ALBORADA - SAYRI ÑAN

6.30.2011

INTIP CHURIN - HIJOS DEL SOL- EL TRIGO Y LA PAJA


                                                       (Tupac Amaru I)


"Preciarse de ser hijos del Sol era lo que más los obligaba a ser buenos, por aventajarse a los demás, así en la bondad como en la sangre, para que creyesen los indios que lo uno y lo otro les venía de herencia. Y así lo creyeron, y con tanta certidumbre, según la opinión de ellos, que cuando algún español hablaba loando alguna cosa de las que los Reyes o algún pariente de ellos hubiese hecho, respondían los indios: "no te espantes, que eran Incas"; y si por el contrario vituperaba alguna cosa mal hecha, decían: "no creas que Inca alguno hizo tal, y si la hizo, no era Inca, sino algún bastardo echadizo",..." (Garcilaso de la Vega)


Al establecer cualquiera ley o sacrificio, así en lo sagrado como en lo profano de su gobierno, lo atribuíban al primer Inca Manco Cápac, diciendo que él las había ordenado todas, unas que había dejado hechas y puestas en uso y otras en dibujo, para que sus descendientes las perfeccionasen a sus tiempos. Porque él era hijo del Sol, venido del cielo para gobernar y dar leyes a todos, leyes para el beneficio común de los hombres y también los sacrificios que le habían de ofrecer en sus templos.
"Entre sí unos con otros decían que el Inca, no contento de haberlos sacado de fieras y trocádolos en hombres, ni satisfecho de los muchos beneficios que les había hecho en enseñarles las cosas necesarias para la vida humana y las leyes naturales para la vida moral y el conocimiento de su Dios el Sol, que bastaba para que fueran esclavos perpetuos, se había humanado a darles sus insignias reales, y últimamente, en lugar de imponerles pechos y tributos, les había comunicado la majestad de su nombre, tal y tan alto que entre ellos era tenido por sagrado y divino, que nadie osaba tomarlo en la boca sino con grandísima veneración, solamente para nombrar al Rey; y que ahora, por darles ser y calidad, lo hubiese hecho tan común que pudiesen todos ellos llamárselo a boca llena, hechos hijos adoptivos, contentándose ellos conser vasallos ordinarios del hijo del Sol."(Garcilaso)

Todas las veces que el Inca (y sus descendientes) sentía morirse decia que volvería "al cielo a descansar con su padre el Sol". Así que, Manco Capac, el primero Inca dijo a todos los Incas de privilégio que habiéndoles de dejar, a ir descansar con su padre el Sol, quería dejarles el colmo de sus favores, el apellido de su nombre real, "para que ellos y sus descendientes viviesen honrados y estimados de todo el mundo. Así, para que viesen el amor que como a hijos les tenía, mandó que ellos y sus descendientes para siempre se llamasen Incas, sin alguna distinción ni diferencia de unos a otros, como habían sido los demás favores y mercedes pasadas, sino que llanamente y generalmente gozasen todos de la alteza de este nombre." (Garcilaso)
Eses primeros vasallos que tuvo Manco Capac, él los amaba como a hijos y les dió sus insignias y nombre real y les llamó hijos, porque esperaba de ellos y de sus descendientes que como tales hijos servirían a su Inca presente y a los que de él sucediesen en las conquistas de los demás indios para aumento de su Imperio, todo lo cual les debían guardar en el corazón y en la memoria, como leales vasallos. Sólo que no quería que sus mujeres e hijas se llamasen Pallas, como las de la sangre real, porque no siendo las mujeres como los hombres capaces de las armas para servir en la guerra, tampoco lo eran de aquel nombre y apellido real.


Estos son los llamados Incas de privilegio.

Cómo reporta Garcilaso, la casi total extinción de los reales Incas e de esos Incas de privilegio en su epoca:


"De estos Incas, hechos por privilegio, son los que hay ahora en el Perú que se llaman Incas, y sus mujeres se llaman Pallas y Coyas, por gozar del barato que a ellos y a las otras naciones en esto y en otras muchas cosas semejantes les han hecho los españoles.

Que de los Incas de la sangre real hay pocos, y por su pobreza y necesidad no conocidos sino cuál y cuál, porque la tiranía y crueldad de Atahuallpa los destruyó. Y los pocos que de ella escaparon, a lo menos los más principales y notorios, acabaron en otras calamidades como adelante diremos en sus lugares." (Garcilaso)

De las insignias que los Incas usaban en la cabeza, el Inca Manco Cápac traía reservó una para sí y para los Incas (los reyes) sus descendientes: una borla colorada, a manera de rapacejo (1), que se tendía por la frente de una sien a otra. La del príncipe heredero era amarilla y menor que la del padre. (2)
 
AL SEPARAR EL TRIGO DE LA PAJA...
 
Considerando la grandeza de las mercedes y el amor con que el Inca se las había hecho, esos Incas de privilegio buscaron títulos que igualasen con la alteza de su ánimo y significasen también sus virtudes. Así, entre otros que le inventaron, el uno fue Cápac, que quiere decir rico, no de hacienda, que, como dicen, este Príncipe tenía riqueza de ánimo, de mansedumbre, piedad, clemencia, liberalidad, justicia, magnanimidad, deseo y obras para hacer bien a los pobres. Así dignamente le llamaron Cápac - a decir también rico y poderoso en armas; el otro nombre fue Huacchacúyac, amador y bienhechor de pobres, para que significase los beneficios que a los suyos había hecho.
Desde entonces se llamó este príncipe Manco Cápac, habiéndose llamado hasta allí Manco Inca.
 
Como aseguró Garcilaso, Manco es nombre propio, pero "no sabemos qué signifique en la lengua general del Perú, aunque en la particular que los Incas tenían para hablar unos con otros (la cual me escriben del Perú se ha perdido ya totalmente) debía de tener alguna significación,..."
 
El nombre Inca, para el Príncipe, significa Señor, Rey o Emperador, en los demás significa señor, y en toda su significación, significa hombre de sangre real, porque a los curacas, por grandes señores que fuesen, no les llamaban Incas.
 
Para distinguir al Rey de los demás Incas, le llaman Zapa Inca, que quiere decir Solo Señor. También llamaban a este su primer Rey y a sus descendientes Intip churin, que quiere decir hijo del Sol, pero este nombre no se lo daban por imposición, pero porque lo creían.
 
El Inca Manco Cápac murió y dejó por príncipe heredero a Sinchi Roca, su hijo primogénito y de la Coya Mama Ocllo Huaco, su mujer y hermana. Demás del príncipe dejó otros hijos e hijas, los cuales casaron entre sí unas con otros, por guardar limpia la sangre que descendía del Sol, porque debería permanecer en verdad limpia, sin mezcla de otra sangre, porque la tuvieron por divina y toda la demás por humana, aunque fuese de grandes señores de vasallos, que llaman curacas.
El Inca Sinchi Roca casó con Mama Ocllo (o Mama Cora) su hermana mayor, por imitar el ejemplo del padre y el de los abuelos Sol y Luna, porque creían que la Luna era hermana y mujer del Sol. Hicieron este casamiento por conservar la sangre limpia y porque al hijo heredero le perteneciese el reino tanto por su madre como por su padre. Los demás hermanos legítimos y no legítimos también casaron unos con otros, por conservar y aumentar la sucesión de los Incas. Pero el casar de estos hermanos unos con otros que lo había ordenado el Sol y que el Inca Manco Cápac lo había mandado fue porque no tenían sus hijos con quién casar, para que la sangre se conservase limpia, después no pudo nadie casar con la hermana, sino sólo el Inca heredero, lo cual guardaron ellos en el proceso de la historia.
 
Al Inca Manco Cápac lloraron sus vasallos con mucho sentimiento y el llanto y las obsequias duraron muchos meses; embalsamaron su cuerpo para tenerlo consigo y no perderlo de vista; adoráronle por Dios, hijo del Sol; ofreciéronle muchos sacrificios.

Cierto es que los Incas  hicieron las leyes y ordenanzas sacando unas de nuevo y reformando otras  antiguas, según que los tiempos y las necesidades las pedían. Lo que es importante definir es que aún que uno o otro de sus Incas, se ha señalado como gran legislador, dando muchas leyes de nuevo y enmendando y ampliando todas las que halló hechas, y que ha ordenado muchos ritos y ceremonias en sus sacrificios, transformando muchos templos con grandes riquezas, y que ha ganado muchos reinos y provincias, eso se lo atribuyeron todo al primer Inca, así las leyes como al principio de su Imperio.

Pedro de Cieza de León, en la primera parte de la Crónica del Perú, escribió en cada provincia la relación que le daban de las costumbres de ella, bárbaras o políticas, diciendo lo que cada nación tenía antes que los Incas la sujetaran y lo que tuvieron después que ellos imperaron. Tardó nueve años en recoger y escribir las relaciones que le dieron (1541-1550):

"Porque en esta primera parte tengo muchas veces de tratar de los Incas y dar noticia de muchos aposentos suyos y otras cosas memorables, me pareció cosa justa decir algo de ellos en este lugar, para que los lectores sepan lo que estos señores fueron y no ignoren su valor....

...había antiguamente gran desorden en todas las provincias de este reino que nosotros llamamos Perú, y que los naturales eran de tan poca razón y entendimiento que es de no creer, porque dicen que eran muy bestiales y que muchos comían carne humana,...
...salían a darse guerra unos a otros y se mataban y cautivaban todos los más que podían...
Estando de esta suerte todas las provincias del Perú, se levantaron dos hermanos, que el uno de ellos había por nombre Manco Cápac,....Este Manco Cápac fundó la ciudad del Cozco y estableció leyes a su usanza, y él y sus descendientes se llamaron Ingas, cuyo nombre quiere decir o significar Reyes o grandes señores. Pudieron tanto que conquistaron y señorearon desde el Pasto hasta Chile. Y sus banderas vieron por la parte del sur al río de Maule y por la del norte al río Angasmayo, y estos ríos fueron términos de su Imperio, que fue tan grande que hay de una parte a otra más de mil y trescientas leguas. Y edificaron grandes fortalezas y aposentos fuertes, y en todas las provincias tenían puestos capitanes y gobernadores. Hicieron tan grandes cosas y tuvieron tan buena gobernación, que pocos en el mundo les hicieron ventaja. Eran muy vivos de ingenio y tenían gran cuenta sin letras, porque éstas no se han hallado en estas partes de las Indias.
Pusieron en buenas costumbres a todos sus súbditos y diéronles orden para que vistiesen y trajesen ojotas en lugar de zapatos, que son como albarcas. Tenían gran cuenta con la inmortalidad del ánima y con otros secretos de naturaleza. Creían que había hacedor de las cosas, y al Sol tenían por Dios soberano, al cual hicieron grandes templos." (Cieza de Léon) 

PERO HABLAREMOS DE LAS LEYES EN OTRO CAPÍTULO DE ESA HISTÓRIA...
Los sacerdotes de la casa del Sol, en el Cozco, todos eran Incas de la sangre real, pero para el demás servicio del templo eran Incas de los del privilegio. (1) El Sumo Sacerdote, o Sacerdote Principal, había de ser tío o hermano del Inca, y por lo menos de los legítimos en sangre, para que los sacrificios y ceremonias se conformasen con las del templo metropolitano - en todos los oficios preeminentes de paz o de guerra ponían Incas por superiores.
Dejo a Cieza de Léon las ultimas palabras, venidas desde el pasado, tratando de hacer del futuro una esperanza...

