac hasta Huayna Cápac y su hijo Paullu. Venían los Incas pintados en su traje antiguo. En las cabezas traían la borla colorada y en las orejas sus orejeras; y en las manos sendas partesanas en lugar de cetro real; venían pintados de los pechos arriba, y no más. Todo este recaudo vino dirigido a mí, y yo lo envié a Don Melchior Carlos Inca y a Don Alonso de Mesa, que residen en la corte en Valladolid, que yo, por estas ocupaciones, no pude solicitar esta causa, que holgara de emplear la vida en ella, pues no se podía emplear mejor."(Garcilaso)

"La carta que me escribieron los Incas es de letra de uno de ellos y muy linda; el frasis o lenguaje en que hablan mucho de ello es conforme a su lenguay otro mucho a lo castellano, que ya están todos españolados; la fecha, de diez y seis de abril de mil seiscientos y tres. No la pongo aquí por no causar lástimacon las miserias que cuentan de su vida. Escriben con gran confianza (y así locreemos todos) que, sabiéndolas Su Majestad Católica, las mandará remediar y les hará otras muchas mercedes, porque son descendientes de Reyes. Habiendo pintado las figuras de los Reyes Incas, ponen al lado de cada uno de ellos su descendencia, con este título: "Cápac Ayllu", que es generación augusta o real, que es lo mismo. Este título es a todos en común, dando a entender que todos descienden del primer Inca Manco Cápac. Luego ponen otro título en particulara la descendencia de cada Rey, con nombres diferentes, para que se entienda por ellos los que son de tal o tal Rey.Garcilaso)

Paullu Inca siempre ha sido acusado de muchas cosas, colaborador, traidor, pero lo peor de todo, inaceptable para un Inca, si pudiese ser comprobada la falsa acusación que le atribuyeron de ofrecer las momias de sus antepasados ​​a los españoles en cambio de favores personales.
A ese respecto es suficiente decir que estos "Mallqui" se les llevó a Lima sólo muchos años después de su muerte, incautados por Polo Ondegardo.
Así parece confirmarlo el documento de alrededor de 1638 donde Antonio de la Calancha Antonio de la Calancha (Chuquisaca, 1548; Lima, 1654) eclesiástico y cronista del Alto Perú, escribe lo siguiente: “Estos son los cuerpos que envió el Licenciado Polo a Lima, en tiempo del primer Marqués de Cañete, y están en un corral del Hospital de San Andrés”. 

Volveremos sobre este tema en la SEGUNDA PARTE del artículo UN ENCUENTRO CON PAULLU INCA. Pero... 

Con respecto a eso, Garcilaso cuenta que en 1559 el Licenciado Polo de Ondegardo confiscó en la ciudad del Cuzco las que, se cree, podrían ser las momias de los Incas Wiracocha, Huayna Capac y Pachacútec. Sobre la momia de Pachacútec el propio Polo de Ondegardo escribió lo siguiente:


"Cuando descubrí el cuerpo de Pachacuti Inga que fue uno de los que yo envié al Marques de la Ciudad de los Reyes que estaba embalsamado e también curado como todos vieron, y halle con El al ídolo principal de la provincia de Andavailas porque la conquistó este y lo metió debajo del dominio de los Ingas cuando venció a Barcuvilca, señor della y le mató."
 
El cronista Acosta añade: "Estaba el cuerpo entero y bien aderezado con cierto betún que parecía vivo. Los ojos tenía hechos de una telilla de oro, tan bien puestos que no le hacían falta los naturales; y tenía en la cabeza una pedrada que le dieron en cierta guerra."
 
Cuando en Junio de 1537 Manco Inca se retiró a la región de Vilcabamba, llevó la momia de Huayna Cápac con la de los demás Incas a Vitcos. Cuando cayó en manos del Mariscal Orgóñez,  fue la momia de Huayna Cápac devuelta a la ciudad del Cusco y después fue entregada a Paullu Inca, quien la ahorró en lugar secreto. En 1559 el Licenciado Polo de Ondegardo la halló escondida en una casa del Cusco y luego de un paseo fúnebre por la ciudad, la envió a Lima con las demás momias de los Incas.
 