"...ganaron tanto la gracia de todos que fueron de ellos amados en extremo grado, tanto que yo me acuerdo haber visto por mis ojos a indios viejos, estando a vista del Cuzco, mirar contra la ciudad y alzar un alarido grande, el cual se les convertía en lágrimas salidas de tristezas contemplando el tiempo presente y acordándose del pasado, donde en aquella ciudad por tantos años tuvieron señores de sus naturales, que supieron atraerlos a su servicio y amistad de otra manera que los españoles." (Cieza de Léon)


"Pero dejamos lo que se ha hecho a Dios, que él sabe por qué; y en lo que de aquí adelante se hiciere, supliquémosle nos dé su gracia para que paguemos en algo a gentes que tanto debemos y que tan poco nos ofendió para haber sido tan molestados de nosotros, estando el Perú y las demás Indias tantas leguas de España y tantos mares en medio. (Cieza de Léon)


BIBLIOGRAFIA

Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.
Pedro de Cieza de Léon, La crónica del Peru.


(1) Rapacejo, definición, sentido - m Alma de hilo, cáñamo o algodón, sobre la cual se tuerce estambre, seda o metal para formar los flecos.

(2) Esta borla colorada que era la insignia de la dignidad real se llamaba Mascapaicha (y no Mascaipacha, como equivocadamente se suele escribir) y si bien la encarnada sólo la usaba el
Soberano, flecos de tela semejantes usaban los nobles y parientes. 




6.28.2011

CORICANCHA - UN HOGAR PARA EL SOL EN LA TIERRA



                                                  (Coricancha)

"Otra imagen había en forma de disco que cubría la rotonda exterior del edificio del Coricancha, que “era de oro finísimo, con gran riqueza de pedrería y puesto al oriente con tal artificio que, en saliendo el sol, daba en él, [y] como era el metal finísimo, volvían los rayos con tanta claridad que parecía otro sol” "((José de Acosta) in Garcilaso)(1)

Una de las cosas más adoradas por los Incas era su capital, Cuzco. La imperial ciudad del Cuzco, era cosa sagrada por haberla fundado el primer Inca Manco Cápac, por las innumerables victorias que ella tuvo en las conquistas que hizo  pero, principalmente, porque era casa y corte de los Incas y su Dios. De tal manera era su adoración que cualquier cosa que llevasen del Cozco a otras partes, aunque en la calidad no se aventajase, sólo por ser de aquella ciudad era más estimada que las de otras regiones y provincias. Esta veneración hizo que sus Señores la ennobleciesen lo más que pudiesen con edificios suntuosos y con las casas reales que muchos de ellos hicieron para sí mismos Entre las cuales, el templo del Sol, la Casa del Dios Sol, adornada de increíbles riquezas, aumentándolas cada Inca de por sí y aventajándose del pasado.

Según Garcilaso de la Vega, en sus Comentarios Reales, "fueron tan increíbles las grandezas de aquella casa que no me atreviera yo a escribirlas si no las hubieran escrito todos los españoles historiadores del Perú. Mas ni lo que ellos dicen ni lo que yo diré alcanza a significar las que fueron."
Garcilaso relata que se atribuyen el edificio de aquel templo al Rey Inca Yupanqui, abuelo de Huayna Cápac, "no porque él lo fundase, que desde el primer Inca quedó fundado, sino porque lo acabó de adornar y poner en la riqueza y majestad que los españoles lo hallaron."(2)

El templo no tenía altar, entonces, sólo para entenderse, donde "sería" el altar, "la parte principal" del templo estaba al oriente, donde tenían puesta la figura del Sol (*), hecha de una plancha de oro al doble más gruesa que las otras planchas que cubrían las cuatro paredes que estaban cubiertas, de arriba abajo, de planchas y tablones de oro. La figura estaba hecha con su rostro en redondo y con sus rayos y llamas de fuego todo de una pieza. Era tan grande que tomaba todo el testero del templo, de pared a pared.

"Sobre la imagen o ídolo del Sol del Coricancha, conocido en lengua nativa como Punchau,

se debe diferenciar dos tipos: uno que se guardaba en el interior y que era de forma humana “hecha de oro excepto el vientre que estaba lleno de una pasta de oro molido y amasado con las cenizas o polvos de los corazones de los Reyes Incas”."(*) (Bernabé Cobo).


"Otra imagen había en forma de disco que cubría la rotonda exterior del edificio del Coricancha, que “era de oro finísimo, con gran riqueza de pedrería y puesto al oriente con tal artificio que, en saliendo el sol, daba en él, [y] como era el metal finísimo, volvían los rayos con tanta claridad que parecía otro sol” (José de Acosta).

La techumbre era de madera muy alta, "por que tuviese mucha corriente; la cobija fue de paja, porque no alcanzaron a hacer teja".(?) Todas las cuatro paredes del templo estaban cubiertas de arriba abajo de planchas y tablones de oro. No tuvieron los Incas otros ídolos suyos ni ajenos con la imagen del Sol en aquel templo ni otro alguno, porque no adoraban otros dioses sino al Sol, aunque no falta quien diga lo contrario."(Garcilaso)

A un lado y a otro de la imagen del Sol estaban los cuerpos embalsamados de los Incas muertos, puestos por su antigüedad, como hijos del Sol, que parecían estar vivos, asentados en sus sillas de oro, puestas sobre los tablones de oro en que solían asentarse.(3)

Según  Garcilaso, "tenían los rostros hacia el pueblo; sólo Huayna Cápac se aventajaba de los demás, que estaba puesto delante de la figura del Sol, vuelto el rostro hacia él, como hijo más querido y amado, por haberse aventajado de los demás, pues mereció que en vida le adorasen por Dios por las virtudes y ornamentos reales que mostró desde muy mozo."

La puerta principal del templo miraba al norte, aunque había otras puertas menores para servicio del templo, todas aforradas con planchas de oro en forma de portada. Por de fuera, por lo alto de las paredes del templo, corría una azanefa de oro de un tablón de más de una vara de ancho, en forma de corona, que abrazaba todo el templo.

Garcilaso cuenta que "pasado el templo, había un claustro de cuatro lienzos; el uno de ellos era el lienzo del templo. Por todo lo alto del claustro había una cenefa de un tablón de oro más de una vara en ancho, que servía de corona al claustro; en lugar de ella mandaron poner las españoles, en memoria de la pasada, otra azanefa blanca, de yeso, del anchor de la de oro: yo la dejé viva en las paredes que estaban en pie y no se habían derribado. Al derredor del claustro había cinco cuadras o aposentos grandes cuadrados, cada uno de por sí, no trabados con otros, cubiertos en forma de pirámide, de los cuales se hacían los otros tres lienzos del claustro."

Una de aquéllas cuadras estaba dedicada para aposento de la Luna, esposa-hermana del Sol, y era la que estaba más cerca de la capilla mayor del templo; toda ella y sus puertas estaban aforradas con tablones de plata, porque por su color viesen que era aposento de la Luna, que estaba puesta en imagen y retrato como al Sol - un rostro de mujer hecho y pintado en un tablón de plata.

"Entraban en aquel aposento a visitar la Luna y a encomendarse a ella porque la tenían por hermana y mujer del Sol y madre de los Incas y de toda su generación, y así la llamaban Mama Quilla, que es Madre Luna; pero no le ofrecían sacrificios como al Sol. A una mano y a otra de la figura de la Luna estaban los cuerpos de las Reinas difuntas, puestas por su orden y antigüedad: Mama Ocllo, madre de Huayna Cápac, estaba delante de la Luna, rostro a rostro con ella y aventajada de las demás, por haber sido madre de tal hijo." (Garcilaso)

Otro aposento de aquéllos, el más cercano a la Luna, estaba dedicado al lucero Venus, a las "siete Cabrillas"(4) y a todas las demás estrellas en común. A la estrella Venus llamaban Chasca, que significa de cabellos largos y crespos - honrábanla porque decían que era paje del Sol, que andaba más cerca de él, unas veces delante y otras veces en pos. A las siete Cabrillas respetaban por la extrañeza de su postura y conformidad de su tamaño.

"A las estrellas tenían por criadas de la Luna, y así les dieron el aposento cerca del de su señora, porque estuviesen más a mano para el servicio de ella, porque decían que las estrellas andan en el cielo con la Luna, como criadas suyas, y no con el Sol, porque las ven de noche y no de día." (Garcilaso)

Además de esos cinco galpones grandes, había en la casa del Sol otros muchos aposentos para los sacerdotes y para los criados de la casa, que eran Incas de privilegio - no podía entrar en aquella casa persona alguna que no fuese Inca, por gran señor que fuese. Tampoco entraban mujeres en ella, aunque fuesen las hijas y mujeres del mismo Inca. Los sacerdotes asistían al servicio del templo por semanas, las cuales contaban por los cuartos de la Luna, cuando entonces se abstenían de sus mujeres, sin salir del templo.

Entapizado de plata, también como el de la Luna, este aposento, y la portada, eran de plata y tenía todo lo alto del techo sembrado de estrellas grandes y chicas, a semejanza del cielo estrellado.
Otro aposento, junto al de las estrellas, era dedicado al relámpago, trueno y rayo. Tres cosas que nombraban y comprendían debajo del nombre Illapa, y con el verbo que le juntaban distinguían las significaciones del nombre.(5) No los adoraron por dioses, sólo eran respetados por criados del Sol. Los Incas dieron aposento al relámpago, trueno y rayo en la casa del Sol, como a criados suyos, y estaba todo él guarnecido de oro. No les dieron estatua ni pintura porque no pudieron retratarlos al natural, que siempre lo procuraban en toda cosa de imágenes.

El cuarto aposento estaba dedicado al arco iris, porque creían que procedía del Sol, tomandolo los Incas por divisa y blasón. Este aposento estaba todo guarnecido de oro. En un lienzo de él, sobre las planchas de oro, tenían pintado muy al natural el arco iris, tan grande, que tomaba de una pared a otra con todos sus colores al vivo. Llaman al arco cuychu y lo tenían por bandera. El arco iris era la bandera del Tahuantinsuyo (Imperio Inca).(6)

Guarnecido con oro de alto abajo, el quinto y último aposento era dedicado al Sumo Sacerdote y a los demás sacerdotes que asistían al servicio del templo, todos Incas de la sangre real. Estos tenían aquel aposento no para dormir ni comer en él, sino que era sala de audiencia para ordenar los sacrificios y para todo lo demás que conviniese al servicio del templo.

"De las cinco cuadras alcancé las tres que aún estaban en su antiguo ser de paredes y techumbre. Sólo les faltaban los tablones de oro y plata. Las otras dos, que eran la cuadra de la Luna y de las estrellas estaban ya derribadas por el suelo. En las paredes de estos aposentos que miraban al claustro, por la parte de afuera, en el grueso de ellas, había en cada lienzo cuatro tabernáculos, embebidos en las mismas paredes labradas de cantería, como eran todas las demás de aquella casa. Tenían sus molduras por las esquinas y por todo el hueco del tabernáculo, y, conforme a las molduras que en la piedra estaban hechas, así estaban aforrados con tablones de oro, no sólo las paredes y lo alto, mas también el suelo de los tabernáculos. Por las esquinas de las molduras habían muchos engastes de piedras finas, esmeraldas y turquesas, que no hubo en aquella tierra diamantes ni rubíes. Sentábase el Inca en estos tabernáculos cuando hacían fiestas al Sol, unas veces en un lienzo y otras en otro conforme al tiempo de la fiesta." (Garcilaso)


Garcilaso cuenta que se acuerdaba que en dos tabernáculos de éstos, que estaban en un lienzo que miraba al oriente, vio muchos agujeros en las molduras que estaban hechas en las piedras: "las que estaban a las esquinas pasaban de un cabo a otro; las otras, que estaban en el campo y espacio del tabernáculo, no tenían más que estar señaladas en la pared."

Dice que oyó decir por los Incas y por religiosos de la casa que, en aquellos mismos lugares, solían estar sobre el oro los engastes de las piedras finas. "Los tabernáculos y todas las puertas que salían al claustro, que eran doce (salvo las del aposento de la Luna y de las estrellas), todas estaban chapadas con planchas y tablones de oro en forma de portadas, y las otras dos, porque en el color blanco asemejasen a sus dueños, tenían las portadas de plata."


  Las personas que servían en el templo como criados, como porteros, barrenderos, cocineros, coperos, reposteros, guardajoyas, leñadores y aguadores o cualquier otro cargo perteneciente al servicio del templo eran de los mismos pueblos que servían de criados en la casa real. Estas dos casas, como casas de padre e hijo, tenían los mismos servicios, sin diferenciarse, salvo que en la casa del Sol no había servicio de mujeres ni en la del Inca ofrenda de sacrificios; todo lo demás era igual en grandeza y majestad.

Unos sacrificios se quemaban en unos patios y otros en otros, porque la casa tenía muchos lugares dedicados para cada fiesta particular, conforme a la obligación o devoción de los Incas. Los sacrificios que se hacían en la fiesta principal del Sol, Inti Raymi, se hacían en la plaza mayor de la ciudad. Otros sacrificios y fiestas se hacían en una gran plaza que había delante del templo, donde podían danzar y bailar todas las provincias y naciones del reino, pero sin poder pasar de allí a entrar en el templo, y aun allí no podían estar sino descalzos, porque era ya dentro del término donde se habían de descalzar.
 
Cuatro calles salían de la plaza del Cuzco y iban norte sur hacia el templo. Por todas estas cuatro calles iban al templo del Sol, pero la calle más principal y la que iba más derecha hasta la puerta del templo era la que salía de en medio de la plaza, por la cual iban y venían al templo a adorar al Sol y a llevarle sus embajadas, ofrendas y sacrificios, y era calle del Sol. (7)
 
Una de esas calles principales era la que iba siguiendo el arroyo abajo y otra era la que salía del rincón de la plaza y iba a la misma vía. A todas las cuatro calles atraviesaba otra calle que iba de poniente a oriente, desde el arroyo hasta la calle de San Agustín. Esta que atraviesaba las otras era el término y límite donde se descalzaban los que iban hacia el templo, y aunque no fuesen al templo se habían de descalzar en llegando a aquellos puestos porque era prohibido pasar calzados de allí adelante. Había, desde esa calle que era término hasta la puerta del templo, más de doscientos pasos. Así que al oriente, poniente y mediodía del templo había los mismos términos, llegando a ellos se habían de descalzar.
 
Tenían dentro en la casa cinco fuentes de agua que iba a ella de diversas partes, con los caños de oro, los pilares, unos de piedra y otros tinajones de oro y de plata, donde lavaban los sacrificios conforme a la calidad de ellos y a la grandeza de la fiesta.
 
Garcilaso cuenta... "Yo no alcancé más de una de las fuentes, que servíade regar la huerta de hortaliza que entonces tenía  aquel convento; las otras sehabían perdido, y por no las haber menester o por no saber de dónde las traían,que es lo más cierto, las han dejado perder. Y aun la que digo que conocí, la viperdida seis o siete meses y la huerta desamparada por falta de riego, y todo el convento afligido por su pérdida, y aun la ciudad porque no hallaron indio que supiese decir de dónde ni por dónde iba el agua de aquella fuente."
 
"La causa de perderse entonces fue que el agua iba del poniente del convento por debajo de tierra y atravesaba el arroyo que corre por medio de la ciudad. El cual, en tiempo de los Incas, tenía las barrancas de muy buena cantería y el suelo de grandes losas, por que las crecientes no hiciesen daño en el suelo ni en las paredes, y salía este edificio más de un cuarto de legua fuera de la ciudad. Con el descuido de los españoles se ha ido rompiendo, principalmente lo enlosado, que aquel arroyo (aunque es de poquísima agua porque nace casi dentro de la ciudad) suele contener arrebatadas crecientes e increíbles de grandes, con las cuales ha ido llevando las losas."
 
"El año de mil y quinientos y cincuenta y ocho acabó de llevar las que había encima de los caños de aquella fuente y rompió y quebró el mismo caño, y con el azolvo lo cubrió todo, de manera que atajó el agua y dejó en seco la huerta, y con la basura que todo el año echan en el arroyo se cegó todo y no quedó señal de los caños."
 
"Los frailes, aunque hicieron las diligencias que pudieron, no hallaron rastro alguno, y para seguir el de los caños desde la fuente era menester derribar mucho edificio y ahondar mucha tierra, porque la fuente estaba en alto; ni hallaron indio que les supiese guiar, por lo cual desconfiaron de aquella fuente, también como de las otras que la casa tenía."


 
"Volviendo a la fuente, digo que al cabo de los seis o siete meses que estuvo perdida, unos muchachuelos indios, andando jugando por el arroyo, vieron el manantial del agua que salía por el caño quebrado y azolvado. Con la novedad del agua se llamaron unos a otros hasta que llegó la nueva a los indios mayores, y de ellos a los españoles, los cuales, sospechando que era el agua que se había perdido al convento, porque era cerca de él, descubrieron el viaje de los caños, y, viendo que iban hacia la casa, se certificaron en la sospecha y dieron aviso a los religiosos. Ellos aderezaron los caños con gran regocijo, aunque no con la policía que antes tenían, y restituyeron el agua a su huerta sin más procurar saber de dónde venía ni por do pasaba; verdad es que había mucha tierra encima porque los caños venían muy hondos."(Garcilaso)
 
 
Aquella huerta que sirvió, o sirve, no sé si aún serve, al convento de dar hortaliza, en tiempo de los Incas era un jardín de oro y plata, como lo que había en la casa del Inca. Lleno de yerbas y flores de todas suertes, plantas menores, árboles mayores, animales chicos y grandes, bravos y domésticos, también de los que van arrastrando, como culebras, lagartos, lagartijas, caracoles y de los que vuelan como mariposas y pájaros y otras aves mayores del aire, cada cosa puesta en el lugar que más al propio contrahiciese a la natural que imitaba.
Había un gran maizal, la quinua, legumbres y árboles frutales, con sus frutas todas de oro y plata, contrahecho al natural. Había también en la casa rimeros de leña contrahecha de oro y plata grandes figuras de hombres, mujeres y niños, vaciados de oro y plata, y muchos graneros, todo para ornato y mayor majestad de la casa de Dios el Sol.
Como cada año, a todas las fiestas principales que le hacían le presentaban tanta plata y oro, lo empleaban todo en adornar su casa inventando cada día nuevas grandezas. Los plateros dedicados para el servicio del Sol no entendían en otra cosa sino hacer y contrahacer las cosas dichas, entonces hacían infinita vajilla, que el templo tenía para su servido hasta ollas, cántaros, tinajas y tinajones. No había en aquella casa cosa alguna para cualquier ministerio que todo no fuese de oro y plata, hasta lo que servía de azadas y azadillas para limpiar los jardines. De donde con mucha razón y propiedad llamaron al templo del Sol y a toda la casa Coricancha, que quiere decir barrio de oro.
 

(1) (UNA BROMA) Cuando los españoles entraron en el Cuzco, es fama que en el reparto del botín tocó al conquistador Mancio Sierra de Leguízamo la lámina de oro de larotonda exterior del Coricancha, que lo perdió a poco tras un juego de dados, aunque no falta quien pone en duda la veracidad de esta tradición. (Garcilaso)

En cuanto al ídolo de oro del interior del santuario, no se halló, sin duda porque los indios lo escondieron. En efecto, años después, cuando se capturó a Túpac Amaru I, el último de los incas de Vilcabamba, se encontró en su refugio dicho ídolo o Punchau, que seguramente había sido trasladado allí por el inca rebelde Manco II. Este grupo de momias debió ser enviado a Lima, donde se perdió su paradero. Modernamente, Teodoro Hampe trató de identificar el paradero de lo que se supone podrían ser sus remanentes. (2) "Viniendo, pues, a la traza del templo, es de saber que el aposento del Sol era lo que ahora es la iglesia del divino Santo Domingo, que por no tener la precisa anchura y largura suya no la pongo aquí; la pieza, en cuanto su tamaño, vive hoy. Es labrada de cantería llana, muy prima y pulida." (Garcilaso)
(?) Seguramente debe haber una explicación mejor para el techo, hecho de esa manera - una pregunta que tal vez nunca podrá ser contestada.


(3) Garcilaso dice... "Estos cuerpos escondieron los indios con el demás tesoro, que los más de ellos no han parecido hasta hoy. El año de 1559 el Licenciado Polo descubrió cinco de ellos, tres de Reyes y dos de Reinas." Para mí este es el más abominable que yo puedo reportar en mi blog.