Según referencia del Cronista López de Gómara, Huayna Cápac dejó más de doscientos hijos - en su segunda hermana Rava Ocllo tuvo a su heredero Inti Cusi Hualpa, conocido como Huáscar. En su prima Mama Runtu, a quien hizo su tercera esposa, tuvo a Manco Cápac. En una simple concubina del Cusco tuvo a Paullu Inca.
 
En el ultimo capitulo del Historia del Peru, Garcilaso de la Vega, nos da cuenta de lo que pasó en estos finales incaicos...

"...el término y fin de la sucesión de los mismos Reyes Incas, que hasta el desdichado Huáscar Inca fueron trece, los que desde su principio poseyeron aquel Imperio hasta la ida de los españoles. Y otros cinco que después sucedieron, que fueron Manco Inca y sus dos hijos, don Diego y don Felipe y sus dos nietos, los cuales no poseyeron nada de aquel Reino más de tener derecho a él. De manera que por todos fueron diez y ocho los sucesores por línea recta de varón del primer Inca Manco Cápac, hasta el último de los niños, que no supe como se llamaron. Al Inca Atahuallpa no le cuentan los indios entre sus Reyes, porque dicen que fué, Auca.
"De los hijos transversales de estos Reyes, aunque en el último capítulo de la primera parte de estos Comentarios, dimos cuenta cuantos descendientes había de cada Rey de los pasados, que ellos mismos me enviaron (como allí lo dije) la memoria y copia de todos ellos, con poder cumplido a don Melchior Carlos y a don Alonso de Mesa y a mí, para que cualquiera de nosotros la presentara ante la católica majestad y ante el supremo Real Consejo de las Indias, para que se les hiciera merced (siquiera porque eran descendientes de Reyes) de libertarles de las vejaciones que padecían. Y yo envié a la corte los papeles y la memoria (que vinieron a mí dirigidos) a los dichos don Melchior Carlos y don Alonso de Mesa. Más el don Melchior, teniendo sus pretensiones por la misma vía, razón y derecho que aquellos Incas, no quiso presentar los papeles por no confesar que había tantos de aquella sangre real. Por parecerle que si lo hacía le quitarían mucha parte de las mercedes que pretendía y esperaba recibir. Y así no quiso hablar en favor de sus parientes, y él acabó como se ha dicho sin provecho suyo ni ajeno. Pareciéndome dar cuenta de este hecho para mi descargo; porque los parientes allá donde están sepan lo que pasa; y no se me atribuya a descuido o malicia no haber hecho lo que ellos me mandaron y pidieron. Que yo holgara haber empleado la vida en servicio de los que también lo merecen; pero no me ha sido más posible, por estar ocupado en escribir estaHistoria, que espero no haber servido menos en ella a los españoles que ganaron aquel Imperio, que a los Incas que lo poseyeron."(Garcilaso)

Aquí, también, yo necesito a decir unas pocas palabras en defensa de Melchior, que estaba recluso en un convento en España, lejos de su lugar de origen, solo y deprimido. Garcilaso, creo que con el fin de pedir disculpas por lo que él mismo no pudo hacer, trató de echarle la culpa a Melchior, reprochando a él con demasiada fuerza.

De todos modos, para terminar este artículo, una última nota de degradación y dolor...


"Resta decir el fin que tuvo el Capitán Martín García Loyola,... Al cual en remuneración de haber preso al Inca y de otros muchos servicios que a la corona de España había hecho, le casaron con la infanta sobrina de este mismo príncipe, hija de su hermano Sayri Túpac, para que gozase del repartimiento de indios que esta infanta heredó de su padre el Inca. Y para mayor honra y satisfacción suya y servicio de la majestad católica, le eligieron por Gobernador y Capitán General del Reino de Chile,..." (Garcilaso)


La dicha infanta o ñusta, llamada doña Beatriz Clara Coya, era hija de Diego Sayri Túpac y de doña María Cusi Huarcay, nieta de Manco Inca y sobrina de Túpac Amaru I. El dicho casamiento fue un premio para el Capitán Martín García de Loyola por capturar a Túpac Amaru I en su refugio de Vilcabamba, como bien lo dice Garcilaso de la Vega.





(1) Lima, Peru.

(2) Carlos, hijo de don Cristóbal Paullu Inca.
(3) Paullu Inca.


BIBLIOGRAFIA

Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.
Garcilaso de la Vega, Historia General del Peru.
Pedro Sarmiento de Gamboa, Historia de los Incas.