(4) Las Siete Cabrillas es un sinónimo de las Pléyades, el conjunto de estrellas en la constelación de Taurus que también se conoce como las Siete Hermanas.
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(5) "Diciendo ¿viste laillapa? entendían por el relámpago; si decían ¿oíste laillapa?, entendían por el trueno; y cuando decían laillapa cayó en tal parte, o hizo tal daño, entendían por el rayo." (Garcilaso)

(6) "...y, con tenerle en esta veneración, cuando le veían en el aire cerraban la boca y ponían la mano adelante, porque decían que si le descubrían los dientes los gastaba y empobrecía. Esta simplicidad tenían, entre otras, sin dar razón para ello." (Garcilaso) (7) "..la otra es la que en mi tiempo llamaban la calle de la Cárcel, porque estaba en ella la cárcel de los españoles, que según me han dicho la han mudado ya a otra parte; ...Pero la calle más principal y la que va más derecha hasta la puerta del templo es la que llamamos de la Cárcel, que sale de en medio de la plaza, por la cual iban y venían al templo a adorar al Sol y a llevarle sus embajadas, ofrendas y sacrificios, y era calle del Sol. Otra calle hay más al levante de estas tres, que lleva el mismo viaje, que llaman ahora la de San Agustín."(Garcilaso)
(8) A semejanza de este templo de la ciudad del Cozco eran los demás que había en muchas provincias, de muchos de los cuales y de las casas de las vírgenes escogidas hace mención Pedro de Cieza de León en la demarcación que hizo de aquella tierra, que, como la va pintando casi provincia por provincia, pudo decir dónde las hubo, aunque no dice todas las casas y templos que había, sino los que se le ofrecieron en los caminos reales que dibujó y pintó, dejando en olvido los que aquí en las provincias grandes, que hay a una mano y a otra de los caminos.
En el ornato de los cuales se esforzaba cada curaca conforme a la riqueza de oro y plata que en su tierra había, procurando cada cual hacer todo lo que podía, así por honrar y servir a su Dios como por lisonjear a sus Reyes, que se preciaban ser hijos del Sol. Por lo cual todos aquellos templos de las provincias también estaban chapados de oro y plata, que competían con el del Cozco.
Los parientes más cercanos de los curacas eran los sacerdotes de los templos del Sol. El Sumo Sacerdote, como obispo de cada provincia, era Inca de la sangre real, por que los sacrificios que al Sol se hacían fuesen conforme a los ritos y ceremonias del Cozco y no conforme a las supersticiones que en algunas provincias había. (Garcilaso)



BIBLIOGRAFIA


Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.


y también:


José de Acosta, Historia natural y moral de las Indias.
Bernabé Cobo, Historia del Nuevo Mundo.



                                                                       

                                                                       

6.27.2011

CAPAC ÑAN - QUINIENTAS LEGUAS DE PÚRPURA HACIA EL NORTE



"...el uno que va por los llanos, que es la costa de la mar, y el otro por la sierra, que es la tierra adentro, de los cuales hablan los historiadores con todo buen encarecimiento, pero la obra fue tan grande que excede a toda pintura que de ella se pueda hacer; y porque yo no pueda pintarlos tan bien como ellos los pintaron, diré lo que cada uno de ellos dice, sacado a la letra." (Garcilaso)


Garcilaso de la Vega en su libro, Comentarios Reales, haz mención de dos caminos reales (Capac Ñan) que hubo en el Tahuantinsuyo, norte sur, uno por los llanos, por la costa de la mar y otro por la sierra. Cómo él dice, los pintó con las palabras de otros historiadores y yo intentaré actualizar la historia.

Cuando Huayna Capac fue desde la ciudad del Cuzco con su ejército a conquistar la provincia de Quito, cerca de quinientas leguas de distancia, tuvo grande dificultad en el pasaje por la sierra, por causa de los malos caminos y grandes quebradas y despeñaderos que había. Entonces le pareció justo hacerle camino nuevo por donde volviese victorioso de la conquista. Porque había sujetado la provincia, mandó hacer un camino por toda la cordillera, muy ancho y llano, rompiendo e igualando las peñas donde necesario, e igualando y subiendo las quebradas de mampostería."...tanto, que algunas veces subían la labor desde quince y veinte estados de hondo, y así dura este camino por espacio de las quinientas leguas." (Agustín de Zárate, libro I, capítulo XIII, )


                                                                             foto: Qhapaq Ñan Perú


Dicen que era completamente llano cuando se acabó aunque después, con las guerras y la invasión de los españoles, en muchas partes se han quebrado las mamposterías de estos pasos, deteniendo a los que querian venir por ellos, que no podían pasar y hoy día nos sorprendemos con lo que nos quedó de esos caminos, pero se puede imaginar como eran maravillosos hace quinientos años.

Siendo Huayna Capac muy aficionado a la provincia de Quito, que él había conquistado, mandó hacer otro camino hacia el norte, por los llanos, que fue completado con otros caminos en ellos. Eso camino era tan dificil como el de la sierra, porque iba por todos los valles donde alcanzaba la frescura de los ríos y arboledas, comúnmente ocupaba una legua, entonces allí hicieron un camino que tenía casi cuarenta pies de ancho, con muy gruesas tapias del un cabo y del otro y cuatro o cinco tapias en alto. En saliendo de los valles el mismo camino continuaba por los arenales, hincando palos y estacas por cordel, para que no se pudiese perder el camino,ni torcer a un cabo ni a otro. Eso camino tenía las mismas quinientas leguas que el de la sierra."...y aunque los palos de los arenales están rompidos en muchas partes,porque los españoles, en tiempo de guerra y de paz, hacían con ellos lumbre,pero las paredes de los valles se están el día de hoy en las más partes enteras, pordonde se puede juzgar la grandeza del edificio;"(Zárate)
Así, según Zárate, fue por el uno y vino por el otro Hayna Capac, teniéndole siempre, por donde había de pasar, cubierto y sembrado con ramos y flores de muy suave olor.
Pedro de Cieza de León, hablando del mismo camino que va por la sierra dijo: "De Ipiales se camina hasta llegar a una provincia pequeña, que ha por nombre Guaca, y antes de llegar a ella se ve el camino de los Ingas,... ....así por los grandes aposentos y depósitos que había en todo él, como por ser hecho con mucha dificultad, por tan ásperas y fragosas sierras, que pone admiración verlo".

"...daré noticia del gran camino que los Ingas mandaron hacer por mitad de ellos, el cual, aunque por muchos lugares está ya desbaratado y deshecho, da muestra de la grande cosa que fue y del poder de los que lo mandaron a hacer. Guainacapa y Topainga Yupangue, su padre, fueron, a lo que los indios dicen, los que abajaron por toda la costa, visitando los valles y provincias de los yungas, aunque también cuentan algunos de ellos que el Inga Yupangue, abuelo de Guainacapa y padre de Topa Inca, fue el primero que vio la costa y anduvo por los llanos de ella."(Cieza de Léon)

                                                 
                                                              foto: Qhapaq Ñan Perú


Así los curacas y principales de las provincias, por mandato del Inca, en estos valles y en la costa, hicieron un camino tan ancho como quince pies. Por una parte y por otra de él iba una pared muy grande con todo el espacio  limpio y echado por debajo de arboledas, y de estos árboles, por muchas partes, caían sobre el camino ramos de ellos llenos de fruta. A lo largo de todo el camino, en las arboledas, se halaban muchos géneros de pájaros, papagayos y otras aves.


"Por este camino duraban las paredes que iban por una y otra parte dél, hasta que los indios, con la muchedumbre de arena, no podían armar cimiento. Desde donde, para que no se errase y se conociese la grandeza del que aquello mandaba, hincaban largos y cumplidos palos, a manera de vigas, de trecho en trecho. Y así como se tenía cuidado de limpiar por los valles el camino y renovar las paredes si se arruinaban y gastaban, lo tenían en mirar si algún horcón o palo largo, de los que estaban en las arenales, se caía con el viento, de tornarlo a poner. De manera que este camino, cierto fue gran cosa, aunque no tan trabajoso como el de la sierra." (Cieza de Léon)


                                                         foto: Qhapaq Ñan Perú


Algunas fortalezas y templos del Sol había en estos valles... 

"De esta la ciudad del Cozco hay dos caminos o calzadas reales de dos mil millas de largo, que la una va guiada por los llanos y la otra por las cumbres de los montes, de manera que para hacerlas como están fue necesario alzar los valles, tajar las piedras y peñascos vivos y humillar la alteza de los montes. Tenían de ancho veinte y cinco pies." (Botero Benes)


Todas las naraciones que los historiadores hicieron de esos caminos, no pueden bastar para nos hacer imaginar  la grandeza de la obra, porque esas distancias eran tan grandes y había cuestas de dos, tres, cuatro leguas y más de subida. El camino de la sierra, como dice Garcilaso,

"en las cumbres más altas, de donde más tierra se descubría, unas placetas altas, a un lado o a otro del camino, con sus gradas de cantería para subir a ellas, donde los que llevaban las andas descansasen y el Inca gozase de tender la vista a todas partes, por aquellas sierras altas y bajas, nevadas y por nevar, que cierto es una hermosísima vista, porque de algunas partes, según la altura de las sierras por do va el camino, se descubren cincuenta, sesenta, ochenta y cien leguas de tierra, donde se ven puntas de sierras tan largas que parece que llegan al cielo, y, por el contrario, valles y quebradas tan hondas, que parece que van a parar al centro de la tierra."(Garcilaso)


No ha quedado sino lo que el tiempo, las guerras y la invasión española no han podido consumir. En la epoca descrita por Garcilaso, no mucho tiempo despues de que los españoles hicieron su ocupación de los andes, ya había cambios importantes en toda esa gran obra.

"Solamente en el camino de los llanos, en los desiertos de los arenales, que los hay muy grandes, donde también hay cerros altos y bajos de arena, tienen hincados a trechos maderos altos, que del uno se vea el otro y sirvan de guías para que no se pierdan los caminantes, porque el rastro del camino se pierde con el movimiento que la arena hace con el viento, porque lo cubre y lo ciega; y no es seguro guiarse por los cerros de arena, porque también ellos se pasan y mudan de una parte a otra, si el viento es recio; de manera que son muy necesarias las vigas hincadas por el camino, para norte de los viandantes; y por esto se han sustentado, porque no podrían pasar sin ellas."  (Garcilaso)


                                    
                                                                      foto:  Qhapaq Ñan Perú

Aún hoy, que casi nada restó de toda esa esplendorosa obra, al hacer la travesía, por impresionantes pendientes, bajo climas y ecosistemas tan variados como la altiplanicie andina y los bosques de neblina, parte del camino inca hacia Machu Picchu, donde se deben superar dos pasos a gran altura, el mayor de ellos, Huarmihuañusca, de 4.200 metros de altitud, también conocido como “Paso de la Mujer Muerta”, podemos sentirnos llevados al pasado imaginandonos en una otra vida, deparandonos con el Inti Puncu o “Puerta del Sol” para ingresar a Machu Picchu. Durante todo el trayecto nos sorprendemos con la flora y la fauna, soñando que nada hay cambiado cuando, entre mayo y octubre, casi sin lluvias, el clima hace el camino más fácil.




Otro tramo muy hermoso de ese camino es en la región de Cajamarca. Es un ramal bien conservado del antiguo camino, el cual conserva aún parte del empedrado original construido por los Incas. A pesar de encontrarnos sobre los 3000 msnm, el clima es agradable, el paisaje está dominado por diferentes tonos de verde otorgados por arbustos y árboles como eucaliptos, alisos, queñuales, con terrenos cubiertos por cultivos de papa, trigo, cebada, ocas y pastos. Con uno o otro agricultor preparando su terreno a la usanza ancestral con una yunta de bueyes y un arado de madera. Caminando del pueblo de Combayo llegase a una gran explanada con muros de antíguas construciones del pueblo de Cajamarca, donde luego se encuentra la Necrópolis de Combayo - tumbas talladas en la roca volcánica de un antiguo centro cerimonial y religioso.

Al descender, entre eucaliptos y arbustos, por entre sus tonos de verde diferenciados, calidos y frios, las aves nativas, coloridas, jilgueros, zorzales, gorriones y colibries, buscando por las flores...

Caminando por las paisajes naturales hasta el cauce del río Grande, siguiendo por la zona de Tres Tingos, unión de tres ríos - Grande, Azufre y Paccha -, que forman el gran río Chonta, el cual discurre hacia el lindo valle de Cajamarca.



El último tramo de la caminata por el Camino Inca de la región de Cajamarca lleva a las orillas del río Chonta donde se puede tomar un refrescante chapuzón en las aguas del río. Unos metros más adelante, luego de atravesar el espectacular Cañón del Chicche, fascinante no sólo por sus formaciones rocosas, sino también por la riqueza de la flora y fauna nativas, donde se siente albergado entre coloridas orquídeas y diferentes variedades de campanillas...

El complejo arquitectónico de Cumbemayo, ubicado a 17Km de la ciudad de Cajamarca, recorriendo entre gigantescas rocas labradas por los vientos a través de millones de años con formas particulares nos aquejan... Cajamarca es famosa por la obra de ingeniería hidráulica que construyeran sus antiguos habitantes: el Canal de Cumbemayo. Además, el santuario, localizado en una caprichosa forma rocosa donde antiguos habitantes realizaban ceremonias y ritos religiosos. El punto de inicio de la ruta por el camino ancestral, el camino inca, que une Cajamarca con el antiguo Coyor, hoy llamado San Nicolás, es cerca del km 11.5 de la carretera Cajamarca-San Marcos. Coyor fue el ultimo bastión de la resistencia del pueblo Caxa ante la invasión del imperio Inca. El camino ancestral sigue de San Nicolás hasta el pueblo de Namora, con sus casas de adobe y techos de teja a dos aguas.

Cerca, una famosa hacienda, que alberga caballos y vicuñas que transitan libremente por sus bosques. La variación de la vegetación propia del lugar es atractiva, con sus grandes queñuales que parecen involucrar las casitas dispersas de la población... Poco a poco, siguiendo la ruta
por las tardes ensolaradas de la región, recorrendo las riveras del río Chonta hasta Llacanora, acercando a las caídas de agua de este distrito.



En el pasado, cuando la primavera tejía sus alfombres de rojo intenso sobre las montañas andinas, cubriendo de notros las laderas, como llamas a lo largo de los caminos....

El Capac Ñan, la via principal que llevaba al norte, luego transformaba el paisaje en un color lleno de matices de púrpura y violeta, con las hermosas flores de Tibouchina laxa – que se propagaban por las laderas de la región de Cajamarca, cubriendo sus bosques montanos... y que insisten, que resisten, que persisten hasta el momento tratando de recuerdarnos que, así como sus caminos, los Incas no estan extinguidos...


BIBLIOGRAFIA

Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.
Agustín de Zárate, Historia del descubrimiento y conquista del Perú.
Pedro Cieza de Léon, La Crónica del Peru.
Juan Botero Benes, Relaciones.


El siguiente es un artículo publicado por Cusco noticias en 06/19/2014.


Qhapaq Ñan a un paso de ser declarado Patrimonio Mundial


El Sistema Vial Andino o Qhapaq Ñan, se encuentra dentro de la lista de favoritos de la UNESCO para ser declarado Patrimonio Mundial, junto a otros atractivos tales como el pozo escalonado Rani-ki-Vav de la India o la cueva Chauvet, ubicada en Francia.
El Qhapaq Ñan fue nominado por ArgentinaBoliviaChileColombia, Ecuador yPerú por iniciativa de nuestro país, en un expediente que llevó cerca de diez años de trabajo, constituyéndose en un hecho pionero y sin precedentes en la historia de la UNESCO.
Dentro de Perú, se encuentran 250 kilómetros de camino y 81 sitios arqueológicos asociados la Qhapaq Ñan, actualmente sigue articulando redes de comunicación, producción e intercambio entre las comunidades adyacentes que se trasladan por sus tramos.
Esperemos los resultados que se darán luego de la 38° Reunión de Patrimonio Mundial de la UNESCO.

Artículo (y foto) publicado por: 



                                                        foto: Qhapaq Ñan Perú

                                                                 


Vea también: 
El tramo Huánuco Pampa – Huamachuco recorre las regiones de Huánuco, Ancash y La Libertad. Este tramo del Qhapaq Ñan forma parte de la arteria principal de la red vial que comunicaba la capital incaica con la región del Chinchaysuyu.



Imagen: Tramo Huánuco Pampa – Huamachuco, camino empedrado en la zona de Huaga, Huachis, Huari, Ancash
Fuente: Project Qhapac Nan
Qhapaq Ñan Perú

El artículo:
http://goo.gl/ok2hK7

               

6.26.2011

EL DÍA EN QUE EL HIJO DEL SOL AFRONTÓ A SU PADRE







"El Rey dijo entonces: "Pues yo te digo que este Nuestro Padre el Sol debe de tener otro mayor señor y más poderoso que no él. El cual le manda hacer este camino que cada día hace sin parar, porque si él fuera el Supremo Señor, una vez que otra dejara de caminar, y descansara por su gusto, aunque no tuviera necesidad alguna"." (Garcilaso)

Habiendo despedido su ejército, despues de mandar que volviese desde los limites del norte Huayna Capac volvió hacia el Cuzco, llegando a tiempo de celebrar la principal solemnidad del Sol, el Inti Raymi.
Según Garcilaso de la Vega, los Incas cuentaban que en uno de los nueve días de duración de la solemnidad, Huayna Capac, su Inca, fué en contra de la prohibición que tenían de mirar al Sol y puso los ojos en él, donde él lo permite y se quedó así mirándole.
El Sumo Sacerdote, uno de sus tios, preguntó porque él hacía lo que no era lícito.
El Inca, entonces, bajó los ojos y, volvendo a alzarlos con libertad, los puso en el Sol otra vez. El Sumo Sacerdote le dijo que además de ser prohibido el mirar con libertad al Padre Sol, él daba mal ejemplo a todas las personas de la corte y del Imperio que estaban allí para celebrar la veneración y adoración del Padre Sol. Entonces Huayna Capac dijo que quería hacerle dos preguntas para responder a lo que él le havía dicho.

"¿habría alguno de vosotros tan atrevido que por su gusto me mandase levantar de mi asiento y hacer un largo camino?" Respondió el sacerdote: "¿Quién habría tan desatinado como eso?" Replicó el Inca: "¿Y habría algún curaca de mis vasallos, por más rico y poderoso que fuese, que no me obedeciese si yo le mandase ir por la posta de aquí a Chili?" Dijo el sacerdote: "No, Inca, no habría alguno que no lo obedeciese hasta la muerte todo lo que le mandases".


Huayna Capac entonces dijo a él: "Pues yo te digo que este Nuestro Padre el Sol debe de tener otro mayor señor y más poderoso que no él. El cual le manda hacer este camino que cada día hace sin parar, porque si él fuera el Supremo Señor, una vez que otra dejara de caminar, y descansara por su gusto, aunque no tuviera necesidad alguna"."(Garcilaso)

"...tomaron por mal pronóstico la novedad que su Rey había hecho en mirar al Sol con aquella libertad. Huayna Cápac la tomó por lo que oyó decir del Sol a su padre Túpac Inca Yupanqui, que es casi lo mismo, según se refirió en su vida." (Garcilaso)

Garcilaso de la Vega, en su libro Comentarios Reales, afirma que el Padre Blas Valera dice de este Inca, Túpac Inca Yupanqui, padre de Huayna Capac, lo que se sigue, sacado a la letra, de su latín en romance: "Tópac Inca Yupanqui dijo: "Muchos dicen que el Sol vive y que es el hacedor de todas las cosas; conviene que el que hace alguna cosa asista a la cosa que hace, pero muchas cosas se hacen estando el Sol ausente; luego, no es el hacedor de todas las cosas; y que no vive se colige de que dando siempre vueltas no se cansa: si fuera cosa viva se cansara como nosotros, o si fuera libre llegara a visitar otras partes del cielo, a donde nunca jamás llega. Es como una res atada, que siempre hace un mismo cerco; o es como la saeta que va donde la envían y no donde ella querría".

Tópac Inca Yupanqui era el padre de Huayna Capac. Así vemos que la fe había sido sacudida en sus bases, con temblores y terremotos, mucho más temprano, y que Huayna Cápac ya había tenido contacto con su lado racional, que ya lo estaba alejando de su fe en Dios y en sí mismo.

Acaeció en el Cuzco un portento y mal agüero que preocupó mucho a Huayna Cápac y atemorizó a todo el Tahuantinsuyo. Celebrándose el Inti Raymi, la adoración solemne que cada año hacían a su Dios el Sol, vieron venir por el aire un águila real, llamada anca, que la iban persiguiendo cinco o seis cernícalos (1) y otros tantos halconcillos, que llaman huaman, los cuales, trocándose unos y otros, caían sobre el águila, que no la dejaban volar, sino que la mataban a golpes. No pudiendo defenderse, ella se dejó caer en medio de la plaza mayor de la ciudad de Cuzco, entre los Incas, para que la socorriesen. Ellos la tomaron y vieron que estaba enferma, como se tuviese sarna, casi sin plumas menores. Diéronle de comer y la cuidaron, pero, dentro de pocos días se murió, sin poderse levantar del suelo. El Inca y los suyos lo tomaron por mal agüero, en cuya interpretación dijeron muchas cosas los adivinos que para semejantes casos tenían elegidos; y todas eran amenazas de la pérdida y destrucción de su Imperio. Además hubo grandes terremotos y temblores de tierra, mucho mayores que los que tenían de ordinario y que hicieron caer muchos cerros altos. La mar, con sus mareas, salió muchas veces de sus normales; vieron aparecer muchas cometas espantosas.Entre estos miedos y asombros, vieron que una noche muy clara y serena tenía la Luna tres cercos muy grandes: el primero era de color rojo como sangre; el segundo, más afuera, de un color negro que tiraba a verde y el tercero parecía que de humo. Un adivino o mágico, que llaman llayca, habiendo visto y contemplado los cercos que la Luna tenía. entró donde Huayna Cápac estaba, con un semblante muy triste casi llorando, casi sin poder hablar, le dijo que su madre la Luna, avisaba que el Pachacámac, criador y sustentador del mundo, amenaza a su sangre real y a su Imperio con grandes plagas que había de enviar sobre los suyos. Que aquel primer cerco de color de sangre significaba que después que él muriese, habría cruel guerra entre sus descendientes y mucho derramamiento de la sangre real, de manera que en pocos años se acabaría toda. El segundo cerco negro nos amenaza que de las guerras y mortandad de los suyos se causaría la destrucción de la religión y la enajenación del Imperio. Dijo que todo se convertiría en humo, como lo significaba el cerco tercero, que parecía de humo". El Inca sintió, pero para no mostrar flaqueza, dijo al mágico que aquellas eran burlerías que él había soñado y que no eran revelaciones de su madre la Luna. Entonces él le dijo para salir y ver...

"El Inca salió de su aposento, y, habiendo visto las señales, mandó llamar a todos los mágicos que en su corte había, y uno de ellos, que era de la naciónYauyu, a quien los demás reconocían ventaja, que también había mirado y considerado los cercos, le dijo lo mismo que el primero. Huayna Cápac, porque los suyos no perdiesen el ánimo con tan tristes pronósticos, aunque conformaban con el que él tenía en su pecho, hizo muestra de no creerlos, y dijo a sus adivinos: "Si no me lo dice el mismo Pachacámac, yo no pienso dar crédito avuestros dichos, porque no es de imaginar que el Sol, mi padre, aborrezca tanto su propia sangre que permita la total destrucción de sus hijos". " (Garcilaso)

Con esto despidió a los adivinos.
Huayna Cápac con temor y tristeza; estaba apercibido siempre de un buen ejército escogido, de la gente más veterana y práctica que en las guarniciones de aquellas provincias había. Mandó hacer muchos sacrificios al Sol; y que los agoreros y hechiceros, cada cual en su provincia, consultasen a sus oraculos.

De todas las partes le trajeron respuestas oscuras y confusas, que ni dejaban de prometer algún bien ni dejaban de amenazar. Casi todos los hechiceros daban malos agüeros.
Todo el Tahuantinsuyo estaba temeroso de alguna grande adversidad; mas como en los primeros tres o cuatro años no hubiese nada, volvieron a su antigua quietud, y en ella vivieron algunos años, hasta la muerte de Huayna Cápac.

"La relación de los pronósticos que hemos dicho, demás de la fama común que hay de ellos por todo aquel Imperio, la dieron en particular dos capitanes de la guarda de Huayna Cápac, que cada uno de ellos llegó a tener más de ochenta años; ambos se bautizaron; el más antiguo se llamó Don Juan Pechuta; tomó por sobrenombre el nombre que tenía antes del bautismo, como lo han hecho todos los indios generalmente; el otro se llamaba Chauca Rimachi; el nombre cristiano ha borrado de la memoria el olvido. Estos capitanes, cuando contaban estos pronósticos y los sucesos de aquellos tiempos, se derretían en lágrimas llorando, que era menester divertirles de la plática, para que dejasen de llorar;..." (Garcilaso)

Cuando Huayna Capac se sintió mal y, como en los días siguientes, se sintiese peor y peor, supo que su mal era de muerte, porque de años atrás tenía pronósticos de ella, sacados de las hechicerías, agüeros y interpretaciones que largamente tuvieron de aquellos pronósticos, particularmente los que hablaban de su persona, que decían los Incas que eran revelaciones de su padre el Sol, por dar autoridad y crédito a su idolatría.


Aparecieron en el aire cometas temerosas, y entre ellas una muy grande, de color verde, muy espantosa, además de un rayo que cayó en su casa, y otras señales prodigiosas que escandalizaron mucho a los amautas, que eran los sabios, y a los hechiceros y sacerdotes, los cuales pronosticaron, no solamente la muerte de su Inca Huayna Cápac, pero también la destrucción de su real sangre y la pérdida del Tahuantinsuyo. Dijeron que habían de padecer todos ellos en general y cada uno en particular muchos males pero no osaron decir a las personas para que la gente no se dejase morir de temor

No puedo dejar de mencionar y añadir a eso el hecho, mucho más grave, que Huayna Capac se había casado con una extranjera, lo que, para el Sol era una afrenta directa, y un pecado. Para empeorar las cosas, dió poder a Atahualpa, hijo de la extranjera, dejando que sus sentimientos fuesen más importantes que el Tahuantinsuyo y su Dios. Huayna Capac, por desgracia, con el ejemplo de su propio padre, Tópac Inca Yupanqui, se atrevió a tomar decisiones que no podría, como el hijo del Sol que él era.(1) cernícalo s. m.  Ave rapaz de unos 40 cm de longitud, cabeza abultada, plumaje rojizo con manchas negras y pico y uñas fuertes


BIBLIOGRAFIA

Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.


                                                                 

HUASCAR - UNA CADENA DE ORO PARA EL HIJO DEL SOL



En el primer año de su gobierno Huayna Cápac se ocupó de las exequias de su padre Túpac Inca Yupanqui, para luego salir a visitar sus dominios. Por donde quiera que pasaba, salían los curacas y vassallos a cubrir los caminos de flores y juncia y con arcos triunfales hechos de las dichas flores, aclamando su nombre "¡Huayna Cápac, Huayna Cápac!".

"Como que era el nombre que más lo engrandecía, por haberlo merecido desde su niñez, con el cual le dieron también la adoración (como a Dios) en vida. El Padre Joseph de Acosta, hablando de este Príncipe, entre otras grandezas que en su loa escribe, dice estas palabras, libro sexto, capítulo veintidós: "Este Huayna Cápac fue adorado de los suyos por dios en vida, cosa que afirman los viejos que con ninguno de sus antecesores se hizo", etc."(Garcilaso)


Cuando andaba en esta visita, en el comienzo de ella, recibió la nueva de que era nacido el príncipe heredero, que después llamaron Huáscar Inca. El nacimiento del tan deseado príncipe hizo que su padre volviese al Cuzco, con toda la prisa posible, para hallarse a las fiestas de su nacimiento.

"Pasada la solemnidad de la fiesta, que duró más de veinte días, quedando Huayna Cápac muy alegre con el nuevo hijo, dio en imaginar cosas grandes y nunca vistas, que se inventasen para el día que le destetasen y trasquilasen el primer cabello y pusiesen el nombre propio, que, como en otra parte dijimos, era fiesta de las más solemnes que aquellos Reyes celebraban, y al respecto de allí abajo, hasta los más pobres, porque tuvieron en mucho los primogénitos."(Garcilaso)

Imaginó mandar hacer una cadena de oro tan famosa hasta ahora y aún no vista por los extraños, aunque siempre deseada.
Garcilaso de la Vega relata en su libro que todas las provincias del reino tenía una manera de bailar diferente de las otras, en la cual se conocía cada nación, también como en los diferentes tocados que traían en las cabezas. Estos bailes eran los mismos, siempre, nunca los trocaban por otros y los Incas tenían un bailar grave, sin brincos ni saltos ni otras mudanzas, como los demás hacían. Eran varones los que bailaban, sin mujeres entre ellos.


"...asíanse de las manos, dando cada uno las suyas por delante, no a los primeros que tenía a sus lados, sino a los segundos, y así las iban dando de mano en mano, hasta los últimos, de manera que iban encadenados. Bailaban doscientos y trescientos hombres juntos, y más, según la solemnidad de la fiesta. Empezaban el baile apartados del Príncipe ante quien se hacía. Salían todos juntos; daban tres pasos en compás, el primero hacia atrás y los otros dos hacia adelante, que eran como los pasos que en las danzas españolas llamandobles y represas; con estos pasos, yendo y viniendo, iban ganando tierra siempre para delante, hasta llegar en medio cerco adonde el Inca estaba. Iban cantando a veces, ya unos, ya otros, por no cansarse si cantasen todos juntos; decían cantares a compás del baile, compuestos en loor del Inca presente y de sus antepasados y de otros de la misma sangre que por sus hazañas, hechas en paz o en guerra, eran famosos." (Garcilaso)
 
Los circunstantes ayudaban al canto, por que la fiesta fuese de todos y el mismo Inca bailaba algunas veces en las fiestas solemnes, por solemnizarlas más. Del tomarse las manos para ir encadenados, imaginó el Inca Huayna Cápac mandar hacer la cadena de oro, para ser más solemne y majestoso, que fuesen bailando asidos a ella, que a las manos.
 
"Este hecho en particular, sin la fama común, lo oí al Inca viejo, tío de mi madre, de quien al principio de esta historia hicimos mención que contaba las antiguallas de sus pasados. Preguntándole yo qué largo tenía la cadena, me dijo que tomaba los dos lienzos de la Plaza Mayor del Cozco, que es el ancho y el largo de ella, donde se hacían las fiestas principales, y que (aunque para el bailar no era menester que fuera tan larga) mandó hacerla así el Inca para mayor grandeza suya y mayor ornato y solemnidad de la fiesta del hijo, cuyo nacimiento quiso solemnizar en extremo. Para los que han visto aquella plaza, que los indios llaman Haucaypata, no hay necesidad de decir el grandor de ella; para los que no la han visto, me parece que tendrá de largo, norte sur, doscientos pasos de los comunes, que son de a dos pies, y de ancho, leste hueste, tendrá ciento y cincuenta pasos, hasta el mismo arroyo, con lo que toman las casas que por el largo del arroyo hicieron los españoles, año de mil y quinientos y cincuenta y seis,...De manera que a esta cuenta tenía la cadena trescientos y cincuenta pasos de largo, que son setecientos pies; preguntando yo al mismo indio por el grueso de ella, alzó la mano derecha, y, señalando la muñeca, dijo que cada eslabón era tan grueso como ella." (Garcilaso)
 
"El Contador general Agustín de Zárate, Libro primero, capítulo catorce, ya por mí otra vez alegado cuando hablamos de las increíbles riquezas de las casas reales de los Incas, dice cosas muy grandes de aquellos tesoros. Parecióme repetir aquí lo que dice en particular de aquella cadena, que es lo que se sigue, sacado a la letra: "Al tiempo que le nació un hijo, mandó hacer Guainacaba una maroma de oro, tan gruesa (según hay muchos indios vivos que lo dicen), que asidos a ella doscientos indios orejones no la levantaban muy fácilmente, y en memoria de esta tan señalada joya llamaron al hijo Guasca, que en su lengua quiere decir soga, con el sobrenombre de Inga, que era de todos los Reyes, como los Emperadores romanos se llamaban Augustos", etc." (Garcilaso)
 
Es la famosa pieza de oro, desaparecida luego que los españoles entraron, de tal manera que no hay rastro de ella hasta ahora. Demás del nombre propio que le pusieron, Inti Cusi Huallpa, le añadieron por renombre, Huáscar, por dar más importancia a la joya. Huasca quiere decir soga, y porque los Incas no decian cadena en su lengua, la llamaban soga, añadiendo el nombre del metal de que era la soga, como decimos cadena de oro o de plata o de hierro. Según Garcilaso y porque en el príncipe no sonase mal el nombre Huasca, por su significación, le disfrazaron con la -r, añadida en la última sílaba, porque con ella no significa nada, y quisieron que retuviese la denominación de Huasca, pero no la significación de soga.
 
"...de esta suerte fue impuesto el nombre Huáscar a aquel príncipe, y de tal manera se le apropió, que sus mismos vasallos le nombraban por el nombre impuesto y no por el propio, que era Inti Cusi Huallpa; quiere decir: Huallpa Sol de alegría; que ya como en aquellos tiempos se veían los Incas tan poderosos, y como la potencia, por la mayor parte, incite a los hombres a vanidad y soberbia, no se preciaron de poner a su príncipe algún nombre de los que hasta entonces tenían por nombres de grandeza y majestad, sino que se levantaron hasta el cielo y tomaron el nombre del que honraban y adoraban por Dios y se lo dieron a un hombre llamándole Inti, que en su lengua quiere decir Sol; Cusi quiere decir alegría, placer, contento y regocijo, y esto baste de los nombres y renombres del príncipe Huáscar Inca." (Garcilaso)
 
 

Huayna Cápac, habiendo dejado el orden y traza de la cadena y de las demás grandezas que para la solemnidad del trasquilar y poner nombre a su hijo se habían de hacer, volvió a la visita de sus dominios, que empezara, y anduvo en ella más de dos años, hasta que dejase de mamar el niño. Entonces volvió al Cozco, donde se hicieron las fiestas y regocijos imaginadas, poniéndole el nombre propio y el renombre Huáscar.
                                     
                               
 
El Inca Huayna Cápac, hubo en la hija del Rey de Quitu a su hijo Atahuallpa, el cual era de buen entendimiento, ingenioso, astuto, sagaz, mañoso, cauteloso, belicoso para la guerra, animoso, hermoso de rostro y de cuerpo, como lo eran comúnmente todos los Incas.
Por todos sus dotes lo amó su padre tiernamente, y siempre lo traía consigo. No pudiendo quitar el derecho al primogénito y heredero legitimo, que era Huáscar Inca, le mandó llamar, en el Cuzco. Venido que fue, hizo una gran junta de los hijos, de muchos capitanes y curacas que procuró, contra el fuero y estatuto de todos sus antepasados, dejarle como herencia el reino de Quitu.
 
En presencia de todos habló al hijo legítimo y le dijo que él quería mucho a su hijo Atahualpa y le pesaba dejalo pobre y que holgaría que Huascar tuviése por bien que, de todo lo que él, Huayna Capac había ganado para su corona, se quedase en herencia y sucesión el reino de Quitu a Atahualpa, que fue de sus abuelos maternos y era de su madre. Para vivir Atahualpa en estado real, como lo merecía sus virtudes, que siendo tan buen hermano como lo era y teniendo con qué, podría servilo mejor en todo lo que le mandase. Que para recompensa y satisfacción de esto poco que pedía, quedaban otras muchas provincias y reinos muy largos y anchos, en contorno de los suyos, que él podría obtener, en cuya conquista os serviría su hermano de soldado y capitán, y que él iría contento del mundo, cuando  descansase con Su Padre el Sol.
 
"El Príncipe Huáscar Inca respondió con mucha facilidad que holgaba en extremo de obedecer al Inca, su padre, en aquello y en cualquiera otra cosa que fuese servido mandarle, y que si para su mayor gusto era necesario hacer dejación de otras provincias, para que tuviese más que dar a su hijo Atahuallpa, también lo haría, a trueque de darle contento." (Garcilaso)
 
"Con esta respuesta quedó Huayna Cápac muy satisfecho; ordenó que Huáscar se volviese al Cozco; trató de meter en la posesión del reino a su hijo Atahuallpa; añadióle otras provincias, sin las de Quitu; dióle capitanes experimentados y parte de su ejército, que le sirviesen

y acompañasen; en suma, hizo en su favor todas las ventajas que pudo, aunque fuesen en perjuicio del príncipe heredero; húbose en todo como padre apasionado y rendido del amor de un hijo; quiso asistir en el reino de Quitu y en su comarca los años que le quedaban de vida;"(Garcilaso)
 
Cuando Huayna Cápac murió, los suyos, en cumplimiento de lo que les dejó mandado, abrieron su cuerpo y lo embalsamaron y llevaron al Cuzco, y el corazón dejaron enterrado en Quitu.
 
 
BIBLIOGRAFIA
 
Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.
 
 

6.25.2011

INTI RAYMI - CELEBRACIÓN SOLEMNE DEL SOL




Este nombre Raymi... La solemnísima celebración (no es cierto decir fiesta) era la que hacían al Sol por el mes de junio, en el solsticio del invierno, que llamaban Intip Raymi, que quiere decir la celebración solemne del Sol, o decian sólo Raymi, que significa lo mismo. Cuando a otras fiestas llamaban con este nombre era por participación de esta solemnidad, a la cual pertenecía  el nombre Raymi.(1)





"Hacían esta fiesta al Sol en reconocimiento de tenerle y adorarle por sumo, solo y universal Dios, que con su luz y virtud criaba y sustentaba todas las cosas de la tierra." (Garcilaso)

"Y en reconocimiento de que era padre natural del primer Inca Manco Cápac y de la Coya Mama Ocllo Huaco y de todos los Reyes y de sus hijos y descendientes, enviados a la tierra para el beneficio universal de las gentes, por estas causas, como ellos dicen, era solemnísima esta fiesta." (Garcilaso)

"Hallábanse a ella todos los capitanes principales de guerra ya jubilados y los que no estaban ocupados en la milicia, y todos los curacas, señores de vasallos, de todo el Imperio;"  (Garcilaso) 


No por nada que les obligase a ir, sino porque ellos holgaban de hallarse en la solemnidad de la adoración de su Dios, el Sol, y la veneración del Inca, su soberano, no quedaba nadie que no acudiese a ella. Cuando los curacas no podían ir, impedidos por vejez o enfermedad, negocios graves en servicio del Inca, enviaban a ella los hijos y hermanos, acompañados de los más nobles de su parentela, para que se hallasen a la fiesta en nombre de ellos.

Hallábase a ella el Inca en persona, no siendo impedido por la guerra o por visita al reino. (2)
 
Hacía el Inca las primeras ceremonias, como hijo primogénito del Sol, a quien primero y principalmente tocaba solemnizar su fiesta, por ser Hijo del Sol.
Hacía entonces la ceremonia el mismo Inca, aunque siempre había Sumo Sacerdote de la misma sangre, porque lo era siempre hermano o tío del Inca, de los legítimos de padre y madre.
 
 
Los curacas venían con todo su mejor: unos traían los vestidos chapados de oro y plata, y guirnaldas de lo mismo en las cabezas, sobre sus tocados. Otros venían vestidos con la piel de puma, la cabeza encajada en la suya, porque se precian de descender de un puma. Otros venían con grandes alas de un ave, el cúntur: blancas y negras y muy grandes, porque dicen  descender y haber sido su origen de un cúntur.

 
"Otros traían máscaras hechas a posta, de las más abominables figuras que pueden hacer, y éstos son los yuncas. Entraban en las fiestas haciendo ademanes y visajes de locos, tontos y simples. Para lo cual traían en las manos instrumentos apropiados, como flautas, tamborinos mal concertados, pedazos de pellejos, con que se ayudaban para hacer sus tonterías."(Garcilaso)
 

"Otros curacas venían con otras diferentes invenciones de sus blasones. Traía cada nación sus armas con que peleaban en las guerras: unos traían arcos y flechas, otros lanzas, dardos, tiraderas, porras, hondas y hachas de asta corta para pelear con una mano, y otras de asta larga, para combatir a dos manos." (Garilaso)
 
"Traían pintadas las hazañas que en servicio del Sol y de los Incas habían hecho; traían grandes atabales y trompetas, y muchos ministros que los tocaban; en suma, cada nación venía lo mejor arreada y más bien acompañada que podía, procurando cada uno en su tanto aventajarse de sus vecinos y comarcanos, o de todos, si pudiese," (Garcilaso)
 
Preparábanse todos para el Inti Raymi con ayuno riguroso: en tres días no comían sino un poco de maíz blanco, crudo, unas yerbas que llaman chúcam y agua. En todo este tiempo no encendían fuego en toda la ciudad, y se abstenían de dormir con sus mujeres.
 
Las ofrendas habían de alcanzar todas las naciones, no solamente los curacas y los embajadores sino también los parientes, vasallos y criados de todos ellos. Las mujeres del Sol entendían aquella noche en hacer grandísima cantidad de una masa de maíz llamada zancu; hacían panecillos redondos muy pequeños. Ellos no comían nunca su trigo amasado y hecho pan sino en esta fiesta y en otra llamada Citua, y sólo comían dos o tres bocados al principio. Su comida ordinaria, en lugar de pan, es la zara tostada o cocida en grano.
Todo preparado por las vírgenes del Sol, la harina para este pan, lo que el Inca y los de su sangre real habían de comer, la molían y amasaban las escogidas, y estas mismas guisaban todo lo demás de aquella fiesta.
Para la demás gente común amasaban el pan y guisaban la comida otra infinidad de mujeres diputadas para esto. Pero aunque era para la comunidad, se hacía el pan con atención y cuidado de que a lo menos la harina la tuviesen  porque este pan lo tenían por cosa sagrada, no permitido comerse entre año, sino en solo esta festividad, que era fiesta de sus fiestas.

El día de la fiesta, al amanecer, salía el Inca acompañado de toda su parentela, la cual iba por su orden, conforme a la edad y dignidad de cada uno, a la plaza mayor de la ciudad, que llaman Haucaypata. Allí esperaban a que saliese el Sol y estaban todos descalzos, aguardando, con grande atención, mirando al oriente. En asomando el Sol se ponían todos de cuclillas (como ponerse de rodillas) para le adorar, con los brazos abiertos y las manos alzadas y puestas en derecho del rostro, dando besos al aire le adoraban con grandísimo afecto y reconocimiento de tenerle por su Dios y Padre.

Los curacas, porque no eran de la sangre real, se ponían en otra plaza, pegada a la principal, que llaman Cussipata; hacían al Sol la misma adoración que los Incas. Luego el Inca se ponía en pie, quedando los demás de cuclillas, y tomaba dos grandes vasos de oro, que llaman aquilla, llenos del brebaje que ellos beben.
 
"Hacía esta ceremonia (como primogénito) en nombre de su padre el Sol, y con el vaso de la mano derecha le convidaba a beber, que era lo que el Sol había de hacer, convidando el Inca a todos sus parientes, porque eso del darse a beber unos a otros era la mayor y más ordinaria demostración que ellos tenían del beneplácito del superior para con el inferior y de la amistad de un amigo con el otro." (Garcilaso)
 
"Hecho el convite del beber, derramaba el vaso de la mano derecha, que era dedicada al Sol, en un tinajón de oro, y del tinajón salía a un caño de muy hermosa cantería, que desde la plaza mayor iba hasta la casa del Sol, como que él se lo hubiese bebido. Y del vaso de la mano izquierda, tomaba el Inca un trago, que era su parte, y luego se repartía lo demás por los demás Incas, dando a cada uno un poco en un vaso pequeño de oro o plata que para lo recibir tenía apercibido, y de poco en poco receaban el vaso principal que el Inca había tenido, para que aquel licor primero, santificado por mano del Sol o del Inca, o de ambos a dos, comunicase su virtud al que le fuesen echando. De esta bebida bebían todos los de la sangre real, cada uno un trago. A los demás curacas, que estaban en la otra plaza, daban a beber del mismo brebaje que las mujeres del Sol habían hecho, pero no de la santificada, que era solamente para los Incas." (Garcilaso)
 
Hecha esta ceremonia, que era como salva de lo que después se había de beber, iban todos, por su orden, a la casa del Sol, y doscientos pasos antes de llegar a la puerta se descalzaban todos, salvo el Rey, que no se descalzaba hasta la misma puerta del templo. El Inca y los de su sangre entraban dentro, como hijos naturales, y hacían su adoración a la imagen del Sol.(Garcilaso)
 
"Los curacas, como indignos de tan alto lugar porque no eran hijos, quedaban fuera, en una gran plaza que hoy está ante la puerta del templo." (Garcilaso)

El Inca ofrecía de su propia mano los vasos de oro en que había hecho la ceremonia - los demás Incas daban sus vasos a los sacerdotes Incas que para servicio del Sol estaban nombrados y dedicados porque, como seglares, aunque de la misma sangre del Sol no les era permitido hacer oficio de sacerdotes.
Habiendo ofrecido los vasos de los Incas, los sacerdotes salían a la puerta a recibir los vasos de los curacas, los cuales llegaban por su antigüedad, como habían llegado al Imperio. De esa manera daban sus vasos, y otras cosas de oro y plata que para presentar al Sol habían traído de sus tierras, como llamas, lagartijas, sapos, culebras, zorras, tigres y leones y mucha variedad de aves y de lo que más que había en sus provincias, todo contrahecho al natural en plata y oro, aunque en pequeña cantidad cada cosa.
Acabada la ofrenda, se volvían a sus plazas por su orden.
Luego venían los sacerdotes Incas, con mucho ganado natural (llama, alpaca, vicuña) de todos colores. Todo este ganado era del Sol. Tomaban un de color negra, que este color fue entre ellos antepuesto a los demás colores para los sacrificios, porque lo tenían por de mayor deidad: decían que la res prieta era en todo prieta y que la blanca, aunque lo fuese en todo su cuerpo, siempre tenía el hocico prieto, lo cual era defecto - por tanto era tenida en menos que la prieta. Por esta razón los Incas lo más del tiempo vestían de negro, y el de luto de ellos era el vellorí, color pardo que llaman.
 
Este primer sacrificio del animal prieto era para catar los agüeros y pronósticos de su fiesta. Porque todas las cosas que hacían de importancia, así para la paz como para la guerra, casi siempre sacrificaban ganado, para mirar y certificarse por el corazón y pulmones si había de ser feliz o no aquella jornada de guerra o si habían de tener buena cosecha de frutos aquel año.
 
"...de las dichas me acuerdo, que miré en ellos dos veces, que como niño acerté a entrar en ciertos corrales donde indios viejos, aún no bautizados, estaban haciendo este sacrificio, no del Raymi, que cuando yo nací ya era acabado, sino en otros casos particulares en que miraban sus agüeros, y para los mirar sacrificaban los corderos y carneros, como hemos dicho del sacrificio del Raymi; porque cuanto hacían en sus sacrificios particulares era semejanza de lo que hacían en sus fiestas principales." (Garcilaso)



Si el primer sacrificio no salía próspero el agüero, hacían otro, y si tampoco salía dichoso, hacían otro. Cuando el último también salía infeliz, no dejaban de hacer la fiesta, pero con tristeza y llanto interior, diciendo que el Sol, su padre, estaba enojado por alguna falta o descuido que hubiesen cometido en su servicio. Entonces temían guerras, esterilidad en los frutos, muerte de sus ganados y otros males. Cuando los agüeros pronosticaban felicidad, era grandísimo el regocijo en celebrar el Raymi por las esperanzas de los bienes venideros.



Hecho el ese sacrificio, traían gran cantidad de ganado para el sacrificio común; guardaban la sangre y el corazón de todos ellos y lo ofrecían al Sol, como el del primer; quemando todo hasta que se convertía en ceniza.

 


El fuego para aquel sacrificio había de ser dado de la mano del Sol, como ellos decían. Para el cual tomaban un brazalete grande, llamado chipana (a semejanza de otros que comúnmente traían los Incas en la muñeca izquierda), el cual tenía el Sumo Sacerdote y era más grande que los comunes.
 
"...tenía por medalla un vaso cóncavo, como media naranja, muy bruñido; poníanlo contra el Sol, y a un cierto punto, donde los rayos que del vaso salían daban en junto, ponían un poco de algodón muy carmenado, que no supieron hacer yesca, el cual se encendía en breve espacio, porque es cosa natural." (Garcilaso) 
 
Con este fuego, dado de la mano del Sol, se quemaba el sacrificio y se asaba toda la carne de aquel día. Y del fuego llevaban al templo del Sol y a la casa de las vírgenes, donde lo conservaban todo el año, y era mal agüero apagarse.
 
Si la víspera de la fiesta no hacía Sol para sacar el fuego nuevo, lo sacaban con dos palillos de color canela, rollizos, delgados, largos de media vara, barrenándolo uno con otro. Llaman uyaca, que significa sacar del fuego, que una misma dicción sirve de nombre y verbo.
 
Tenían por mal agüero sacar el fuego para el sacrificio de la fiesta con aquel instrumento. Decían que se lo negaba el Sol de su mano, estaba enojado. (3)
 
Toda la carne del sacrificio asaban en público en las dos plazas, y eran repartidas entre todos los que estaban allí, así Incas como curacas y demás personas. A todos se la daban con el pan llamado zancu - éste era el primer plato de su gran celebración. Luego traían otra gran variedad de manjares, que comían sin beber entre comida, porque su costumbre no beber mientras comían. Pasada la comida, les traían de beber en grandísima abundancia.



Sentado en su silla de oro macizo, puesta sobre un tablón de lo mismo oro, el Inca enviaba a los parientes de Hanan Cuzco y Hurin Cuzco a que, en su nombre, fuesen a brindar a las personas más señaladas de las otras naciones. Primero los capitanes que habían sido más valerosos en la guerra, ellos eran por su valerosidad preferidos a los curacas. Si el curaca, juntamente con ser señor había sido capitán en la guerra, le hacían honra por los dos. En segundo lugar, mandaba el Inca convidar a beber a los curacas de las cercanías del Cuzco, que eran todos los que el primer Inca Manco Cápac redujo a su servicio; los cuales, por el privilegio tan favorable que aquel hijo de Sol les dio del nombre Inca, eran tenidos por tales y estimados en el primer grado, después de los Incas de la sangre real, y preferidos a todas las demás naciones. El privilegio o merced que en común o en particular sus pasados hubiesen hecho a sus vasallos; las iban confirmando y aumentando de más en más, sin nunca las disminuir o quitar.
 
"Para este brindarse que unos a otros se hacían, es de saber que todos estos indios generalmente (cada uno en su tanto) tuvieron y hoy tienen los vasos para beber todos hermanados, de dos en dos: o sean grandes o chicos, han de ser de un tamaño, de una misma hechura, de un mismo metal, de oro o plata o de madera. Y esto hacían porque hubiese igualdad en lo que se bebiese. El que convidaba a beber llevaba sus dos vasos en las manos, y si el convidado era de menor calidad, le daba el vaso de la mano izquierda, y si de mayor o igual, el de la derecha, con más o menos comedimiento conforme al grado o calidad del uno y del otro, y luego bebían ambos a la par, y habiendo vuelto a recibir su vaso, se volvían a su lugar y siempre en semejantes fiestas el primer convite era del mayor al menor, en señal de merced y favor que el superior hacía al inferior." (Garcilaso)
 
Los Incas que llevaban la bebida decían al convidado: "El Zapa Inca te envía a convidar a beber, y yo vengo en su nombre a beber contigo". El capitán o curaca tomaba el vaso con gran reverencia y alzaba los ojos al Sol, como dándole gracias por aquella no merecida merced que su hijo le hacía, y habiendo bebido volvía el vaso al Inca, sin hablar palabra más de con ademanes y muestras de adoración con las manos y los labios, dando besos al aire.(Garcilaso)(4)
 
Al Inca llegaban sin hablar, no más de con la adoración...  Él los recibía con gran afabilidad y tomaba los vasos que le daban. No podía ni le era lícito beberlos todos, hacía llegarlos a la boca: de algunos bebía un poco, tomando de unos más y de otros menos, conforme a la merced y favor que a sus dueños les quería hacer, según el mérito y calidad de ellos.
 
"Y a los criados que cabe si tenía, que eran todos Incas del privilegio, mandaba bebiesen por él con aquellos capitanes y curacas; los cuales, habiendo bebido, les volvían sus vasos."(Garcilaso)


 
Estos vasos, porque el Sapa Inca los había tocado con la mano y con los labios, los tenían en grandísima veneración, como a cosa sagrada; no bebían en ellos ni los tocaban, sino que los ponían como a ídolos, donde los adoraban en memoria y reverencia del hijo del Sol, que les había tocado - con amor y veneración.
 
Despues volvían todos a sus puestos. Luego salían las danzas, cantares, bailes de diversas maneras, con las divisas, blasones, máscaras e todo lo que cada nación traía. Mientras cantaban y bailaban, no cesaban de beber, convidándose unos Incas a otros, unos capitanes y curacas a otros, conforme a sus particulares amistades, la vecindad de sus tierras y lo que entre ellos hubiese.
 
 La celebración duraba nueve días, con la abundancia del comer y beber y con la fiesta y regocijo que cada uno podía mostrar; pero los sacrificios para tomar los agüeros sólo los hacían el primer día. Entonces se volvían los curacas a sus tierras, con licencia de su soberano, muy alegres y contentos de haber celebrado a su Dios el Sol.
 
 
BIBLIOGRAFIA
 
Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.
 
 
(1) Esta ceremonia se realizaba en la plaza Haucaypata (hoy Plaza de armas del Cusco),

en el solsticio de invierno, el 24 de junio, en el cual sucede el día más corto y la noche más larga del año, donde se ubicaban en el centro de la plaza, rodeada por la multitud Inca para esperar la salida del sol.
(2) Cuando el Inca andaba en la guerra o visitando sus dominios, hacía la celebración donde estaba, mas no era con la solemnidad que había en el Cuzco. Allí, el gobernador Inca y el Sumo Sacerdote y los demás Incas de la sangre real la harían. Entonces los curacas o los embajadores de las provincias, iban cada cual a la fiesta que más cerca les caía.


(3)  Se sirven de ellos en lugar de eslabón y pedernal cuando los llevan para sacar fuego en las dormidas que han de hacer en despoblados. Garcilaso, en Comentarios Reales dice: "como yo lo vi muchas veces caminando con ellos, y los pastores se valen de ellos para lo mismo."


 
(4) "Y es de advertir que el Inca no enviaba a convidar a beber a todos los curacas en general (aunque a los capitanes sí), sino a algunos en particular, que eran más bienquistos de sus vasallos, más amigos del bien común; porque éste fué el blanco a que ellos tiraban, así el Inca como los curacas y los ministros de paz y de guerra. A los demás curacas convidaban a beber los mismos Incas, que llevaban los vasos en su propio nombre, y no en nombre del Inca, que les bastaba y lo tenían a muy buena dicha porque era Inca, hijo del Sol, también como su Rey."(Garcilaso)


  BIBLIOGRAFIA




Garcilaso de la Vega, Comentarios Reales.